Natacha y David cierran el círculo

Natacha y David, con sus hijos, entrando en la meta de Zaragoza. /
Natacha y David, con sus hijos, entrando en la meta de Zaragoza.

La pareja completa el reto de correr 15 maratones en un año tras superar ella un cáncer de mama | «Ha sido un ejemplo para otras pacientes, sobre todo, por la normalidad con la que lo afrontó», destaca la oncóloga que trató a la corredora

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Natacha y David se dieron un beso de película a orillas del Ebro. De esos que precedían al 'The End' en las superproducciones del siglo XX. Los últimos años de la vida de estos dos corredores dan para un buen guión. Ese abrazo, ese roce de labios sudorosos y que temblaban de la emoción, marcan el final de una etapa convulsa y el inicio de otra que empiezan más fuertes. Allí, en el corazón de Zaragoza, la pareja completó su reto de correr 15 maratones en un año. Más importante, dio carpetazo a la pesadilla que empezó cuando a ella le diagnosticaron cáncer de mama.

Natacha López recita cada vez que narra su experiencia cómo se tomó la noticia. «Me tranquilicé cuando me dijeron que iba a ver crecer a mis hijos», afirma. La oncóloga que la ha tratado, Ana Lluch, lo corrobora. «Es una mujer muy valiente y luchadora. Lo ha llevado con una dignidad encomiable y no ha parado su vida. Ha seguido haciendo lo que le apasiona y es un ejemplo para otras pacientes, sobre todo por la normalidad con la que lo afrontó todo», expone la médico.

Ana Lluch asegura que cada vez hay más pacientes con cáncer de mama que ni siquiera dejan de trabajar. «Hoy día, en el 80% de los diagnósticos en fases iniciales hay curación. Ese es el objetivo, no la cronificación», explica la oncóloga. «Los tratamientos tienen cada vez menos toxicidad y efectos secundarios. Hay muchas pacientes a las que les beneficia seguir adelante con su vida y a Natacha su entorno la ha ayudado», asegura Ana Lluch.

Los 15 maratones

1. Vitoria (14/05/2017):
3H 13' 48''. El inicio del reto llevó consigo la sorpresa de la victoria el día antes de pasar por quirófano.
2. Río Boedo (20/08/2017):
3H 28' 10''. El postoperatorio se alargó. 64 días sin entrenar obligaron a retocar el calendario del reto. Quedó segunda.
3. Plazaola (17/09/2017):
3H 05' 55''. La mejor marca del Reto42Káncer sirvió para lograr el triunfo en la carrera del circuito Vías Verdes.
4. Langreo (1/10/2017):
3H 13' 28''. Segunda en una prueba con color valenciano: triunfos de Félix Pont y Carmen María Pérez.
5. Alcalá de Henares (29/10/2017):
3H 14' 16''. David y Natacha corrieron con molestias. Ella acabó cuarta y tercera de su categoría.
6. Valencia (19/11/2017):
3H 08' 25''. Se proclamó en casa tercera autonómica, lo que le dio el pase al Campeonato de España.
7. San Sebastián (26/11/2017):
3H 14' 33''. Ese día David cumplía 42 años y 195 días, lo que otorgaba simbolismo a la cita y al reto.
8. Málaga (10/12/2017):
3H 11' 41''. Natacha acabó tercera española después de correr el tercer maratón en 21 días.
9. Murcia (28/01/2018):
3H 14' 51''. Victoria holgada y, como en Vitoria, en vísperas de que Natacha entrase al quirófano.
10. Sevilla (25/02/2018):
3H 26' 55''. Participan tres semanas después de la operación, sin entrenar y siendo duda hasta el final.
11. Ibiza (07/04/2018):
4H 21'36''. Una lesión de Natacha obligó a reconfigurar el reto y que acabarlo fuese el principal objetivo.
12. Ojos negros (15/04/2018):
3H 48' 31''. Natacha queda tercera en su categoría. Mejora sensaciones pero sigue mermada por la lesión.
13. Madrid (22/04/2018):
4H 12' 29''. Tres semanas seguidas de maratón y con lesión: había que hacerlo para completar el reto.
14. Vitoria (06/05/2018):
3H 42' 32''. Tercera de la categoría en el lugar del inicio del reto y ya con mejores sensaciones.
15. Zaragoza (13/05/2018):
3H 42' 39''. La pareja, con sus hijos, entra en la meta.

Tanto que, una vez terminó el tratamiento, a su marido, David Serrano, se le encendió la lucecita. Cumplió 42 años hace ahora un año y había motivos para celebrarlo por todo lo alto. Y para él y Natacha López, esto es sinónimo de completar algo grande. Así nació el Reto42Káncer, una iniciativa con la que la pareja ha querido dar visibilidad a la enfermedad. También han recaudado fondos para la investigación contra esta dolencia y en beneficio de los jóvenes en riesgo de exclusión.

«Cuando me contaron el reto me pareció perfecto. Ya prohibimos a las pacientes demasiadas cosas y Natacha ya había superado la enfermedad. Durante el reto ella ya no estaba enferma, su tratamiento era de prevención. Ese objetivo ha sido un apoyo para ella», asegura Ana Lluch. «Se mostró muy fuerte incluso en los momentos de perder el pelo y en que estuvo más mermada física y psicológicamente», precisa.

Y en los dos pasos por el quirófano para eliminar el rastro de la pesadilla. Esto y una lesión en el tramo final del reto han obligado a reconfigurar el calendario durante el año. «Nos hubiera gustado correr el de Nueva York, pero queda para otra ocasión. Quizás para el reto de cuando Natacha cumpla los 42», desliza David Serrano.

Esa será ya otra historia. Una nueva película. Quizás la secuela de este Reto42Káncer que ayer concluyó a escasos metros de la Basílica del Pilar. «Ahora lo que queremos es recuperarnos y centrarnos en objetivos algo menos ambiciosos. Por ejemplo, queremos preparar bien el maratón de Valencia y hacer ahí una buena marca», señalaba sonriente Natacha. Estaba junto a su madre y flanqueada por Andrea y Zlatan, sus hijos, que también cruzaron la línea de meta de Zaragoza. Ninguno de los tres quiso perderse ese último beso. «La lucha por su vida, por poder compartirla junto a su marido y los niños, le ha dado mucha fuerza», subraya Ana Lluch.

Han sido quince maratones en un año. Ha habido mañanas de gloria como los triunfos absolutos de Vitoria 2017 y Murcia, pero también de sufrimiento. Especialmente doloroso fue Ibiza por una lesión de Natacha por la que la pareja llegó a plantearse suspender el reto. «Pensar en todo lo que hemos pasado me dio ánimos para no rendirme», asegura la atleta. Recordó en cómo tuvo que exprimirse durante el tratamiento para dar miles de zancadas contra el cáncer. Y eso le ayudó a seguir adelante. Para correr junto a David hacia Zaragoza. A orillas del Ebro se dieron ayer el beso que cierra un círculo y abre otra etapa de sus vidas.

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