«Para mí lo difícil no es llegar descalzo a los Pirineos, sino encontrar trabajo»

Carreras, sobre todo solidarias.Juan Manuel Darijo disfruta de las carreras populares, y ahora sobre todo participa en las que son solidarias. / lp

Juan Manuel Darijo | Corredores AnónimosCorrerá sin zapatillas hasta San Quirce de Taüll: «Quiero demostrar que las personas de 59 años somos válidas»

benaguasil. «Me dijeron que lo hiciera hasta Cuenca, pero quería que fuera algo verdaderamente difícil». Juan Manuel Darijo está harto. Se ha hastiado de sufrir en silencio durante más de una década. Trabajó casi media vida en una fábrica de ropa, hasta que un buen día le dieron en las narices con la carta de despido. Ha encadenado algún empleo de varios meses, pero desde que cumplió los 50 hallar un trabajo estable se ha convertido en una misión imposible. «He falseado el currículum en todo, pero no hay manera. He enviado más de 1.000. En cuanto ven que tienes 59 años, ni te llaman», lamenta. Aficionado al deporte de siempre y corredor desde hace más de una década, Juan Manuel ultima un reto para reivindicar que las personas veteranas están más que capacitadas para seguir en el mercado laboral.

«Quiero demostrar que las personas de 59 años somos igual de válidas que una de 25», proclama. Para ello, tiene previsto iniciar su particular diáspora hacia el norte en 23 de agosto. «Partiré desde el punto más alto de Benaguasil, la ermita de la Montieleta», especifica. El destino es otro edificio religioso de similares características, pero ubicado en el Pirineo lleidetano: la ermita de San Quirce de Taüll: «Todavía estoy diseñando las etapas y muchos detalles del viaje, pero la llegada está prevista para el 8 de septiembre. Me iré de casa con 58 años y cuando regrese habré cumplido los 59».

Habrá cubierto alrededor de 500 kilómetros de carrera a pie... descalzo. Esta modalidad la descubrió hace un par de años y ahora no concibe correr con zapatillas. Como mucho, usa calzado minimalista cuando en el recorrido hay terreno pedregoso. «Para mí eso no es complicado, ni siquiera llegar hasta San Quirce de Taüll descalzo. Para mí lo verdaderamente difícil es encontrar un empleo», lamenta Darijo.

«Quiero dejar claro que este no es un reto deportivo, sino una reivindicación. Tampoco me gustaría que se personalice. Mi reivindicación es la de mucha gente que sufre el mismo problema», indica el valenciano, que quiere llamar la atención a tres actores del mercado laboral: «Al que legisla, para que favorezca que nos puedan contratar. A los empresarios, para que se conciencien de que somos válidos. Y a nosotros mismos, que debemos cuidarnos y no quedarnos tirados en casa si nos quedamos sin empleo».

Juan Manuel Darijo está ahora enfrascado en tareas logísticas. Para ello pide la ayuda de las instituciones, a las que no solicita respaldo económico. «Todo respaldo es bienvenido, pero sobre todo necesitaría colaboración para encontrar lugares donde pernoctar. Igual si hablan entre ayuntamientos es más sencillo», señala. Ha remitido una carta explicativa al Consistorio de Benaguasil y otra al presidente de la Generalitat, Ximo Puig.

Además, un amigo ya se ha comprometido a suministrarle barritas energéticas. «Cualquier ayuda es buena», reitera. Por ejemplo, en la primera etapa tiene previsto ir hasta Bejís y en la segunda, llegar a la Virgen de la Vega. «Si alguien puede llevarme hasta allí la mochila, esas son las jornadas más largas, de 50 kilómetros. El resto serán de entre 20 y 35», indica Juan Manuel: «Otro compañero me presta el GPS, porque iré por lugares sin cobertura de móvil y si me pierdo igual me encuentran tres días después. Aunque lo estoy estudiando muy bien todo en Google».

Está siendo meticuloso, y tampoco oculta la ilusión que siente ante esta iniciativa. «Mi mujer me dijo que estoy loco», señala. Pero le respalda. Ahora ella está trabajando. Juan Manuel se dedica a cuidar de los perros que él y su hija tienen en acogida. Pese a las estrecheces económicas, son una familia solidaria: «Dono sangre varias veces al año».

Y entrena. A diario. Está enamorado de la carrera a pie. Forma parte de un club, que integran entre 10 y 15 personas, llamado Corredores Anónimos. Después le colocaron el epígrafe 'Agrupación Vicente Castillo'. Su fundador. «Es un chaval que murió de cáncer y nos llamamos así en su honor», precisa Juan Manuel. Se enfundará la camiseta del equipo antes de partir hacia los Pirineos. No quiere perderse el Gran Fondo de Siete Aguas, su carrera favorita. Siempre descalzo. Como en el reto. Su particular manera de proclamar que una persona no es un trasto viejo cuando pasa los 50.

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