Pablo Torrijos avanza hacia lo desconocido

Pablo Torrijos realiza uno de sus saltos de la competición de ayer.
Pablo Torrijos realiza uno de sus saltos de la competición de ayer. / AFP/Andrej ISAKOVIC

«Hace dos años en Pekín y en los Juegos de Río quedé lejos de pasar. He dado un gran paso al frente y me que quitado un gran peso», asegura El castellonense, primer español en la final de triple salto de un Mundial

EFE/A. POZAS

londres. Pablo Torrijos avanza lo desconocido. Lo hace desde que hace unos meses decidió salir de su zona de confort. Dejar atrás su grupo de entrenamiento comandado con Claudio Veneziano para marcharse a entrenar a Madrid. Sintió que necesitaba un cambio para no quedarse de nuevo en aspirante a la final de una gran cita. Le sucedió en su estreno, en Pekín, y en los Juegos Olímpicos de hace un año. Londres era su gran objetivo. El suyo y el de su amigo Eusebio Cáceres. Ahora entrenan juntos y Torrijos, en parte, brincó por su compañero. En ese último intento, el del todo o nada, voló hasta los 16,80 metros para convertirse en el primer español que aterriza en una final mundialista de triple salto.

«Estoy muy contento por haber conseguido la octava mejor marca. Lo que importa de verdad es que estoy entre los 12 primeros y que tengo el pase a la final. Y en la final esperemos que vaya todavía mejor», dijo el atleta del Playas de Castellón.

Torrijos arrancó con un salto de 16,57, retrocedió a los 16,00 en el segundo turno y terminó con su mejor registro, 16,80, que, aunque se pedían 17,00 para entrar automáticamente, le abrió las puertas de la final del jueves. «Ha sido una competición difícil, como son siempre las calificaciones. He empezado más o menos bien y después he tenido un salto con una sensación peor y me he hundido en un apoyo al saltar. En el tercero tuve que superar los nervios, ya que sabía que me la jugaba. Ese tercer salto no es técnicamente perfecto, pero me siento muy orgulloso», apuntó.

Torrijos, que fue eliminado el pasado año en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con una marca de 16,11, reveló este resultado supone para e´l un gran alivio. «Tanto en mi primer Mundial, hace dos años en Pekín, como en Río me quedé muy lejos de pasar a la final. He dado un paso al frente importante para mí y para mi carrera y me he quitado un gran peso. Siento mucha felicidad por poder decir que soy finalista en un Mundial», explicó.

El saltador de la Plana admitió que tiene difícil luchar por las medallas aunque avisó de que no renuncia a nada. También tiene ante sí el reto de pasar de los 17 metros en un certamen al aire libre: en 2015, en Praga, brincó hasta los 17,04 metros, el actual récord de España. «Espero mejorar mi marca personal, aunque lo que yo quiero es rendir al máximo en la final», señaló Torrijos en declaraciones a Teledeporte.

Sabor agridulce dejó la final de triple salto femenino para la delegación española. Ana Peleteiro hizo 14,23 metros en el tercer intento, pero una mala caída en el cuarto le truncó la competición. Es la peor forma de quedar séptima en un mundial pero tengo que estar contenta. Ahora lo que quiero es ver lo que tengo», dijo la gallega.

La decepción llegó en la final de los 110 metros vallas, una de las opciones de medalla para España. Con mejores sensaciones que hace unos meses, Orlando Ortega terminó séptimo dejando una buena estampa, pero cerrando un año que él mismo definió como «muy complicado» ante las cámaras. El jamaicano Omar McLeod hizo valer su condición de favorito.

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