'Girls': Las 'millenials' de Manhattan

'Girls': Las 'millenials' de Manhattan
LAS MEJORES SERIES DEL SIGLO XXI

Lena Dunham debutó en la televisión con una propuesta poco complaciente sobre los jóvenes de hoy en día. Cualquier parecido con 'Sexo en Nueva York' fue pura coincidencia

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

En lo que respecta a las series, este curso que ya ha acabado ha estado marcado por el peso de algunos personajes femeninos y por el modo notable con que los han defendido distintas actrices. Algunas incluso, para poder interpretarlos, han tenido que pelearlo y asumir labores de producción (ahí está el caso de Nicole Kidman y Reese Witherspoon con 'Big Little Lies'). Pese a que las tramas y los roles protagonistas para ellas aumentan, las mujeres en la industria televisiva continúan en una situación muy desfavorecida con respecto a los hombres. Y prueba de ello es su escasa presencia en puestos de responsabilidad. El caso de Shonda Rhimes (guionista, directora y productora de títulos de éxito como 'Anatomía de Grey' o 'Scandal') es excepcional y pocas han sido las que han seguido su estela de una manera regular.

Por eso la aparición de Lena Dunham en el panorama audiovisual fue tan aplaudido. Porque llegaba para ocupar una parcela en la que, claramente, son necesarias más voces femeninas y porque además representa a una generación -los 'millennials'- continuamente cuestionada. Su trabajo no dejó indiferente a nadie. Y la serie que trajo bajo el brazo, menos. 'Girls' ha ocupado con éxito su espacio en la parrilla de HBO durante seis temporadas y ha conseguido agitar el panorama seriéfilo, donde se pueden hallar enormes entusiastas de este producto (y de su creadora) y detractores acérrimos que no encuentran talento por ninguna parte. Vaya por dios.

Dunham siempre ha sido consciente de que no pasa inadvertida. Como tampoco lo hacen sus palabras, sus reivindicaciones, sus fotografías, sus guiones. Su territorio no es el de la neutralidad. Allí no tienen nada que hacer sus propuestas. El primer paso fue demostrar que su talento iba más allá de llevar los apellidos Dunham (por su padre, el pintor Carroll Dunham) y Simmons (por su madre, la fotógrafa Laurie Simmons). Eso conllevaba dejar de lado a quienes le iban a poner el letrero de pija o el de niña de papá. Su primer corto, 'Dealing', lo firma a los 20. Cuatro años después estrena largometraje, 'Tiny Furniture', una ópera prima con la que reúne un buen ramo de premios. Y este es el título que le abre la puerta a HBO.

Bueno, o casi. En realidad fue Judd Apatow quien actuó como intermediario, el que pensó que aquella historia de veinteañeras que se buscan la vida en Nueva York podría interesarle a la cadena. Y acertó. Y se convirtió en el productor y el guionista. Dunham tenía vía libre para desarrollar un proyecto en el que ella iba a ser guionista, directora y protagonista.

Hannah y sus amigas

Y así los espectadores conocieron en 2012 a Hannah Horvath, una joven recién licenciada con ganas de convertirse en escritora y a la que sus padres le anuncian que van a cortarle el suministro económico. Vamos, que se va a tener que buscar la vida por su cuenta. Y así lo hace. No es la única. Comparte desventuras con Marnie, su compañera de piso, igual de perdida que ella en la vida, que trata de hallar su lugar, primero en el mundo del arte y más tarde en el de la canción. Le siguen Jessa y Shoshanna, primas entre sí, alocada e irreverente la primera, capaz de saltarse cualquier regla y de seguir los impulsos que le surgen; apocada y correcta la segunda, soñadora de escenarios ideales que nunca se le aparecen. No, no fueron las nuevas chicas de 'Sexo en Nueva York'. Solo coincidían con aquellas en el género y en la ciudad en la que residían. 'Girls' fue bastante más pesimista y cruda de lo que resultaron nunca las historias de Carrie y compañía (sin desmerecer a ninguna).

No era complaciente, ni tiraba de recursos fáciles, ni se recreaba en los clichés que una comedia generacional le podían permitir. Nunca Hannah ni sus amigas tuvieron relaciones sencillas, nunca lograron sus propósitos tal y como ellas habían previsto, nunca el destino les deparó derroteros confortables. No, nada de eso les ocurrió. Como a muchos otros jóvenes nacidos en los años noventa a los que les prometieron un mundo que luego no encontraron. Lo iban a tener todo y lo único con lo que se toparon fue con una serie de fracasos encadenados difíciles de digerir.

Luego es verdad que 'Girls' presentó un abanico de personajes egoístas e inconformistas, y que planteaba situaciones desconcertantes con las que era lógico que muchos espectadores no conectasen ni entendiesen. El universo de Dunham era ese, y ella fue honesta a la hora de contarlo. Franqueza nunca le faltó, eso hay que reconocérselo. En ningún sentido, y si no cabe recordar la manera natural en la que la propia actriz mostraba sus desnudos -siempre polémicos-. Sin sombras, sin dobles, sin perspectivas cómodas. Todo en esa serie fue así, y por eso alcanzó a gente tan dispar.

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