«Las cosas que se alargan me aburren»

«Las cosas que se  alargan me aburren»

Quim Gutiérrez rueda para Telecinco el nuevo 'thriller' de la cadena, 'El Accidente', donde coincide una vez más con Inma Cuesta.«Dicen que hacemos buena pareja»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

A Inma Cuesta y Quim Gutiérrez (Barcelona, 1981) las escenas juntos les salen a la primera; o, al menos, sin necesidad de ensayar hasta la extenuación. Es lo que tiene haber compartido comedias, dramas e incluso anuncios publicitarios. Esta pareja de moda de la ficción nacional vuelve a protagonizar cartel en 'El Accidente', el nuevo 'thriller' que Telecinco graba este verano a medio camino entre Madrid y Brunete, y en el que ambos dan vida a un matrimonio en el que nada es lo que parece. «Mi personaje es un tío con doble vida», confiesa el actor.

- ¿Qué le convenció de la historia?

- La difícil síntesis de la serie en un género. A mí no me atraen las series cuyos personajes van a remolque de la trama, algo que suele pasar en los 'thrillers'; casi no ves cómo les afecta. Esta propone cómo a un personaje le modifican las circunstancias que le rodean. José (al que interpreta) se mete en una cosa ilegal para no perder el sentido de aventura en la vida, pese a que tiene una mujer y un hijo maravillosos. Ese plan lo convierte en un tío con una doble vida.

- Se destapa con el accidente...

- En el momento en que se descubre que él no está en la lista de víctimas del avión que debería haber cogido. Las consecuencias son inimaginables para su familia.

- ¿Tiene final cerrado?

- En esta serie debemos saber el final para conocer el arco del personaje, algo que no es así en la mayoría de ficciones. Pese a todo, hay muchas cosas que vamos descubriendo mientras rodamos, cosa que no pasa en el cine. Yo me lo tomo como algo tremendamente positivo, porque me obliga a ponerme las pilas.

- ¿Cómo empatiza con un personaje así?

- Me identifico en muchas cosas con él, excepto en la paternidad. Ambos compartimos la misma franja de edad, aunque mi contexto no es muy familiar, ya que con esta profesión no puedo. Sin embargo, entiendo lo que es la crisis de la mediana edad, entre los 30 y los 40, y lo que es la búsqueda constante de elementos trepidantes en mi vida. Probablemente por eso me dedico a esto, y comprendo que a un tío como José, ambicioso y listo, llega un momento en que su vida se le queda pequeña. Le tengo mucho aprecio.

- Comparte pantalla con Inma Cuesta una vez más.

- Inma Cuesta, que hace de mi mujer; Hugo Fuerte, que hace de mi hijo Samuel; y yo hemos creado un vínculo emocional con mucha química. Siempre te sientes tentado a decir eso en todos los proyectos, pero en este hemos logrado cosas muy novedosas.

- ¿Por ejemplo?

- Cuando actúas con niños hay que hacer mucho trabajo fuera de la pantalla. Ahora le trato como si fuera mi propio hijo, le doy besos, le meto el dedo en la nariz como broma... Eso da mucha veracidad. A eso se suma que Inma y yo tenemos una relación espectacular, así que el núcleo familiar que hemos creado es extremadamente realista.

- ¿En qué se traduce ese 'buen rollo'?

- Inma y yo nos conocimos en el rodaje de 'Primos' y luego en el de 'Dos bodas de más'. Hemos desarrollado una buena amistad, y eso se traduce en pantalla en que puede convertirse en tu amiga, tu amante o tu mujer. Cuando hay secuencias con dificultades emocionales, si dos actores se conocen bien, están resueltas antes de empezar. Ella es una de las razones importantes para participar en esta serie.

- Quedan bien como pareja.

- Eso dicen (risas). Es que trabajamos muy bien la emoción, nos alimentamos bien el uno al otro.

«Escapando a tu control»

- Han pasado muchas cosas desde que empezó. ¿Cómo ha cambiado en estos años?

- Después de muchas comedias, he vuelto a tener la necesidad de volver a hacer 'thriller' o drama. Es curioso cómo aquello en lo que tienes más éxito, la comedia en mi caso, se termina escapando a tu control.

- ¿Le aburría?

- A mí me aburren las cosas que se alargan en el tiempo, cuando un proyecto dura seis meses.

- ¿Qué papel pediría si pudiera?

- Muchos. Me gustaría trabajar para directores como Alejandro González Iñárritu o Jacques Audiard, que buscan todo el rato la verdad por encima de todo, además del ejercicio estético de cámara, que, por cierto, en esta serie se ha trabajado mucho.

- ¿No se ha planteado pasar al otro lado, dirigir?

- Soy demasiado consciente de las dificultades que tiene levantar un proyecto, implica muchos riesgos y no es tan rentable como hace algunos años. Lo sé porque me gusta tener relación con todos los estamentos de la jerarquía cinematográfica. Si hago algo que no sea interpretar será algo en lo que solo yo pueda decidir, llámalo pintar cuadros o como quieras.

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