Las Provincias

José Hernández,  'El Hijo de la Noche'

José Hernández, 'El Hijo de la Noche'

  • En el campeonato de España de maratón, donde compitieron seis atletas, el de Biar llegó tras el catalán Ferrer. Sólo acabaron los dos

  • Se preparó a conciencia, en la Alameda y de noche, para poder estar en la Olimpiada de Amsterdam de 1928

En aquella primavera valenciana de 1928, la Alameda le vio pasar, bajo la lluvia o con cielos despejados, tres noches por semana. Disciplinadamente, daba vuelta a la fuente del paseo y emprendía un nuevo tramo recto; sus zancadas eran metódicas y regulares. Los serenos se quedaban atónitos al verle pasar, los carreteros le decían alguna burrada; pero los valencianos terminaron por admirarle. Era José Hernández, «El Hijo de la Noche», un deportista humilde que se empeñó en ir a la Olimpiada de Amsterdam... y casi lo consiguió.

En su trabajo 'Olímpicos en el camino', Recaredo y Víctor Agulló sitúan a José Hernández en el primer lugar en una estricta selección de cinco atletas legendarios. Porque Hernández, oriundo de la ciudad alicantina de Biar, nació para correr y lo demostró desde que pudo hacerlo, primero en pruebas disputadas en su comarca y más tarde, cuando se vino a vivir a la capital, en todas las oportunidades que le proporcionaba un deporte en auge.

No fue fácil abrirse un hueco entre los selectos caballeros de la capital que se hacían llamar «sportsmen» antes que atletas. Los corredores de la élite social no congeniaban mucho con aquel muchacho, un tanto rústico y desgarbado, sin técnica, al que apodaron 'El Hijo de la Noche'; un hombre duro que lo único que sabía y quería hacer era correr y llegar antes que nadie.

En sus noches de la Alameda, Hernández alternaba entrenamientos de 12 y 20 kilómetros. Su objetivo, en 1928, era superar la prueba de selección olímpica establecida el 29 de junio en la Barcelona que estaba preparando su Exposición Universal. El 15 de junio de 1928, LAS PROVINCIAS publicó la noticia: «José Hernández cubre en dos horas cuarenta minutos cuarenta kilómetros y pico». El «pico» fue un añadido de 192 metros a las 28 vueltas que dio a la pista de la Alameda. En total, 41.792 metros. «El tiempo invertido -escribió el periódico- demuestra que José Hernández se halla en magníficas condiciones de ir a la Olimpiada, por lo que debemos felicitarle todos, y singularmente el Ayuntamiento, por haber tenido el bello gesto de apoyar la preparación de este formidable corredor». Varios atletas valencianos le ayudaron en el monótono entrenamiento nocturno: sobre todo, Amador García, del Centre Sports Valencià, que le acompañó durante quince vueltas.

El camino de Hernández no fue de rosas, precisamente. Porque para empezar, en aquellos tiempos iniciales, los organismos federativas y de organización se cruzaban y no era fácil saber cuál era la prueba 'oficial'. El corredor valenciano se apuntaba a todo, especialmente si allí estaba inscrito el corredor catalán Emilio Ferrer, o el aragonés Carreras, los únicos dos atletas que podían hacerle sombra en España. Junto a ellos se presentó en Barcelona, el 29 de junio de 1928, en una carrera -la del primer campeonato oficial de España de maratón- que ha quedado para la historia.

Carreras, Ferrer y Hernández tomaron la salida junto con otros tres atletas. Pero solo dos llegaron a la meta, el catalán Ferrer y el valenciano 'Hijo de la Noche'. Carreras, que había ido a la Olimpiada de 1924, quedó destronado en la mitad del camino, fatigado a bordo de un coche de la comitiva donde alivió el peso ya evidente de sus 38 años. Y Hernández hizo una carrera épica, en la que fue primero en muchos tramos; pero fue vencido gracias a la regularidad, orden mental y economía de esfuerzos del catalán Ferrer.

La reseña que publicó 'La Vanguardia' de la carrera nos dice que «la victoria de Ferrer sobre Hernández representa el triunfo del estilo sobre los «pulmones». «El valenciano -prosigue- hace un desgaste enorme de energías: corre sin ritmo, sin método. Lo confía todo a su gran dureza, pero nuevamente ha sido vencido por un hombre que, menos dotado físicamente, sabe en cambio no desperdiciar preciosas fuerzas con movimientos inútiles».

Es un dibujo perfecto para definir el modo de correr del atleta de Ibi. Hernández, de haber tenido un mejor entrenamiento, de haber sabido dosificarse, hubiera ido a Amsterdam. Pero el periódico barcelonés lo escribió sin rodeos: de haber sido «pulido», «enseñado a correr, sería imbatible, cuando menos en España». Los organizadores todavía pusieron dos pruebas más a los pretendientes olímpicos, el 17 y el 22 de julio, cuando se les hizo disputar 20 y 30 kilómetros respectivamente. Emilio Ferrer empleó 3h 06:50 4/10 y Hernández, del F.C. Valencia - 3h 09:16.04.