Atletismo

Una medalla pulida en Alicante

Abdalelah Haroun, emocionado tras ganar la medalla de bronce en Londres. / phil noble/reuters

El técnico del atleta catarí de 20 años asegura que aún tiene mucho margen de mejora y que será el rey de la distancia por delante de Van Niekerk Haroun, tercero en la final de 400, se entrena con Llorenç Solbes desde enero

FERNANDO MIÑANA VALENCIA.

Abdalelah Haroun ha disputado cuatro carreras de 400 metros esta temporada. En la primera, en la altitud de Sierra Nevada, amarró la mínima para el Mundial. En la segunda, ya en Londres, se clasificó para las semifinales. En la tercera se ganó un sitio en la calle 3 de la final. Y en la cuarta, viendo como tres calles más a la derecha se escapaba Wayde van Niekerk, ganó una medalla de bronce. Haroun se arrodilló sobre la bandera de Catar, su patria adoptiva, y tapó su rostro con las manos. Era imposible mayor botín con tan poco.

En la grada estaba un alicantino, Llorenç Solbes, que es su entrenador desde el pasado invierno. Haroun le llegó de rebote después de que huyera del grupo de Genzebe Dibaba y Jama Aden, el técnico envuelto en la polémica, salpicado por la sospecha del dopaje, desde que fuera el objetivo de una redada de los Mossos en un hotel de Sabadell, donde encontraron jeringuillas y sustancias dopantes a unas semanas de los Juegos.

«Vino a Alicante buscando tranquilidad y un grupo sin problemas», concede Solbes, algo reticente a hablar del pasado. «Aquí está bien. Me han ofrecido atletas súper buenos y he pasado: yo sé lo que hago. Si es gente que esconde algo, no la quiero. Y Haroun es muy buena persona», comenta por teléfono desde Londres después de lidiar con los 'managers' que acechan a su joven promesa de solo 20 años.

Haroun es un atleta del 97, aunque, como sucede con algunos atletas africanos, se desconoce su fecha exacta de nacimiento. Es de Sudán, pero en febrero de 2015 adquirió la nacionalidad catarí. Luego fue campeón de Asia y subcampeón del mundo en pista cubierta hace un año y medio en Portland. Después vino la tormenta sobre Jama Aden y la búsqueda de un nuevo hogar.

Llorenç fue atleta y luego se convirtió en preparador físico. Jugadores de baloncesto, golfistas, atletas... Un día de 2003, esquiando en Andorra, sufrió una caída y se dio contra una roca. Se rompió la espalda y quedó condenado a una silla de ruedas para siempre. «Eso ya lo tengo superado. Aquello me sirvió para mover algo que realmente me apeteciera. Junté a cuatro o cinco amigos y con pasión y muchas ganas creamos CET: Compromiso, Esfuerzo y Trabajo. Una organización sin ánimo de lucro que se dedicaba a buscar talentos deportivos en los institutos de la zona norte de Alicante, que está muy degradada».

Con Andújar y Gakeme

De ahí salió el olímpico Dani Andújar, que acaba de disputar el Mundial en la prueba de 800 metros. Y luego fueron admitiendo a atletas sin recursos de todo el mundo. El mismísimo Nijel Amos, el atleta de Botswana que fue subcampeón olímpico en los Juegos de Londres después de correr en 1:41.73 siguiendo la imponente estela de David Rudisha en una de las mayores demostraciones que se recuerdan, estuvo meses antes en Alicante con Solbes.

Ha reunido un grupo sobresaliente donde también destaca el mediofondista de Burundi Antoine Gakeme, que logró la medalla de plata en los 800 del Mundial 'indoor' de Portland el año pasado. Solbes se entiende muy bien con Pepe Ortuño, del Playas de Castellón, el club que acoge a muchos de sus pupilos, como el propio Haroun.

Solbes admira la calidad de Van Niekerk pero no cree que sea el elegido. «Haroun será el que domine los 400 en el futuro. Si esta temporada, después de un accidente de coche, ha hecho lo que ha hecho con cuatro carreras y apenas tres meses de entrenamientos sin poder ir a tope -solo en alguno, como veinte series de 100, ha deslumbrando bajando de 10 segundos de lanzado-, y corriendo en 44.27 de júnior, no tengo ninguna duda: será el mejor».

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