HISTORIAS DE 42,195 KM

Pedro Zárate, un maratoniano de altos vuelos

Pedro Zárate corre con la camiseta de su club.
Pedro Zárate corre con la camiseta de su club. / lp

LOURDES MARTÍ

Pedro Zárate es auxiliar de vuelo. Este valenciano afincado en Barcelona se pasa más horas subido a un avión que en tierra. Pero cuando pisa suelo firme lo primero que hace es calzarse las deportivas: «Siempre llevo un par encima».

Hace pocas semanas estuvo en Amsterdam una semana y hasta allí se llevó las zapatillas. «Salgo a entrenar en las ciudades a las que suelo ir», sostiene. Afirma que disfruta de un deporte al que se enganchó para perder peso y que practicarlo en Valencia es diferente: «Yo no he visto en Londres ni en ningún otro lugar nada parecido al viejo cauce. Hay gente a todas horas, es impresionante y a veces no es hasta cuando estás fuera cuando te das cuenta de lo que tienes en casa».

El 19 de noviembre correrá sus quintos 42.195 metros. Una prueba a la que no falla pese a que lleva dos años viviendo en Barcelona: «Me pido días libres para poder estar, es una fecha muy especial para mí». Pese al traslado que tuvo que hacer por motivos laborales, no piensa perderse ningún Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP y continúa formando parte de su club, el Runners Ciutat de València: «Es como una gran familia. Ahora ya no puedo salir tanto con ellos, pero formar parte de un equipo te ayuda a mejorar, a ir superando tus marcas. Es increíble».

Pese a acumular muchos kilómetros en sus piernas e ir ya a por su quinto maratón, Pedro sólo tiene 28 años. Los cumplió justo hace una semana: «Cuando dije que iba a correr por primera vez una distancia tan larga, mis familiares y amigos me decían que si estaba loco, lo típico, pero yo me veía preparado». Fue la de su debut la prueba que más disfrutó de todas: «Esa no se olvida porque no importan los tiempos, vas a disfrutar. Es todo nuevo y te quedas con cada detalle olvidándote del crono». Aunque sin menospreciar las siguientes veces: «Luego las motivaciones son otras, como el afán de superación». Precisamente estas ganas de mejorar cada día son las que mantienen viva su pasión por el atletismo popular: «Tuve un accidente en la montaña y estuve seis meses sin poder hacer nada e iba ganando peso. Mi hermano me dijo que saliera con él y empecé con lo típico, 5 kilómetros, luego 10 y así sucesivamente».

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