Un aullido por el gran triunfo de Miguel

Miguel Girón muestra la camiseta que le hicieron sus amigos. / lp
Miguel Girón muestra la camiseta que le hicieron sus amigos. / lp

«El tratamiento ha durado menos tiempo gracias a que tenía una buena condición física y me han podido meter más caña», asegura «Sentirme apoyado ha sido vital», afirma el corredor tras superar un cáncer

MOISÉS RODRÍGUEZ VALENCIA.

Miguel Girón afrontó el pasado verano un duro y minucioso plan de entrenamiento. Creía que se estaba preparando para el Medio Maratón de Valencia de octubre y el Trail de Montanejos de noviembre. Pero realmente, estaba a punto de iniciar una carrera mucho más dura: la batalla contra el cáncer. «El oncólogo me animó. Me dijo: 'Miguel, has tenido suerte. El tratamiento va a ser curativo. Tardará más o menos, pero vas a salir adelante'», relata el corredor valenciano. Antes de eso, ya había pasado por varias consultas. La primera, la del traumatólogo al que acudió por unos dolores lumbares. De hecho, esas molestias le obligaron a renunciar al Medio Maratón de Valencia. «El médico comentó que lo más probables era que tuviese una contractura, pero pidió una resonancia por precaución», recuerda.

Apareció un tumor de cinco centímetros en la zona lumbar y, por lo tanto, fue derivado al oncólogo. «Las pruebas determinaron que tenía un cáncer de testículo con metástasis en la zona lumbar y en el pulmón», detalla. Experto en márketing y corredor del CE Runners Río Turia, pasó de frecuentar el viejo cauce para ser un asiduo del IVO, donde ha llevado todo el tratamiento.

Le extirparon el testículo afectado el 15 de noviembre. Como enamorado del deporte que practica, Miguel no quiso perderse la gran fiesta de la carrera a pie en Valencia. «En el club tenemos un punto de animación del Maratón. Hacía tres días que me habían operado, pero mi mujer me bajó en la silla de ruedas», recuerda. La anécdota le sirve para agradecer todo el apoyo que le ha dado Isa durante casi medio año de lucha contra el cáncer: «Ella no corre, pero sí va al gimnasio. Lo ha dejado todo para cuidarme».

También agradece el respaldo de su manada. «Aunque esa palabra no esté ahora bien vista... Yo me he sentido apoyado en todo momento y eso ha sido vital. Me dicen que soy muy optimista, pero por mí mismo todo este proceso no lo habría afrontado tan bien», asegura.

En Nochebuena, se produjo el primer aullido. En ese momento, Miguel Girón se sometía al segundo ciclo de los cuatro que han integrado su tratamiento de quimioterapia. «El grupo con el que más entreno organizó un almuerzo para animarme. Como estaba con las defensas bajas y no podía salir, vinieron a mi casa», relata. Le habían preparado una camiseta con las coordenadas del punto desde donde suelen empezar a entrenar, el puente de Glorias Valencianas. Encima, su primer apellido y debajo, el lobo de la casa Stark, por 'Juego de Tronos', serie que les gusta a todos ellos.

«Hubo gente de toda España que no podía venir y colgaron fotos en redes sociales con la camiseta», subraya Miguel Girón. Aquello le dio fuerzas para seguir con la quimioterapia y afrontar una nueva operación para extirpar restos del tumor. Fue el 21 de marzo. Los marcadores tumorales dieron negativo. Estaba limpio. Había llegado a la meta.

Un mes después, ahí estaba: en el puente de Glorias Camisetas, con la camiseta que le regalaron en Nochebuena. «De momento, salgo a andar, que aún estoy flojito», señala Miguel Girón. Pero su ejemplo de superación proclama una vez más los beneficios de hacer deporte de una manera saludable. «Mi tratamiento suele durar alrededor de un año, pero tenía una buena condición física y gracias a eso me han podido dar caña para que fuera más rápido», asegura. Ahora trata de recuperar la normalidad, en su despacho y con el deporte. No tiene prisa. Miguel y el resto de lobos aullan para celebrar la victoria de su vida.

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