Los concursantes valencianos de 'saber y ganar': supieron y ganaron

Miguel Ángel Gómez, Ana Pérez y Roberto Romero, tres magníficos valencianos, desvelan las claves del programa que cumple 21 años en antena

De izquierda a derecha, Roberto Romero, Ana Pérez y Miguel Ángel Gómez. /Damián Torres
De izquierda a derecha, Roberto Romero, Ana Pérez y Miguel Ángel Gómez. / Damián Torres
Álvaro G. Devís
ÁLVARO G. DEVÍSValencia

Dicen que algunos héroes no tienen capa. En esta categoría entrarían, a ojos de muchos, algunos de los concursantes de Saber y Ganar, el concurso más longevo de la televisión española, que se emite en La 2 desde hace 21 años. Miguel Ángel Gómez, Ana Pérez y Roberto Romero no paran de negar esa máxima: «es más fácil de lo que parece», «no somos extraordinarios», «la gente se queda con lo que acertamos, y no con lo que fallamos», pero ni tanto ni tan poco, de algo les vendrá el título de Magníficos.

El fotógrafo pregunta si quedar en el Mestalla es para hacer un paralelismo con el fútbol, con el aura de victorias ganadas y las que quedan por ganar; pero nada de eso, era la zona dónde les venía mejor. ¿Por qué ese contraste entre cómo se sienten ellos y lo que vemos el público de un concurso con preguntas de ópera e historia en la cadena generalista menos vista de España? Ese es el misterio de Saber y Ganar, y tal vez, juntándolos, desvelemos las claves del éxito del formato.

El programa se desarrolla en Sant Cugat del Vallés, en los estudios de Televisión Española en Cataluña. Desde allí se produce, casi sin cambios en el equipo, en el plató o el formato. Sergi Schaff con 80 años sigue con fuerzas para dirigir un equipo que graba unos diez programas semanales concentrados en dos días a la semana. Las jornadas empiezan a las ocho y media de la mañana y graban hasta cinco programas para acabar el día a las ocho de la noche. «Se nota. A veces en casa ves a un concursante especialmente mareado y piensas "a este seguro que es el último programa del día”, muchos caen a los cuatro o cinco programas», cuentan.

Arriba, Roberto Romero. Abajo a la derecha, Ana Pérez, y a la izquierda, Miguel Ángel Gómez. / Damian Torres

El perfil de los concursantes

ROBERTO ROMERO
Físico de profesión, ahora es liberado sindical. A Roberto le llamaron por tercera vez el año pasado. Llamaron a las viejas glorias que aún no habían conseguido llegar al programa 100, y fue su oportunidad de oro para alcanzarlos. Era aficionado al programa y su mujer y su familia le animaron a participar.
MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ
Estudió arquitectura y ahora da clases particulares. Ha hecho 48 programas, pero es el concursante que llegó a Magnífico más joven, con 19 años. Conoció la existencia del concurso participando en otro, ‘El Gran Quiz’ de Cuatro. Fue allí cuando le recomendaron participar en el concurso de La 2.
ANA PÉREZ
Trabaja en la Conselleria de Sanidad. Se le recuerda a lo largo de sus 100 programas, que completó en tres tandas diferentes, pero especialmente en su último programa, en el que el equipo incluso trajo a su hijo para homenajearle. Descubrió el programa porque su profesora de alemán concursó anteriormente y le animó: “A las chicas les cogen siempre”, dice.

Los concursantes hacen un esfuerzo laboral mayúsculo, igual como sus jefes. Ni el dinero que ganan ni las fechas les permiten pedirse excedencias, así que los tres sacrifican vacaciones y días moscosos y horas extras para compensar los tres días que pasan entre las grabaciones y el trayecto de ida y vuelta a casa. Mentalmente, tiene que ser capaces de pasar del rutinario trabajo de oficina a los maratones de preguntas y viceversa: «En Pasapalabra la gente se prepara como si fuera a unas oposiciones, pero en Saber y Ganar solo vas con la mochila de cultura general que cada uno tenga», cuenta Roberto Romero.

La complejidad del concurso reside exactamente en eso: en que la temática es inabarcable, en que estudiar no es suficiente. Se gana más con las pasiones, como el cine o la música barroca, que con listas de ganadores de los Nobel. «Yo he acertado una pregunta por algo que leí en la revista Pronto», cuenta Miguel Ángel. «Me invitaron a un programa temático de Rembrandt y Mozart. Me estudié sus biografías y luego muchas preguntas eran curiosidades y datos que había pasado por alto. Nunca estás suficientemente preparado», cuenta Roberto.

Una gran familia

Ana y Miguel Ángel coincidieron en el concurso y desde entonces son inseparables. Se ven cada dos semanas y dicen entre risas que se tienen adoptados. Entre los antiguos concursantes tienen un grupo de Whastapp para ayudarse en la Parte por el Todo (que es más difícil conforme las nuevas tecnologías se desarrollan) y no es raro que, si van a Barcelona, no queden a tomarse algo con la productora del programa o alguien del equipo. Tras el Minuto de Oro de Roberto Romero, Jordi Hurtado dijo a la cámara «lo más importante del concurso sois vosotros, sois la base. El equipo baila a tu alrededor, Roberto, nos sentimos muy orgullosos de compartir tantos minutos de televisión con gente como tú».

Jordi Hurtado: inmortal no, pero incansable sí

Oye, ¿y cómo es Jordi Hurtado en las distancias cortas? “Como en el programa, una persona súper agradable”, “Es un pilar del programa”, “No se equivoca nunca” cuentan. Pero sobre todo, lo que más les sorprende es su aguante: “Es el único que mantiene la energía del primer programa en el quinto, al final del día”, cuenta Ana Pérez.

Se ve que es cierto, que el programa invita a sentirse como en casa, que la familia de Saber y Ganar crece y crece, y que todo el equipo y concursantes son conscientes de que acogerse es la mejor manera de pasar el concurso. La competición en el concurso es muy sana, ninguno de los tres recuerdas experiencias desagradables, ni zancadillas, sino todo lo contrario. «Yo incluso tengo contacto con gente con la que no he coincidido en el programa, pero nos interesamos por los otros, los tenemos en cuenta», cuenta Ana. «Es una de las claves del formato, porque saben que si estamos a gusto, el programa funcionará, ¿te imaginas grabar cinco programas seguidos con alguien que no esté cómodo?», añade Miguel Ángel.

Otra clave del éxito es que nadie va a Saber y a Ganar para hacerse rico, para eso hay otros concursos. «Yo no me planteaba el concurso para ganar dinero sino para ver hasta dónde puedes llegar», comenta Roberto, «y no recuerdo a nadie que lo tuviera como algo prioritario». Dicen que muchas veces no se es consciente ni de lo que se lleva acumulado. Aunque a Miguel Ángel, que empezó a participar en concursos cuando era universitario, sí que le resolvió no tener que buscar un trabajo en verano. Lo que sí que han notado es la «la fama», aunque su público objetivo son, mayoritariamente, ancianos: «Una vez iba con mi hija en el autobús, me reconoció una pareja de unos 20 años y me dijo “Ostras, mamá, son jóvenes”».

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