Emilio y Maite en una prueba. :: LP
Emilio y Maite en una prueba. :: LP

HISTORIAS DE 42,195 KM

Maite y Emilio repiten en Valencia tras cumplir su sueño en Nueva York

  • Este matrimonio valenciano repetirá experiencia en una prueba que se supera cada año

Maite Izquierdo y Emilio Castell tienen una fecha marcada en rojo en el calendario: el 19 de noviembre de 2017. La cuenta atrás para el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP ha empezado y los atletas populares ya preparan sus 42.195 kilómetros de la ciudad del running.

Este matrimonio valenciano repetirá experiencia en una prueba que se supera cada año: «Cada edición es mejor a la anterior tanto a nivel organizativo como por la propia ciudad, ya que la gente se vuelca y sale a las calles», afirma Emilio. «Pienso en los últimos kilómetros y se me ponen los pelos de punta», añade. Todo ello tras haber vivido una experiencia que casi no se puede explicar con palabras. En 2016, tras la prueba de su ciudad, cruzaron el charco para correr el Maratón de Nueva York. Una cita que completaron juntos de principio a fin como hace algunos años en su primera distancia de Filípides. «Es algo espectacular, otro nivel. No hay colas para nada, la feria del corredor es bestial, la gente anima como loca. Menos en los puentes o el barrio judío que hay un silencio sepulcral, el resto es impresionante, incluso la policía te quiere chocar la mano cuando pasas. Creo que como no tienen fiestas como Fallas o Semana Santa se lo toman así», bromea Emilio.

«Fue una ocasión especial. Viajamos con nuestros hijos y participamos en una carrera que se disputa el día anterior para que se motivaran. Creemos que es importante transmitirles los beneficios de practicar deporte», comenta Maite. Ella es médico y después de cerca de una década corriendo asiduamente reconoce que si cuando empezó le hubieran dicho que sería capaz de disputar cinco maratones en cuatro años no se lo creería: «Salía a trotar por mantenerme y recorría unos diez kilómetros. Siempre dicen que si corres esa distancia puedes llegar a 15, de ahí al medio maratón. y aquí estamos». Aunque ella y su marido no corren al mismo ritmo: «Entrenamos juntos y alguna tirada larga también hacemos pero durante las pruebas, excepto situaciones excepcionales como el maratón de Nueva York, no vamos juntos». Sí que comparten una pasión que les ha aportado muchas cosas positivas: «Te obligas a organizarte, desconectas psicológicamente de la rutina del trabajo, es beneficioso para la salud».