Las Provincias

La Feria de 1908 se rinde ante las carreras a pie

El cartel de la Feria de Julio de 1908: junto a les 'corregudes de joies' aparecen las carreras a pie.
El cartel de la Feria de Julio de 1908: junto a les 'corregudes de joies' aparecen las carreras a pie. / LP
  • El primer premio, de 200 pesetas, fue para José Tobar, que hizo los 10 kilómetros en 37,41 minutos

  • La prueba reina era dar siete vueltas a la Alameda

Que la afición a las carreras pedestres creció y creció a lo largo del año 1908 es evidente. Lo prueba el número de certámenes que se pueden encontrar en las páginas de LAS PROVINCIAS de ese año, la existencia de una Asociación Pedestre Valenciana y, sobre todo, la inclusión de las carreras a pie en el programa oficial de la Feria de Julio. Alguna influencia, además, debieron tener los Juegos Olímpicos disputados ese año en Londres que son, al decir de los expertos, los que configuraron las normas, pruebas y estilos del atletismo mundial del siglo XX.

El programa de los Juegos de Londres lo podemos encontrar en LAS PROVINCIAS de 17 de julio de 1908; el maratón se disputó el día 24 y fue ganado por Hayes, de Estados Unidos, después de la descalificación del italiano Dorando, que llegó a la meta en estado tan lastimero que fue ayudado en los últimos metros por jueces y autoridades. Dos días después, nuestro diario daba el programa de carreras a pie a disputar en la Feria de Julio, donde los organizadores habían abierto hueco al atletismo junto a una disciplina tan veterana como el ciclismo, presente en los festejos desde 1886.

Incluso el cartel de la Feria, síntesis de lo mejor que el Ayuntamiento y los promotores de los pabellones tenían preparado, incluyeron ese año las «Carreras a pie». La cartela la podemos encontrar cerca de la simbólica Fama, una valenciana que toca la trompeta que llama a una fiesta donde habrá de todo, desde fuegos artificiales a «corregudes de joies», pasando por la espectacular Retreta militar, el certamen de bandas y, desde luego, un generoso programa taurino.

Anunciadas para el 29 de julio, las carreras se retrasaron a las cinco de la tarde del 2 de agosto, domingo, lo que convocó a una verdadera multitud en la Alameda. Luis Jiménez, presidente de la Pedestre -la sociedad que aglutinaba a los corredores- presidió el jurado junto con el concejal Antonio Cortina y el secretario de la entidad deportiva, Peregrín Estellés. La reseña del diario nos dice que fue juez de salida Luis Cervera, que Francisco Pérez estuvo en la llegada, Marcelino Mata se ocupó de los tiempos y hubo un secretario de pista de nombre Emilio.

Los participantes fueron 28, que dieron una vuelta de exhibición y saludo por la Alameda. La primera prueba fue para neófitos de Valencia, que dieron dos vueltas a la Alameda. Participaron en la prueba trece corredores y los premios fueron distribuidos así: medalla vermeil para Ramón Andrés; medalla de plata para Enrique Mata; medalla de bronce a José Albert. La prueba reina de la fiesta fue la de los 10 kilómetros --siete vueltas a la Alameda-- en la que se inscribieron catorce atletas. El primer premio, de 200 pesetas, fue para José Tobar, que hizo los 10 kilómetros en 37'41 minutos; el segundo, de 150 pesetas, para Vicente Lleonart; el tercero, de 100 pesetas, para José Escribá; el cuarto, de 50 pesetas, para José Lleonart y el quinto, de 25 pesetas, para Félix Fernández. José Escribá, en mayo, había ganado ya una prueba, también de 10 kilómetros, que se celebró entre los kilómetros 345 y 340 de la carretera Valencia-Madrid, a la altura de Quart de Poblet: empleó en aquel caso 36'43, menos tiempo que el ganador en la Alameda. En la reseña de aquella prueba, LAS PROVINCIAS indicó que los organizadores, «son desconocidos a por lo menos no se sabe a qué Sociedad pertenecen», extremo --benditos tiempos-- que no fue obstáculo para hipotecar cinco kilómetros de una carretera nacional... transitada por carros y tartanas.

Ese mismo día 2 de agosto de 1908, dentro del programa oficial de Feria, hubo «Corregudes de joies» y regatas en el Puerto. Pero las carreras a pie conquistaron su segmento de público con toda facilidad y llenaron la Alameda. Fue su prueba de fuego y ya nunca dejaron de estar en los programas de la Feria de Julio. Por eso, en agosto, tras la clausura de la Feria, el periódico siguió reseñando pruebas, de 100 y 500 metros en este caso, organizadas por la Agrupación Pedestre.

Esas pruebas se completaban por la tarde, en el local social, con las de salto de longitud y de altura, con y sin impulso: José Escribá, que saltaba 1'52, era el más destacado. En una carrera celebrada en la Alameda, en noviembre, este muchacho corrió los 7 kilómetros de la prueba en 26 minutos.