Inicios en los años 80 La figura de Toni Lastra

«Oí cosas desagradables, pero correr te da fuerza»

Marisa Martínez Legarreta, frente a la sede de Correcaminos. / damián torres
Marisa Martínez Legarreta, frente a la sede de Correcaminos. / damián torres

«Me pesan los años, no los kilos», asegura la primera mujer de Valencia en bajar de las tres horas en maratón

ALBERTO MARTÍNEZ

A principios de los 80, la carrera a pie en la capital del Turia estaba muy lejos del fervor actual. Sólo unos pocos se echaban a la calle para gozar a base de zancadas. Y todavía resultaba más extraño encontrar a mujeres dentro de esos grupos de precursores. Pero sí hubo algunas que agarraron la bandera, como Marisa Martínez Legarreta. Ayer, a sus 66 años, disfrutó del Maratón Trinidad Alfonso EDP desde fuera. En la historia queda el hito que firmó al convertirse en la primera fémina de Valencia en completar los 42 kilómetros en menos de tres horas. Sus gestas sirvieron de inspiración. Las decenas de valientes se han transformado ahora en miles.

-¿Qué se le pasa por la cabeza al ver la dimensión que ha tomado el maratón de Valencia?

-Lo viví en una época en la que acudíamos 1.000 personas y ahora van muchísimas más. Es muy bonito ver toda la gente que corre ahora. La amistad que había con la gente y cómo entrenábamos era muy distinto a la actualidad. Lo hacíamos mucho más sencillo. Te limitabas a correr y a hacer kilómetros porque te tenías que preparar el maratón. Ahora llevan entrenadores, toman geles...

LAS CLAVES«Empecé en Valencia. En Bilbao, mi madre me habría dicho: «¿Qué haces en calzoncillos?» «Él fomentó muchísimo la carrera a pie en la mujer. Para él, yo era 'Marisita la del club'. Me tenía cariño»

-Usted se alzó, en 1987, como la primera mujer de Valencia en bajar de las tres horas. ¿Un orgullo?

-Claro que sí. Luego, cuando hice los 100 kilómetros, batí el récord de España, pero enseguida lo volvieron a bajar.

-Nació en el País Vasco. ¿Se siente valenciana?

-Soy vasca. Llevo en Valencia 36 años y empecé a correr nada más venir aquí. Me moriré siendo vasca, pero estoy muy a gusto en Valencia. En todos los sitios me ponían como valenciana. Deportivamente me he hecho aquí. Deportivamente soy valenciana

-¿La bautizaron como Marisita?

-Me llamaba así Toni Lastra -fallecido en 2015-, que con las mujeres tenía muchas deferencias. Yo era 'Marisita la del club', pero me conocen como Marisa. Lastra me tenía mucho cariño, siempre ha sido muy condescendiente y amable con todo el mundo. Lastra, junto a Miguel Pellicer, fue el alma máter de Correcaminos -club organizador del maratón de Valencia-.

-¿Cómo descubrió este deporte?

-Empecé a correr con dos compañeros de trabajo porque tuve un trombo en la pierna izquierda. Trabajaba de tardes como administrativo en un banco. Comencé a correr y se ve que se me daba bien. A partir de eso, empecé a conocer a la gente cuando iba por el cauce del río hacia el Saler. Conocí a un grupo de gente que era de Correcaminos y me dijeron que fuera con ellos. Y ya me hice socia.

-¿Antes practicaba deporte?

-No. En Bilbao, lo único que he hecho es caminar. Salía mucho al monte. No se me hubiera ocurrido correr. Mi madre me habría dicho: «¿Tú qué haces en calzoncillos corriendo por la calle?». Era muy distinto. Empecé en Valencia. Como nadie me conocía, tampoco me importaba que me dijeran cosas. Me decían muchas cosas, algunas desagradables.

-¿Qué le tocó escuchar?

-Muchas cosas desagradables. Por ejemplo, que me fuera a casa a fregar. Y yo me dejaba mi casa hecha, iba a correr y luego a trabajar. Y atendía a mis hijos.

-¿Cómo lo encajaba?

-Pues te lo echas a la espalda, porque correr te da mucha fuerza y valentía. Un verano, en el río, se cruzó un muchacho y me echó mano al pecho. Le dije: «¿Qué haces?». Y me dijo: «¿No quieres sexo?». Le contesté cabreada y me marché. Yo no iba llamativa ni nada. Siempre he querido pasar desapercibida.

-¿Consecuencias del machismo?

-Pero también lo había entre las mujeres.

-Algo que contrastaba con su sintonía con sus compañeros.

-Totalmente. Con los corredores he tenido una sintonía buenísima. No he tenido ningún problema con ellos. Todo lo contrario, todo era amabilidad.

-¿Sigue corriendo?

-Sí, sigo bajando cuatro días a la semana, pero ya no compito. Son muchos años de machaque y lo que quiero es aguantar corriendo porque mi cuerpo me lo pide. Cuando salgo, corro una hora y cuarto. Lo que antes hacía en una hora, ahora me cuesta hora y cuarto. Me pesan los años, no los kilos. Suelo hacer 12 kilómetros.

-¿Cuando dejó de competir?

-Desde hace tres años, casi no hago carreras. Va muchísima gente, pero ya ni la conozco. Los de mi época ya no van a carreras. El año pasado hice el medio maratón de Valencia pero dije que iba a ser el último.

-¿Cuántos maratones hizo?

-25. Desde 1984, cuando hice el maratón de Valencia, hasta 2000. Y medio maratones hice muchos, 400 o 500.

-También probó la ultradistancia.

-En 1992, hice una prueba de 100 kilómetros, el Campeonato del Mundo. Fue en Gerona y estuve corriendo ocho horas y media.

-En la primera edición del maratón de Valencia sólo corrieron siete mujeres. Ayer, unas 3.000.

-Me parece muy bien, porque a la mujer le viene muy bien hacer ejercicio tanto física como psicológicamente.

-¿Podía imaginarse que el maratón alcanzaría tal magnitud?

-Uno de los que apostaba por ello era Toni Lastra, porque él siempre estaba apoyando el deporte y a la mujer. En 1985 y posteriormente, fomentó que hubiera premio para todas las mujeres que corrían el maratón. Él fomentó muchísimo la carrera a pie en la mujer.

-Aunque el gran impulso se ha producido en los últimos seis años.

-Sí, se ha puesto de moda y ojalá todas las modas fueran así de buenas.

-¿Está muy ligada la estética al mundo del running?

-Antiguamente, lo único de lo que te preocupabas era de poder llevar unas zapatillas buenas para correr. Después, era un pantalón corto y una camiseta de algodón. Ahora los tejidos son distintos. Todo ha ido evolucionando. Y los geles y toda las porquerías que se toma la gente son una engañifa, porque si estás bien alimentado y bien hidratado no necesitas suplementos de nada. Para mí, son efecto placebo.

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