Hasta superman necesita médico

Un participante vestido de superman recibe la atención en su llegada a la meta. / jesús signes
Un participante vestido de superman recibe la atención en su llegada a la meta. / jesús signes

Luis Cort, anestesista y runner, toma el testigo de su padre como galeno de la prueba. El progenitor, Fernando, coordinaba los servicios sanitarios del maratón de Valencia desde la primera edición, en la que corrió los 42 kilómetros

ALBERTO MARTÍNEZ VALENCIA.

Cuando los runners cruzan la impactante meta del maratón de Valencia, perciben inmediatamente el calor de los servicios sanitarios de la prueba. Las manos de Luis Cort y de su padre, Fernando, se encargan de custodiar la salud de los miles de corredores que exprimen sus piernas cada año por las calles de la capital del Turia. Y lo hacen con esmero. El joven anestesista ha tomado el testigo de su progenitor como director médico de la potente prueba. Ayer, aguantó para permanecer en su posición de galeno, ya que en otras ediciones estuvo en la otra parte, sintiéndose perfectamente arropado al completar los 42 kilómetros. Su experiencia como deportista le ayuda a empatizar todavía más con los atletas.

Son muchos los que ponen su cuerpo al límite durante el maratón. Ayer, numerosos runners se encontraron indispuestos al completar el circuito. Desfallecimientos, vómitos, problemas musculares... Ni superman se libra. Un participante disfrazado del famoso superhéroe necesitó la asistencia inmediata de los médicos al finalizar el circuito. No fue un contratiempo grave, pero ahí estaban los servicios médicos para atenderle a las primeras de cambio.

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Luis Cort tiene dos pasiones: la medicina y el running. Y ambas las ha respirado en casa. Su padre, Fernando, participó en la fundación de Correcaminos, el club organizador del maratón de Valencia, a principios de los años 80. Como galeno, desarrolló un papel fundamental.

«Cuando fundamos Correcaminos éramos diez tíos. Estaba Toni Lastra. Decidimos hacer un maratón y nos repartimos la faena. Yo, como soy médico, me encargué de que viniera la ambulancia de la Cruz Roja. Hicimos la primera edición, dimos la salida y nos fuimos todos a correr también. Cuando empezaron a llegar los primeros, no había nadie de la organización. En la siguiente reunión decidimos que los organizadores no podíamos correr», recuerda un Fernando sonriente.

Ahora, este cirujano general de 67 años ha decidido ceder el testigo a su hijo dentro del maratón de Valencia. «Siempre he sido el director médico hasta el año pasado. Ahora, soy el asesor. Aporto un poquito de experiencia», comenta Fernando.

Avala a su hijo: «Él tiene muchas ganas y reúne las condiciones. Le veo un perfil muy bueno, porque es anestesista y esa es la mejor especialidad para una parada cardiaca. Y además es corredor. Lo mejor para un médico de maratón es ser corredor de maratón. A mí no me tienen que contar lo que es un maratón. Y a él tampoco».

Luis Cort, de 34 años, ha corrido en tres ocasiones el maratón de Valencia y también ha participado en el de Berlín y el de Barcelona. «Este año tengo que buscar...», avisa. Su progenitor ha completado la distancia de Filípides en varias ocasiones. «Me lo inculcó mi padre, que se levantaba todos los días a las 5:30 para correr. El maratón me encanta y me emocionó. Es una pasada poder forma parte de este dispositivo y poder ayudar», afirma Luis.

18 traslados al hospital

Ayer no hubo incidencias de envergadura. Un total de 310 personas fueron atendidas y de esta cifra de atendidos sólo hubo 18 traslados a los centros hospitalarios. Anoche quedaba una persona en observación a la espera de un alta inminente. Durante la jornada se produjeron diez síncopes y un problema con el marcapasos de un aficionado que no disputó ninguna prueba.

Fernando recuerda el mayor susto que ha sufrido: «Tuvimos un problema gordo en el medio maratón de hace dos o tres años. Hubo una parada cardiorrespiratoria y hubo que desfibrilar. Además era un militar. Hablé con sus jefes y me dijeron que lo habían sacado de la unidad operativa y lo tenían en despacho. He tenido millones de corredores y nunca ha habido ningún fallecido». Luis, al igual que hacía su padre, también ejercerá como director médico en el medio maratón y la Volta a Peu. Ayer, el dispositivo fue extenso: «Estamos hablando de 150 o 160 personas sin contar Protección Civil. Intento que esté todo bien organizado para que la atención sea inmediata. Esa es mi preocupación máxima, que el corredor esté atendido en el minuto uno». No hay tiempo que perder. Como en las carreras. El tiempo de pasar el testigo entre Fernando y Luis ha llegado.

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