Las mil y una subastas de Christie's

Gran maestro. 'Cabeza de una musa', un boceto de Rafael que superó los 32 millones de euros. / efe
Gran maestro. 'Cabeza de una musa', un boceto de Rafael que superó los 32 millones de euros. / efe

Se cumplen 250 años desde que un escocés sin conocimientos de arte fundara en Londres la casa de pujasA lo largo de su historia, la entidad ha vendido por cientos de millones de euros obras de grandes autores como Mondrian, Rothko, Bacon, Picasso o Monet

GERARDO ELORRIAGA MADRID.

James Christie supo arrimarse a buen árbol y medrar en el mundo de las subastas. La buena sombra eran sus amigos, figuras de la escena cultural de la época como los pintores Joshua Reynolds y Thomas Gainsborough, que le aconsejaron sabiamente sobre el valor de las posesiones que ponía a la venta. En 1766, aquel escocés sin conocimientos de arte, ayudante de un subastador, abrió su primer salón de remates en Pall Mall, la zona de moda de Londres, y lo convirtió rápidamente en uno de los centros de reuniones de la élite. 'Adjudicado' (Phaidon, 2017) cuenta los 250 años de pujas que han convertido aquel proyecto en una de las casas de subastas más importantes.

'El orador engañoso' o 'el rey de los epítetos', como era conocido, compartió numerosas veladas con sus ricos amigos, bien surtidas de carne de venado y vino, y en las que se dirimía el precio y destino de numerosas obras de arte. Los buenos consejos, la necesidad de los albaceas de liquidar testamentos y la premura de los nobles arruinados por saldar deudas con su rico patrimonio alentaron el negocio, también favorecido por una convulsa coyuntura internacional. La Revolución francesa y los conflictos posteriores llevaron al exilio a aristócratas que debieron desprenderse de sus mejores bienes para salir adelante.

La historia de Christie's documenta el irresistible ascenso de los precios de las grandes obras, pero también el cambio de tendencias tanto en el ámbito de las subastas como en el mercado del arte. Al principio, se vendían al mejor postor ajuares domésticos e incluso todas las obras del estudio de un artista recién fallecido, caso del propio Reynolds, poseedor de más de 400 lienzos. La expansión local de Christie's está vinculada al auge y caída de las 'country houses', las mansiones rurales de una aristocracia que reunió extraordinarias colecciones mobiliarias y de arte que a finales del siglo XIX no podía mantener. La subasta del palacio Hamilton, en Escocia, llevó diecisiete días y, en una curiosa carambola, incluyó un aparador de Luis XVI y María Antonieta que compró Francia para devolverlo a Versalles.

Clásicos de récord

El cosmopolitismo se acentuó desde los albores del siglo XX. Las grandes colecciones de arte nacen, crecen, se perfeccionan y acaban en Christie's y Sotheby's. Sus piezas más importantes salen a subasta de forma reiterada, superando sucesivos récords hasta que entran a formar parte de instituciones públicas y privadas. El exquisito gusto de Victor y Sally Ganz se centró en Pablo Picasso, Jasper Johns, Robert Rauschenberg, Frank Stella y Eva Hesse. 'Las mujeres de Argel' (Versión O) del pintor malagueño, una de sus posesiones más codiciadas, fue rematada en 1997 por 12 millones de dólares y volvió a venderse en 2015 por 141 millones de euros.

La convicción de que los clásicos raramente salen a subasta también es un acicate para la guerra de paletas y los buenos réditos de la firma. El boceto 'Cabeza de musa' de Rafael, adjudicado hace ocho años en más de 32 millones de euros, marcó un hito para obra sobre papel, mientras que 'El estanque de los nenúfares' de Claude Monet llevaba ochenta años sin aparecer en el circuito cuando en 2008 fue adquirido por casi 58 millones de euros.

Los grandes nombres de la abstracción se han convertido en los más demandados, aunque la oferta impresionista, muy escasa, sigue constituyendo todo un acontecimiento. En la última década, las cotizaciones de Piet Mondrian, Mark Rothko y Jean-Michel Basquiat han superado ampliamente los precios de finales del siglo XX, y la expectación también impulsa el valor de Francis Bacon, Lucian Freud y Gerhardt Richter.

Christie's tampoco es ajena a la emergencia de nuevas potencias. Tiene sedes en París, Zúrich y Nueva York, y, desde hace años, celebra sesiones en Dubái y Shanghái. La porcelana translúcida del reinado de Quianlong puede ser ajena al interés occidental, pero exacerba los ímpetus de los conocedores locales. El 'cuenco de las golondrinas', una muestra de ese arte, fue puesto a la venta por el millonario Robert Chang en 2006. Lo compró su hermana Alice por 5,9 millones de euros para donarlo a un museo chino.

El 'thangka' imperial, un tejido de seda y oro que se vendió en Hong Kong, demuestra que la sensibilidad oriental aprecia tanto un Modigliani como un tejido de seda y oro confeccionado en el siglo XV para el rey de Sikkim. En 2014 Liu Yiqian, un magnate de los seguros y los productos farmacéuticos, pagó 36 millones por esta obra textil, que acumulaba polvo en un ático de Londres. Un año después, se hizo con 'Desnudo acostado' de Modigliani por 158 millones de euros.

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