Los juegos de 'Zipi y Zape'

Ruth Beitia, durante la competición de ayer en Barcelona. / EFE/Toni Albir
Ruth Beitia, durante la competición de ayer en Barcelona. / EFE/Toni Albir

Ángel David Rodríguez convierte las vidas de Cáceres y Torrijos en un pique diarioEl saltador de Onil renuncia a la longitud para reservarse con vistas al Mundial. «Estoy para hacer marca personal», anuncia

FERNANDO MIÑANA BARCELONA.

Ángel David Rodríguez es, a sus 37 años, increíblemente activo, una especie de jedi del atletismo en las pistas de Madrid. El año pasado vio que entraban por la puerta dos saltadores de postín, dos chicos jóvenes con quienes compartir algunos entrenamientos de fuerza y velocidad: el alicantino Eusebio Cáceres y el castellonense Pablo Torrijos. «Hay un pique deportivo tremendo», se sonríe 'El Pájaro', como se le conoce en el mundillo al hombre que el sábado ganó su décimo título de 100 metros en los Campeonatos de España.

«Ay, y pobre de aquel que venga a un entrenamiento con un día de flojera, que nos lo comemos...», explica el Pájaro antes de detallar que entre los tres se ayudan y se motivan varias veces a la semana con una «competencia entrenando». «A mí me ha venido de maravilla tener tan cerca a uno de los tíos más rápidos de España», insiste Ángel David Rodríguez, quien subraya que todos tienen su momento de gloria. «Torri nos pela en 30 metros y a veces dice que nos da un metro de ventaja, vacilando, y Eusebio y yo nos picamos en seguida. Pero es que también competimos en los multisaltos o en las pesas. Salvo en la técnica, que cada uno la hace por su cuenta, el resto intentamos coincidir dos o tres veces por semana».

El Pájaro habla de sus amigos como si fueran una especie de Zipi y Zape. Destaca de Torrijos, que el sábado se proclamó campeón de triple salto, que es «un tipo muy casero que cada dos semanas necesita escaparse a Castellón». Pero sobre todo señala de él que es «profesional y riguroso hasta la obsesión». Luego enfoca hacia Cáceres y le describe como alguien «con ese punto de niñez que da mucha alegría».

El saltador de Onil entró segundo en la final de los 100 por detrás del Pájaro pero ayer explicó que se quedó descontento. «Salí con una reacción tan buena que me sorprendí y, de repente, con una pierna me golpeé la otra, casi me tropiezo y ya solo pude correr con fuerza». Ayer se reservó y no compitió en la longitud porque le pidieron que se pusiera a 'enfriar'. «Estoy muy bien en Madrid tuve un sustillo, me inflitraron y ahora me han pedido que no arriesgue. Este año he dejado de tener dolores y he recuperado sensaciones de longitud casi cada semana. Creo que estoy para hacer marca personal, pero aún me falta un año completo al cien por cien».

Los problemas de Beitia

La final de salto de altura presentaba en Serrahima a la campeona olímpica Ruth Beitia. La cántabra confirmó que es la temporada más irregular de su trayectoria, en un verano capaz de saltar 1,96 en el mitin de Madrid y luego pinchar en Mónaco (1,80). En Barcelona, después del chaparrón, tuvo otro día nefasto y tras superar el 1,86 se le atragantó el 1,90. Ha sido un año postolípico demasiado intenso, con mucha actividad social fuera de las pistas que parece haber acabado enturbiando su estabilidad deportiva. En esta final volvió a subir al podio Cristina Ferrando. La atleta de Benicarló, del Playas de Castellón, fue tercera con 1,80.

Uno de los grandes nombres del fin de semana fue Adel Mechaal, que regaló dos exhibiciones, a cada cual mayor, en las finales de 5.000 (el sábado) y 1.500, donde arrasó (3:47.17) con un ataque largo a falta de 600 metros que nadie resistió.

Más

Fotos

Vídeos