Atletismo | Medio Maratón

21 kilómetros con Blas

Blas y Chus, antes de la Volta a Peu del Levante UD. / LP
Blas y Chus, antes de la Volta a Peu del Levante UD. / LP

«Preparábamos juntos la carrera y ahora la voy a tener que hacer sola... Igual he de caminar algún ratito, pero se lo debo», afirma Chus Sáez. La mujer del subinspector de policía asesinado correrá el Medio Maratón

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

'Correr es de cobardes'. Hace menos de dos años, Chus Sáez usaba la manida frase para picar a su marido: "Él era un deportista nato, desde los nueve años". Este verano empezaron a preparar juntos el Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso del próximo domingo. "No sé si voy a poder acabar. Se lo debo", comenta entre lágrimas. Chus no puede contener el llanto. Ya le sucedió en el programa Crono, presentado por Xavi Blasco. A la mujer de Blas Gámez, el subinspector de homicidios asesinado hace un mes en Valencia, se le quiebra la voz en cuanto intenta articular palabra.

Chus es de Ávila. Allí conoció a Blas. "Había acudido al servicio militar como voluntario y tenía claro desde siempre que quería trabajar en el grupo de operaciones especiales de la Policía Nacional. Yo era consciente de los riesgos, de que igual se iba una semana y no sabía dónde estaba, o de que se pasaba tres meses en alguna embajada en la otra parte del mundo... pero yo enseguida vi en él a mi media naranja", proclama visiblemente emocionada. Valenciano de familia con origen jienense, Blas Gámez fue a Ávila a la academia: "Nos veíamos los fines de semana. Fuimos novios durante cinco años y ambos solicitamos el traslado a Valencia. Aquí hemos vivido desde que nos lo concedieron".

La mujer recuerda cómo Blas Gámez le insistió varias veces que empezase a correr. "Yo no le veía sentido a sufrir, sudar, pasar un mal rato... Él me decía que generas endorfinas y te sientes bien", señala. Un día, sin decirle nada a su marido, Chus decidió salir a caminar por Torrent, donde reside. "Por probar, corrí hasta una esquina. Al día siguiente, intenté llegar a otra más lejos... y así iba: andando y trotando", relata. Hasta que hizo partícipe a Blas de sus pequeños logros: "Se sorprendió. Me dijo: '¿Ves como te iba a gustar?' No acababa de creérselo, comentaba con sus amigos que a su mujer le pasaba algo".

Sonríe de nuevo. Un instante, recordando aquellos momentos felices. La voz vuelve a rompérsele de inmediato al tratar de proseguir con su narración: "Él me animaba a que aguantase un poquito más. Empezamos a salir juntos, hasta que me propuso participar en alguna carrera". Chus se mostró reticente una vez más, pero Blas la convenció. Se inscribieron en la Volta a Peu del Levante UD de 2016. "Eran cinco kilómetros, aunque a mí me parecía un mundo. Él iba a mi ritmo, creo que ni sudaba. Yo pensaba que no iba a acabar, pero terminé... ¡pues no estaba él orgulloso ni nada!".

Chus pasó de picar a su marido con lo de que correr es de cobardes a analizar el calendario running con él. "Nos íbamos inscribiendo a carreritas de entre cinco y diez kilómetros en Valencia y por los pueblos", recuerda.

Entonces Blas ya había formado Montañeta Runners, que no era otra cosa que un grupo de vecinos de la urbanización a los que les gusta correr: "Nos animó a todos para que hiciéramos la 15K Nocturna. Decía que era una carrera muy bonita, por el centro de Valencia y con mucha animación. A mí me insistió en que era por la noche, que es cuando se me da mejor correr. Por la mañana siento que no me va el cuerpo".

Nada más alcanzar la meta, Blas lanzó otro reto. "Dijo que como habíamos acabado bien, podíamos lanzarnos a por el medio maratón. Estábamos preparándolo e íbamos a hacerlo juntos pero... -vuelve a romper a llorar- ahora lo voy a tener que hacer sola", lamenta Chus: "No sé si voy a ser capaz de acabarla".

Seguro que sí. Ella lo va a intentar. "Aunque tenga que caminar algún ratito. Se lo debo", insiste. Al principio se habían inscrito otras cinco personas de Montañeta. "Se han sumado también compañeros suyos de trabajo. Al final seremos unas 20 personas", indica Chus. Todos quieren acompañarla en esos emotivos 21 kilómetros con Blas. Ella se inspirará en él para alcanzar esa meta y para continuar: "Tengo claro que quiero seguir corriendo".

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