Adrián Novella: «En Valencia existe un problema de desconocimiento teatral de base»

El ganador del Premio de Teatro Escalante 2017, Adrián Novella. /Vicente A. Jiménez
El ganador del Premio de Teatro Escalante 2017, Adrián Novella. / Vicente A. Jiménez

El autor lamenta que en el sector cultural «se ponen parches y nuevos nombres y cargos, pero el núcleo no cambia y está mal hecho»

Marta Ballester
MARTA BALLESTER

Agradecido y emocionado se encuentra Adrián Novella (Valencia, 1991) tras recibir el Premio de Teatro Escalante 2017 con su obra 'El xiquet que volia una falda escocesa' destinada al público infantil. Para este reclama a las instituciones más clásicos modernizados en las programaciones públicas. Con su historia sobre un menor que quiere llevar falda a pesar de la negativa de sus padres, Novella pretende romper barreras, hacer reflexionar a jóvenes y adultos pero, sobre todo, «ofrecer un teatro de calidad ante público más importante», los niños.

-¿Qué cree que necesita el teatro de las nuevas generaciones?

-El teatro público debería apostar por los clásicos, que lo tienen todo, de una manera modernizada, pero nunca banalizarlos. Muchas veces el teatro infantil, que satura las programaciones, cae en eso. Se aprovechan de la historia para hacer caja sin contar nada. Y precisamente a este público tan importante hay que contarle cosas. Son el futuro y como público también hay que respetarlos. Una mala oferta puede distanciarles del teatro para siempre al crearse una idea errónea de lo que realmente es.

«Una mala oferta puede distanciar a los niños del teatro para siempre»

-¿Cómo se encuentra el panorama cultural en la ciudad?

-Aquí parece que no se mueve la cultura. En otras ciudades, como Barcelona, el movimiento artístico comienza desde lo más básico, desde la educación. Aquí hay poco de esto. Existe un problema de desconocimiento teatral de base. Y en lo profesional, desde que empezó el circuito, se mantiene una fórmula sin éxito que no se sanea. Se ponen parches, nuevos nombres y cargos, pero el núcleo no cambia y está mal hecho. Esta profesión es inestable porque el sistema está mal de base. Nos hace caer para volver a comenzar a todos los niveles teatrales.

-¿Qué le aconsejaría a las instituciones para mejorar el sistema?

-Un proyecto sólido y adecuado para el teatro público. Dicho en ese lenguaje fallero tan nuestro, habría que quemarlo todo y volver a empezar desde el principio trabajando en equipo tanto políticos, como profesionales de este mundo.

-¿Qué opina sobre el cierre del teatro que da nombre a su premio?

-El cierre de todo teatro es un golpe duro, pero aún más si se trata del Escalante. Un histórico por el que han pasado cientos de compañías, internacionales, nacionales, pero sobre todo locales, que hay muchas y de calidad (así lo demuestran los Max y otra serie de premios). Pero los valencianos se van a trabajar fuera porque nos estamos quedando sin espacios (Las Naves, el Escalante) para mostrar nuestro trabajo. Muchos valencianos vieron su primera obra en la sala de la calle Landerer. Todos los colegios iban y despertaba el interés de muchos por las artes escénicas.

-¿Qué supone el Premio Teatro Escalante?

-Es una apuesta total por las nuevas dramaturgias. Supongo que la obra generará revuelo porque con cualquier noticia sobre la transexualidad se crea un conflicto innecesario. Igual tiene detractores por apoyar que los niños puedan reconocer su identidad de género, pero es una realidad de hoy y no un tabú. Para mí, como dramaturgo ha sido un subidón de autoestima y seguridad, porque la mitad de la población ni sabe cuál es nuestro oficio, ni su propio nombre. Pero bueno, yo ya tengo dos premios que avalan mi trabajo y demuestran lo que soy.

-¿Tienen los dramaturgos suficiente reconocimiento en la Comunitat?

-Creo que se nos debería visibilizar más. Valencia tiene muchos dramaturgos de calidad, pero como estamos siempre detrás, en la sombra de la obra nadie sabe que existimos. Por eso se agradece este tipo de galardones que además nos dota de una premio económico que justamente a nosotros nos viene muy bien, porque los dramaturgos somos siempre los últimos en cobrar. Aquí en Valencia parece que seamos los eternos emprendedores que siempre estamos ideando pero no acabamos de consolidarnos.

-Cerró el pasado año con el Premio Micalet, el Premio Escalante y una obra publicada. ¿Con qué propósitos comienza 2018?

-Esta semana nos vamos de gira a Latinoamérica con 'Joc de xiquetes,' de mi compañía Bullanga Teatre, escrita y dirigida por mí. Luego ya veremos porque programar en la Comunitat es muy complicado.

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