«Trabajo con el miedo y la sorpresa»

Alain estaba predestinado a vender jamones... hasta que experimentó la interpretación. / telecinco
Alain estaba predestinado a vender jamones... hasta que experimentó la interpretación. / telecinco

Alain Hernández es Juan Espada en 'El accidente', el 'thriller' de Telecinco. Su protagonista es un buenazo, «pero prefiere escoger la lealtad familiar»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Alain Hernández (Barcelona, 1975) estaba predestinado a vender jamones en la empresa familiar hasta que la interpretación se cruzó en su vida. Todo comenzó como un hobby, «como el que se apunta a un curso de cocina», hasta que en 2014 saltó a la fama con su papel en la película 'Palmeras en la nieve'. Ahora, en 2018, acaba de estrenar en cines 'Que baje Dios y lo vea' y triunfa en Telecinco con su papel de Juan Espada en 'El accidente' (esta noche, 22.40 horas). Es su primer 'buenazo' en la pequeña pantalla, aunque tenga que ayudar a su hermano (Quim Gutiérrez) a hacer el mal.

- Acaba de estrenar película y sigue triunfando en 'El accidente'.

- Se ha juntado todo, quieras que no una serie como 'El accidente' te da un plus de popularidad que, a pesar de haber tenido papeles protagonistas junto a Javier Gutiérrez, me ha llegado ahora. Se ha juntado con el estreno en cines de 'Que baje Dios y lo vea', que se estrenó el pasado viernes y está funcionando muy bien. Luego tengo 'La Catedral del Mar', que está pendiente de estreno en Antena 3, aunque solo salgo en el primer capítulo, y 'Solo', una película que también protagonizo. Todo va bien, aunque echo de menos estar en casa, de los últimos catorce meses solo he pasado dos allí.

- Sobre todo porque ya no se rueda tanto en Madrid o Barcelona.

- Tiene que ver con las ayudas que dan en cada comunidad a la hora de rodar. Me gusta poder ir a otros sitios, porque la gente se vuelca con las producciones, no están tan acostumbradas. Eso nos pasó cuando fuimos a rodar a Ciudad Rodrigo, los vecinos estaban orgullosos.

- En 'El accidente' por fin le tocó hacer de buenazo.

- Sí, y para una vez que me toca ser bueno mi personaje tiene que ayudar a su hermano a hacer el mal. A él le quiere con locura pese a que sepa que no está haciendo lo correcto, y es lo bonito, cómo un tipo honesto ante un dilema prefiere escoger el camino de la lealtad familiar. Es un tira y afloja entre Juan y José Espada (Quim Gutiérrez).

Un amor secreto

- Juan también tiene un pasado.

- Sí, el tema del enamoramiento con su cuñada. Se le puede dar oscuridad a ese tema, porque se enamoró perdidamente de esta chica cuando eran jóvenes y llega el hermano y se le adelanta. Lo tiene clavado en el corazón, pero no es nada grave, no se le podría tildar de psicópata.

- ¿Es más difícil interpretar a un tipo tan normal?

- Siempre he creído en el sentido común a la hora de interpretar y no es muy diferente de cualquier otro personaje. Le saco mucho partido a imaginarme cómo una persona normal se enfrentaría a un mafioso, en el caso de las secuencias que tengo junto a Eusebio Poncela, que me aprieta mucho. Hay que trabajar la sorpresa y el miedo que sentiría una persona común en esa situación.

- Compiten con 'Traición' (TVE), otro 'thriller'.

- Es un género que va muy bien para mantener al espectador pegado. Está de moda en la televisión española, es el género por excelencia para dejar el final de cada capítulo en alto... Aunque no todos los 'thrillers' funcionan.

- Empezó en el mundo de la interpretación como un hobby...

- Me iba a dedicar a la empresa familiar, la que tiene mi padre de jamones en Salamanca. Estudié marketing pero hubo un momento en el que me sentí atrapado y decidí hacer un curso de teatro como el que hace un curso de cocina. Me gustó tanto que, pese a la oposición familiar, me inscribí en Arte Dramático. En 2008 empecé a hacer cámaras ocultas en los comienzos de 'Salvados' y todo se empezó a precipitar. Ahora vivo de esto y mi familia está orgullosa.

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