Otro triunfo de Román en Madrid

Román da un pase a su segundo durante el cuarto festejo de la Feria de Otoño de Madrid . / efe
Román da un pase a su segundo durante el cuarto festejo de la Feria de Otoño de Madrid . / efe

El torero valenciano corta una oreja y se queda al pie de la puerta grandeEl diestro lidia un encierro de Fuente Ymbro bien presentado y de buen juego en la primera corrida de toros de la Feria de Otoño

J. L. BENLLOCH MADRID.

Román volvió a golpear en Madrid. Otro paso adelante. Sólo el infortunio de un metisaca al último le impidió abrir por segunda vez esta temporada la puerta grande de Las Ventas. Una combinación de agallas, de ánimo, de bravura personal, de aquí me pongo y de aquí no me quito, con el cuchillo prendido de su sonrisa, ni un paso atrás, ni en un toro ni en otro, sin importarle dos volteretas de escalofrío. Así se va a Madrid. Su arranque de faena en el sexto, con la mano izquierda y sin más probaturas, fue un calambrazo que puso la plaza en pie. No fue la única vez. Lo consiguió también en los lances de recibo, en una serie sobre la mano derecha que llegó a continuación de su primera voltereta, tremenda, en unas bernadinas finales -por aquí te la ofrezco y por allí te la quito- que fueron una auténtica ruleta rusa con el de Fuente Ymbro de la que se escapó con enorme fortuna. Así que a pesar de no salir por la puerta grande -¡maldita espada!- Román sigue su cabalgada hacia las ferias.

Era la primera corrida de toros de la Feria de Otoño. Se lidió un encierro de Fuente Ymbro bien presentado y de buen juego. Segundo, tercero y sexto, excelentes en versión brava. El quinto de éxito, más toreable que bravo. El primero, una prenda, difícil y complicado. Y el cuarto, deslucido.

Román anduvo muy sincero con los dos desde el principio. Unos lances a la verónica y unas gaoneras de salida a su primero fueron toda una declaración de intenciones. Luego, la faena tuvo dos partes distintas, una primera de buen trato y serenidad, interrumpida por una voltereta en un cambio de mano de la que salió indemne, y todo seguido empezó a crecer de nuevo la faena en una clave vibrante, entregada, en la que se intercalaban los uys y los olés. Una estocada a toma y daca, otra voltereta, la sensación de estar herido y su primera oreja.

En el toro que cerró plaza, cumplidos de trámite los primeros tercios, se puede decir que Román pasó de la enfermería a ponerle la mano izquierda prácticamente sin solución de continuidad. Sorpresa y emoción. Muy quieto, muy emotivo, dejando que el de Fuente Ymbro le pasase muy cerca. Sin tiempo ni opción para los análisis técnicos, el toro arreando y Román parado. La fórmula da resultado en Madrid y en la Conchinchina si hubiesen toros. Cuando ya tenía la puerta grande entreabierta llegó el metisaca trasero, una buena estocada y un atasco de descabellos que lo dejó todo en la ilusión de un triunfo que lo tenía en la mano y finalmente no se pudo traer a Valencia. Con ese ritmo, acabará trayéndoselo pronto.

El Moreno, con el peor lote, no tuvo opción; y el mexicano Joselito Adame, muy animoso, con muchas ganas ante un buen lote, acabó chocándose con las exigencias lineales y de colocación que piden los del siete, que acabaron negándole no siempre con justicia.

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