Las Provincias

Carlos Abad, en pleno esfuerzo. :: lp
Carlos Abad, en pleno esfuerzo. :: lp

HISTORIAS DE 42,195 KM

Carlos no corre solo en su primer maratón

  • Este valenciano apenas tiene que mirar un par de años atrás para darse cuenta de cómo el atletismo ha cambiado su vida

Carlos Abad todavía no ha experimentado la sensación de cruzar la línea de meta del Maratón Valencia Trinidad Alfonso, pero no deja de imaginárselo: «Pienso en la pasarela de la llegada y se me ponen los pelos de punta». El 20 de noviembre será especial porque supondrá su debut en los 42.195 metros, en su ciudad y además será en memoria de un familiar muy especial a quien le debe, en parte, su pasión por el atletismo popular: «Mi primo Juan era de Madrid y cuando venía a Valencia, a mi casa, entrenábamos. Empecé a correr un poco por él, y ahora siempre que me inscribo en alguna prueba, en el dorsal pongo su nombre». En el maratón lucirá un 'va por ti, Juan'. Él será su mayor motor en una cita de la que le han hablado maravillas: «Me cuentan que la gente anima mucho y que debes controlar muy bien los tiempos porque esa extramotivación puede pasar factura luego».

Porque Carlos lo que tiene claro es que quiere «disfrutar»: «Tengo mucha ilusión y quiero saborear la experiencia». Para ello ha encontrado a unos compañeros de viaje excepcionales, los miembros del Club 365 Rider: «Me han ayudado mucho, de hecho un poco de este maratón también es de Rafa, que ha corrido unos 17 o 18 y que en el de Valencia tenía como objetivo bajar de las tres horas. Me ha aconsejado estos meses pero por desgracia tiene una lesión y no podrá participar. Espero poder hacerlo por él».

Este valenciano apenas tiene que mirar un par de años atrás para darse cuenta de cómo el atletismo ha cambiado su vida: «Si hace un tiempo me dices todo lo que iba a significar para mí correr creía que sería imposible. Estoy encantado. Me gusta el ambiente que hay, la competición pero también el compañerismo, cuando terminé el Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso el año pasado me quedé mirando al resto de participantes y me quedé como hipnotizado». En su maleta nunca faltan las deportivas: «Viajo por trabajo y cuando puedo salgo a correr y descubro las ciudades de una manera muy diferente». Él ama el fútbol, pero lo tiene claro. «La emoción de cruzar la meta es un sentimiento mucho más fuerte que el de marcar un gol. Antes sólo corría detrás del balón y mírame ahora», concluye.