EN FEMENINO

Concha Montaner: «Dos años de sanción por dopaje sale muy barato»

Concha Montaner, en la pista de atletismo del polideportivo de L'Eliana. / irene marsilla
Concha Montaner, en la pista de atletismo del polideportivo de L'Eliana. / irene marsilla

«¿Suspensiones de por vida? Es un debate complicado, como si un ladrón roba una vez y va para siempre a la cárcel», explica la atleta

Concha Montaner recibirá esta semana la medalla de bronce que debió lucir en el Mundial de 2006: será entre los actos del campeonato planetario en pista cubierta que arranca el jueves en Birmingham. La valenciana no subió entonces al podio, pues quedó cuarta en el certamen. Fue oro la rusa Tatyana Kotova, suspendida en 2013 dos años por un positivo de 2005. La valenciana habla ahora de aquel campeonato y de su postura con respecto al dopaje.

-El baño de multitudes del que le privaron en 2006 se lo ha dado en las redes sociales...

-¡Exacto! Yo lo sabía desde el jueves anterior, pero como tenía el Campeonato de España preferí dejar que pasaran unos días. El martes quise comunicarlo porque estaba contenta. Me quedé sin batería en el móvil. Empezó a pitar, a recibir llamadas... ¡yo no entendía nada! Mi hermana me comentó: '¡Para qué dices nada!'.

«Si sabes organizarte, puedes hacerlo. Al final del día, miro el móvil y me duermo. No doy para más» «Tenemos suerte de que la competición es mixta. El aficionado al atletismo viene a ver atletismo»

-¡Pues porque le haría ilusión!

-La verdad es que sí. Aunque ya lo sabía, no tengo la medalla.

-Se lo comunicaron en 2013, tras el positivo de Kotova...

-Mirando Twiter, veo: 'Kotova, positivo en el Mundial de Helsinki de 2005, queda suspendida dos años'. Entonces pensé: 'Si está sancionada, en 2006 no puede competir y yo paso a ser tercera'. Efectivamente, a los meses la IAAF lo confirma y ya te metías en los resultados del campeonato y yo salía como medalla de bronce.

-¿Qué esperaba, recibir la medalla por mensajero?

-Sí, o que me lo comunicara por teléfono algún día la Federación.

-¿Qué siente cuando le notifican que va a haber un acto en el Mundial de Birmingham?

-Pues al final está teniendo más repercusión de lo que esperaba. Yo fui cuarta en ese Mundial. Acabé triste pero luego te paras a pensar y era un Mundial de atletismo, que es una competición muy dura.

-Después de aquello lloró mucho. ¿Ha llorado ahora?

-No, ahora no. Yo pienso que ese momento ya se esfumó. No va a ser como el de Birmingham 2007, de verme en el podio como subcampeona de Europa.

-¿Qué haría con los positivos?

-Pues creo que dos años sale muy barato y perjudican mucho a los atletas que vamos limpios.

-¿Le parecería justo que la sanción fuera de por vida?

-(Pausa) A ver. Creo que todos pueden cometer un error, pero hay cosas en las que es un poco complicado tenerlo... Me sabe mal decirlo así, es como si un ladrón ha robado una vez y lo encerramos de por vida en la cárcel. No lo sé. Es un debate muy complicado.

-Hay atletas que se posicionan claramente en el sí o en el no...

-A ver, yo soy perjudicada claramente, pero de por vida es mucho tiempo. Lo que sí tengo claro es que dos años sale muy barato.

-¿Ha tenido la tentación de doparse en algún momento?

-No. Ni he tenido la tentación, ni ha estado en mis planes, nadie me lo ha ofrecido y en ningún momento se me ha pasado por la cabeza. Primero porque siempre he sido justa conmigo y con los demás, y que no lo he necesitado.

-¿Qué cree que pasa por la cabeza del que se dopa? Usted misma, en Moscú 2006 salta lo mismo que el bronce, quizás con esa pequeña 'ayudita'...

-No, a mí no se me pasa eso por la cabeza, incluso en mis peores momentos, que fueron en 2013 y 2014. Yo decido que me voy a retirar porque no voy cara al aire, pero en ningún momento pienso: 'Ostras no soy aún mayor, voy a ver si así...'. No, me retiro y ya está.

-¿Y qué era lo que le impedía rendir a su nivel?

-Me diagnosticaron una enfermedad, me la trataron y ya está. Hay una médico de la Federación, Josefina Espejo, a quien dije que me encontraba muy mal y creía que era psicológico. Ella me contestó que podía ser, pero que primero descartáramos lo fisiológico. Las pruebas salieron mal y el doctor Vicente Alapont Raga descubrió la enfermedad y me ayudó mucho. Aquello me animó porque había algo que no me dejaba rendir. Pensé que mi objetivo era intentar llegar a los Juegos de Río tranquilamente y me puse a entrenar con María Peinado.

-Después de Río, ¿qué es lo que le incentiva a seguir?

-La retirada está muy cerca, pero a mí me gusta saltar. Y una persona que lleva toda la vida haciendo deporte no lo deja. Me he organizado bien, entreno con mi mejor amiga, no le quito tiempo a mi hija excepto cuando tengo alguna competición muy importante... Mientras pueda continuar así, ¿por qué no voy a seguir disfrutando?

-¿Con qué objetivo?

-Ir al Europeo. Es que si viera que no puedo... pero el año pasado salté 6,62. Entonces, ¿por que no?

-¿Qué hará cuando se retire?

-Igual que ahora, pero sin saltar.

-Los Juegos de Tokio... ¿bastante lejos o imposible?

-Imposible no es nada, pero no lo tengo como objetivo.

¿Cómo lo hace una atleta profesional para compaginarlo con ser mujer trabajadora?

-Al trabajo tienes que echarle horas, pero la maternidad son las 24. Es duro, pero si sabes organizarte y tienes ganas, puedes hacerlo. Eso sí, llega el final del día, miro un poco el móvil y me duermo. No doy para más.

-¿Es el atletismo uno de los deportes con menos machismo?

-Yo creo que tenemos suerte que las competiciones sean mixtas. No se puede decir: 'Premiamos a los hombres de una manera y las mujeres de otra'. Además, salimos en los medios porque las pruebas de unos y otros son a la vez.

-¿Ha percibido alguna conducta sexista por parte de compañeros, entrenadores o del público?

-No. Los aficionados al atletismo vienen a ver el atletismo. En España hay menos que en Europa, pero saben a lo que vienen.

-¿Ya le ha inculcado a su hija que haga deporte?

-Sí, ya hace. Viene a atletismo al polideportivo de L'Eliana, pero aún es pequeñita.

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