El toro bravo, guardián de la biodiversidad

El toro bravo, guardián de la biodiversidad

La calidad de su existencia y sus aportaciones desbordan las argumentaciones abolicionistas

JOSÉ LUIS BENLLOCH

Más de quinientas mil hectáreas en España, una séptima parte de la dehesa de la península Ibérica, sobreviven en su esplendor, incluyendo su flora y fauna, a un coste cero para las arcas del Estado gracias a la crianza del toro bravo. El dato elaborado por la Unión de Criadores de Toros de Lidia, lo expuso Victorino Martín en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Católica de Valencia, ante una presencia masiva de estudiantes y aficionados a los toros que desbordaron la capacidad del salón principal al punto que hubo que acondicionar una pantalla para que se pudiese seguir desde un espacio contiguo.

La presencia del toro de lidia, cuya existencia sólo se justifica con la celebración de corridas y festejos populares, no solo frenó la tala indiscriminada de árboles para la roturación de la dehesa en favor del cultivo de cereal, efecto conservacionista que sigue ejerciendo "sino que favorece abiertamente en la actualidad la biodiversidad, la flora y la fauna autóctonas" insistió Victorino. En ese sentido hay que recordar que en el entorno de las explotaciones de toros de lidia, como demuestra el estudio de UCTL, se desarrollan programas de conservación de especies protegidas en peligro de extinción y en sus cercados y dependencias se refugian animales como el lince ibérico, lobo ibérico, cigüeña negra, águila imperial e ibérica entre otras especies que de esa manera encuentran protección bajo el amparo de la presencia intimidatoria del toro.

La presencia del toro y su régimen de crianza rejuvenece las partes bajas de las dehesas al evitar la invasión del matorral, previene la erosión del suelo y la desertización gracias al pastoreo equilibrado, que permite el aprovechamiento óptimo de sus recursos naturales, a la vez que se convierte en su mejor guardián y protector al convivir en equilibrio y armonía con la flora y fauna autóctonas. La dehesa ibérica y en menor medida la marisma de donde fueron desplazadas progresivamente las ganaderías de bravo en favor de la desecación y los cultivos agrícolas, son patrimonios ecológicos que convierten a España en una importante reserva natural de biodiversidad frente al resto de países europeos.

Victorino Martín García, que ha heredado el legado ganadero de su padre, considerado uno de los mejores criadores de bravo de la historia, además de dirigir su ganadería, una de las de más prestigio del último siglo, se licenció en veterinaria para atender directamente la enfermería de sus toros y preside la Fundación del Toro de Lidia, organismo de reciente creación que se ha convertido en una herramienta clave para defender y promocionar la tauromaquia ante los ataques y descalificaciones que viene sufriendo en los últimos tiempos.

En el mismo acto, impulsado por ASABAF -Asociación de Abonados y Aficionados- Victorino insistió en que los ataques y descalificaciones de los movimientos abolicionistas están respaldados por los lobbies de las multinacionales de las mascotas que invierten grandes medios, y por la invasión indiscriminada de la cultura anglosajona, con no menos intereses económicos, que nos aleja de nuestra cultura y costumbres.

La vida y la muerte

Las campañas anti argumentan sus ataques sobre la muerte del animal y su hipotético sufrimiento en los instantes, instantes, finales y desprecian abierta e interesadamente para su discurso cualquier referencia a la vida, tanto en lo que supone para la conservación del medio ambiente como hemos descrito, como a la calidad de trato del que disfruta a lo largo de su ciclo vital al que no se aproxima, ni en calidad ni tampoco en longevidad ninguna otra raza bovina de las que se dedican exclusivamente a la producción de carne o de leche para el consumo humano.

El toro de lidia, que sin lidia no existiría, puede desarrollar los hábitos propios de su raza en amplias superficies cercadas donde vive en estado silvestre en condiciones de semilibertad y en régimen de manadas, en las que se establecen jerarquías y territorialidad. Se reproduce por monta natural frente a las prácticas artificiales de otras especies; las madres conocen y conviven con sus crías a diferencia de las otras razas a las que separan de sus descendientes apenas nacen... Nada de ello sería posible sin la existencia de las corridas, ni siquiera la existencia de la propia especie que conserva numerosos instintos de la vida salvaje que se han perdido en la mayoría del resto de las razas bovinas con la domesticación.

Más

Fotos

Vídeos