Las Provincias

HISTORIAS DE 42,195 KMhttp://www.valenciaciudaddelrunning.com/vcr/historias-de-42-195-km

38/42 Tres hermanos y un reto por Luis y Ada

David, Susana y Ángel, durante un entrenamiento. :: lp
David, Susana y Ángel, durante un entrenamiento. :: lp

Esta es la historia David, Ángel, Susana y Chelo. Ellos son cuatro hermanos de Valencia. Los tres primeros correrán juntos el Maratón Valencia Trinidad Alfonso. La última no se calzará las zapatillas, y sin embargo es su principal motor.

Chelo perdió a su marido y a su hija hace poco más de un año. A Luis le diagnosticaron un cáncer y, antes de someterse al tratamiento que le prescribieron los médicos, decidió conservar su semen. La pequeña Ada nació tras un proceso de reproducción asistida. La tragedia sacudió a Chelo por partida doble. Luis perdió su batalla contra la enfermedad y, poco después, su hija falleció con sólo 18 días de vida.

Ahora David, Ángel y Susana arropan a Chelo. Los tres hermanos quieren completar los duros 42.195 metros por Luis y por Ada. «Corrí mi primer maratón cuando mi cuñado aún estaba vivo y se lo dediqué», comenta David. Además del homenaje, ayudarán a todos aquellos que sufren esta enfermedad: «A través de la página web 'miretocontraelcancer' queremos recaudar al menos 420 euros, 10 por cada kilómetro que correremos. Una donación que irá destinada íntegramente AECC para la investigación contra la enfermedad que acabó con la vida de nuestro hermano político y la de tantas personas», añade.

David tiene 40 años, es diabético y en el deporte ha encontrado un gran aliado: «Empecé a correr por mi enfermedad, hacía carreras cortas. Ya he hecho cinco triatlones de distancia olímpicas». Sin embargo, fue su hermana Susana, que ahora tiene 38 años, la primera que hizo un maratón. Ángel y David forman parte del Redolat Team y suelen entrenarse juntos pero el reto ha permitido a los tres hermanos compartir más tiempo.

«Es difícil coincidir. Yo trabajo en un hospital y hay fines de semana que tengo guardia», afirma David. La intención es terminar juntos: «Si me baja el azúcar tendré que parar, pincharme, esperar cinco minutos y seguir. pero ya veremos».

Todos los domingos tienen comida familiar y aunque comentan cómo ha ido el entrenamiento, sus padres no saben (hasta ahora) el plan: «No lo hemos comentado delante de ellos, pero siempre vienen a vernos y están contentos de que nos juntemos».