Zuloaga se luce en la tierra de Sorolla

'Zuloaga. Carácter y emoción' estará en Fundación Bancaja hasta el próximo mes de agosto. / jesús signes
'Zuloaga. Carácter y emoción' estará en Fundación Bancaja hasta el próximo mes de agosto. / jesús signes

La Fundación Bancaja acoge la primera gran exposición del artista vasco con más de 60 pinturas

NOELIA CAMACHO

«Ignacio Zuloaga ha llegado para conquistar Valencia, la tierra de Joaquín Sorolla». Las palabras pertenecen a María Rosa Suárez de Zuloaga, nieta del artista vasco y alma máter del museo del pintor en el Castillo de Pedraza (Segovia). Ella ha capitaneado la primera gran exposición sobre el creador que, desde hoy, se puede ver en la Fundación Bancaja. Posterior en el tiempo al genio valenciano y con formas de pintar totalmente distintas, para el presidente de la entidad, Rafael Alcón, esta es una oportunidad para «ponerlo en relación con su coetáneo Sorolla». «Viva Valencia», dijo la nieta del creador, quien manifestó que «la amistad de los prestadores» es la que ha conseguido reunir en esta muestra más de una veintena de obras que «los coleccionistas han prestado por primera vez y han descolgado de sus salones para que sean vistas».

'Zuloaga. Carácter y emoción' es una muestra monográfica que ahonda en su pintura y, sobre todo, en las amistades de un autor que logró antes el reconocimiento internacional que el patrio. Enmarcado en la Generación del 98, se encargó de retratar la 'España negra', aquellos personajes castellanos en los que puso de relieve su extraordinario carácter a la hora de pintar. Una forma de retratar que bebía, además, de otros genios del arte como Velázquez, Zurbarán, Goya y su admirado El Greco pero que en Zuloaga, según una de las comisarias de la muestra, Sofía Barrón, le servían para describir «el gesto del personaje». «Tenía una personalidad muy fuerte, o era amigo o enemigo. Pero pintaba la esencia», afirmó.

Pero el artista vasco, según su nieta, es mucho más que el retratista de las «manolas y los toreros», que también se pueden ver en esta muestra. «En esta exposición se ve superado el tópico de la 'españolada'. Él pintó la escasez, la realidad de una España cuya imagen no era la que se vendía», dijo su nieta. Y añadió: «el que juzgue a la obra de Ignacio Zuloaga por unas pocas obras es que no la conoce, puesto que fue un hombre de una cultura internacional tan amplia que no se puede centrar en una única cosa».

Por la muestra pasean desde Azorín y Falla a personajes ilustres de la burguesía

Tanto es así que la muestra, que estará abierta hasta el mes de agosto, presenta 66 cuadros, la mayoría de ellos retratos, que ahondan en la evolución de este pintor clave de finales del siglo XIX y principios del XX, desde que con 18 años llegara a París para formarse hasta su fallecimiento en 1945. Desde sus creaciones primigenias, entre las que destacan 'Retrato del conde de Villamarciel' o la representación del matrimonio Orueta, la exposición conduce al espectador a la evolución no sólo de su obra sino también de su vida. De ahí que en ella no sólo se cuelen los miembros de su familia, sino que se presentan los encargos de la burguesía y de la aristocracia de la época, así como su visión del mundo taurino, ejemplificado en el diestro Belmonte, o algunos paisajes.

Tras su regreso a España, en Castilla Zuloaga encontró lo que anhelaba. Allí, pintó a esos labriegos castellanos que ejemplificaban su pasión por mostrar esa 'España negra'. 'Torerillos de Turégano' o 'Muchacho castellano' dan paso en este recorrido a sus retratos heroicos, como los califican los comisarios, entre los que se encuentran las representaciones de damas de la alta sociedad como Adela Quintana Moreno o María Teresa Llavallol, señora de Atucha.

Pero si algo caracteriza esta muestra es la presentación de los amigos de Zuloaga. En ella figura un retrato del alicantino Azorín con el libro 'Pensando en España', una pieza que desde que lo pintó el autor en 1941 no se ha había expuesto; a Ortega y Gasset, retratado en la propia casa del pintor; el músico Manuel de Falla, con el fondo de Granada y varias partituras; y el pintor Narciso Balenciaga, que consultaba sus obras a Zuloaga y al que este prestó un traje para el cuadro.

Entre esas obras nunca vistas, descolgadas por los coleccionistas de sus paredes, se encuentran lienzos como el retrato de Leonor Servera, esposa de Juan March, una obra perteneciente a la Fundación March; o los retratos de la señora de Areilza o de la señora de Garay.

La selección culmina con un apartado que resume la trayectoria del autor con las composiciones dedicadas a sus seres más allegados y el lienzo 'La familia del pintor'. Asimismo, incluye los dos retratos que realizó a su nieta María Rosa y que, también por primera vez, se exhiben. Para el otro comisario de la muestra, Carlos Alonso, el público va a poder acercarse a las «caras menos conocidas del pintor, como su capacidad de ser sutil e íntimo».

'Zuloaga. Carácter y emoción' es también la oportunidad de disfrutar de la obra de 29 prestadores privados y de otras tantas de instituciones artísticas como el Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Thyssen de Málaga, Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), la Colección Iberdrola, el Museo Vasco de Bilbao, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o el Museo de Segovia, entre otros.

Asimismo, con motivo de la exposición se ha editado un catálogo que reproduce las obras, fotografías y documentos de los archivos familiares y textos inéditos de investigación firmados por los comisarios y otros expertos como Isabel Justo, José Vallejo Prieto y Mariano Gómez de Caso.

Gesto, potencia, sutileza, carácter y, como resaltó su nieta, mucha amistad, rezuman en la gran exposición que por fin Valencia dedica al genio vasco. «Era un orgullo ser pintado por Zuloaga pero sobre todo ser amigo del pintor», aseveró su nieta, quien defendió que esta muestra monográfica no sólo acerca «emociona» por su calidad pictórica sino que es un reflejo de un arte que ayuda a «reconstruir la historia de España».

Más

Fotos

Vídeos