Las Provincias

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Las carreras pedestres valencianas, en LAS PROVINCIAS de 1906

El griego Spiridon Louis ganó el maratón del 10 de abril de 1896. :: lp
El griego Spiridon Louis ganó el maratón del 10 de abril de 1896. :: lp
  • En las 'matinées' ciclistas se celebraban también pruebas a pie; pero pronto se separaron las modalidades

Es una agradable sorpresa. Pero cuando se creía que la primera carrera pedestre valenciana de largo recorrido se celebró en Valencia en diciembre de 1907, la colección de LAS PROVINCIAS permite adelantar más de un año la histórica convocatoria de pruebas atléticas a pie. Bien es verdad que esas carreras pioneras estuvieron vinculadas al mundo de la bicicleta; pero, cuando se acercan las grandes fechas maratonianas de Valencia, es interesante ver cómo se produjeron esas competiciones, por más que no tengamos de ellas ni los nombres de participantes ni los tiempos empleados.

La primera reseña que se puede localizar en LAS PROVINCIAS es de 18 de mayo de 1906 e informa que «El domingo próximo (19 de mayo) se celebrará en la Alameda, a las seis de la mañana, la cuarta matinée, de las organizadas por la Unión Velocipédica Española. Se concederán tres premios, regalo de los señores Cubells, Solves y Ligorio. También se verificará una carrera preparatoria pedestre por series y una final con un premio; las series serán de 100 metros, tiempo tres minutos; de cada tres se sacaran dos, y la final sera de 500 metros, tiempo siete minutos; el jurado será el mismo de los ciclistas».

Se deduce de la información que había habido antes otras tres matinées. Y que el deporte se hacía verdaderamente temprano: la de las seis de la mañana se supone que era solar, sin correcciones; pero los primeros «sportsmen» de la tierra eran, sin duda, gente saludable y madrugadora.

Valencia tuvo carreras ciclistas muy pronto (1886 la primera) y hacia 1896 concentraba cuatro velódromos, donde sin duda, aunque fuera como calentamiento, se debía correr a pie. Esa es la finalidad complementaria -la reseña dice «preparatoria»- de las pruebas de 1906, que se dan en las siguientes matinées de la Alameda. En LAS PROVINCIAS de 18 de octubre de 1906 podemos encontrar la convocatoria de la séptima; el 16 de noviembre se habla de la novena, celebrada el día 18, y el 24 de noviembre de la décima fiesta deportiva mañanera. La carrera pedestre de octubre se celebró «desde la meta a la fuente del Mar y regreso», con una imprecisión que hoy lamentamos. En la sesión deportiva del 25 de noviembre sí sabemos que la prueba pedestre fue de dos kilómetros y que la fiesta empezó a una hora más benigna, las ocho de la mañana, quizá porque el fresco del otoño ya lo permitía.

De la del 18 de noviembre la escueta nota informativa nos dice que «con el onjeto de fomentar este sport, esta carrera será libre, para que en la misma puedan tomar parte todos los aficionados que lo deseen», lo que insinúa que quizá ya no era preciso ser ciclista. La separación de la carrera a pie de la ciclista, por otra parte, era patente en tanto que las carreras a pie se efectuaban después de las de las bicicletas; no se trataba, pues, de una «preparación» de calentamiento para tomar el velocípedo con más ilusión.

«A Massamagrell, anar i tornar»

La prueba de que la ancestral afición humana de competir corriendo prendió en Valencia con facilidad la tenemos ya al año siguiente, 1907: el 22 de diciembre de ese año se corrió una extraordinaria carrera entre Valencia y Massamagrell, idea y vuelta, en un recorrido de 25 kilómetros.

Es la prueba que los estudiosos del atletismo valenciano dan como fundacional. Y a la que conceden el valor añadido de haber tenido una organización y unos jurados específicos, amén de haber quedado reseñada en fotografías. El estudio «Olímpicos que se quedaron en el camino», de Recaredo y Víctor Agulló, y otros trabajos de estos autores, son fundamentales para el conocimiento de estos tiempos pioneros.

De la prueba de diciembre de 1907 hay reseña en LAS PROVINCIAS, que informa que la hora de salida fue las ocho de la mañana y que la partida y la meta estuvo en el Llano de la Zaidía, lugar de arranque, cerca del histórico convento de ese nombre, de la carretera de Barcelona. «Además de varios premios en metálico --esta fue una interesante novedad-- se adjudicarán una medalla de plata sobredorada, dos medallas de plata, dos de bronce y otras dos de cobre».

No hay datos sobre la entidad organizadora, ni sobre el patrocinador. Pero en este caso no nos falta el número y el nombre de los concursantes, ni sus tiempos. Por fortuna, nuestros antecesores en la redacción fueron precavidos, dieron valor a la credibilidad de la prueba e intuyeron que el mundo deportivo iría algún día a la carrera. Así es que en la reseña del día de Nochebuena, cuando se dio cuenta de la prueba, nos dejaron escrito que «en la carrera de andarines verificada anteayer» el triunfador fue «el señor Perelló, que empleó en los 25 kilómetros de recorrido una hora y 22 minutos». Segundo fue el señor Lleonart, que empleó 1'23, el tercero Moreno, con 1'29; después llegaron, juntos, los señores Escribá y Bellfón y «el último el señor Borromeo, que empleó una hora y 59 minutos». Seis participantes: todos tuvieron, pues, medalla.