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HISTORIAS DE 42,195 KMhttp://www.valenciaciudaddelrunning.com/vcr/historias-de-42-195-km

39/42 Un ironman que no falla a la cita de su ciudad

Un ironman que no falla a la cita de su ciudad
  • Marcos ha experimentado cómo hay un aumento de la concienciación sobre la importancia de contar con un preparador

Marcos Greus terminó su último ironman en 9 horas, 58 minutos y 30 segundos. Fue en Gandia y acabó en el puesto 18 en la clasificación. Algunos podrían pensar que después de 3,86 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42,195 kilómetros a pie del tirón, completar sólo la distancia de Filípides se le podría quedar pequeño. No es así: «Sufro más en el maratón que en el ironman. En este último encuentras tu ritmo, estás siempre guardando fuerzas para lo que venga detrás. Es muy diferente la gestión de esfuerzos, hacer 42 kilómetros del tirón. incluso la recuperación es más lenta».

Apenas un mes y medio después de completar la prueba de La Safor, estará en el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP: «Llevo seis años acudiendo, es la gran cita de mi ciudad y no puedo faltar. La disfruto mucho». Él ama un hobbie del que ha hecho su trabajo ya que es entrenador: «Me dedico a esto por devoción y formación». «En el 99 ya empecé a entrenar a gente y he vivido la explosión del running, que antes era ir a correr», bromea. Aunque es de Almussafes suele salir por el viejo cauce: «Antes éramos diez o doce personas. Hasta sentías miedo de ir a ciertas horas pero ahora hay un gran boom pero no sólo de personas que corren, también que caminan, hacen yoga. es un sitio que se ha convertido en emblema».

Marcos ha experimentado cómo hay un aumento de la concienciación sobre la importancia de contar con un preparador: «Mucha gente nos busca o bien porque no progresa o por encontrar nuevos estímulos, pero es cierto que tras algunos sustos que ha habido últimamente sí que hay gente que acude a nosotros por seguridad». Marcos también recibe mucho de sus alumnos. De hecho encontró en ellos el motor para decidirse a disputar su primer ironman: «Fue en 2013. Llevaba unos 22 finishers como entrenador y me decidí a hacerlo». Aprendió a gestionar el silencio que es uno de los escollos más grandes de una prueba de este tipo: «Pasas muchas horas solo». Un silencio que en Valencia se convierte en gritos de apoyo y música: «No hay un solo metro en el que no haya gente animándote».