Sonsoles Ónega: «La sociedad bosteza cuando se habla de las dificultades de las mujeres»

La periodista y escritora Sonsoles Ónega, durante la entrevista. / Juanjo Monzó

La periodista y escritora apela a las nuevas generaciones para cambiar «las reglas del juego diseñadas por los hombres»

LAURA SANFÉLIX VALENCIA.

Un cruce de miradas en el vagón de un tren el 27 de septiembre de 1933 cambió la vida de Federico Escofet y Carmen Trilla, los protagonistas de 'Después del amor'. En esta novela, que le ha valido a la escritora Sonsoles Ónega el Premio Fernando Lara, «lo que se impone es el destino». La periodista quedó fascinada con la historia de Carmen Trilla, mujer de la clase alta barcelonesa quien rompió con los tabúes de la época al liberarse de las cadenas de un matrimonio roto y amar al hombre que realmente quería.

-¿Cómo conoció esta historia?

-Llega a mí a través de las hijas de la protagonista, Carmen Trilla, que cuando tenían 84 años deciden dar a conocer la vida de su madre. Creen que merece ser contada. Yo fui a hablar con ellas y me pareció que efectivamente el relato de amor contenía todos los ingredientes necesarios para reconstruirla.

-¿Cómo describiría a los protagonistas de esta novela, Carmen Trilla y Federico Escofet?

-Carmen fue una mujer que luchó sin saberlo por reformar el mundo porque no tuvo un papel político ni público desde el que transformar las cosas. Una mujer muy valiente, con una semilla de rebeldía que al final germinó dentro de ella. A Federico Escofet lo definiría como un superviviente a lo largo de toda su historia militar y política.

-¿Qué le ha aportado esta novela en lo personal y en lo profesional?

-Me ha hecho crecer como escritora por el reto literario que suponía y por el refrendo del Premio Fernando Lara de forma incuestionable. Personalmente, quizá me haya hecho ponerme tanto en el papel de una mujer que luchó contra el juicio público que lo que he aprendido con ella es precisamente a no juzgar, aunque a mí no me gusta juzgar nunca.

-¿Supuso un reto tener que escribir sobre una mujer que, como usted dice, cambió el mundo?

-Esta novela es en sí misma un reto, en todas sus versiones y en cada personaje. Lo que más miedo me daba era poner palabras a quien había vivido entre nosotros en esta España, en esta Barcelona, y porque quienes lo iban a leer eran sus hijas que estaban vivas. Eso me daba vértigo.

-¿Diría que la República fue una de las etapas más importantes para la mujer en España?

-Después de nuestros cuarenta años de democracia, sí. En el siglo XX la República fue el periodo probablemente más atractivo para las mujeres en el que se nos permitió nada más y nada menos que ir a votar.

-En su libro 'Nosotras que lo quisimos todo', también habló de las dificultades de las mujeres en su día a día, ¿la sociedad está concienciada con estos temas?

-No, la sociedad se aburre y bosteza cuando hablamos de estos temas. Yo digo que reivindicar no es quejarse, es reivindicar. ¿Y todavía tenemos cosas que reivindicar? Sí, muchas. ¿Cuáles? Las reglas del juego que imperan en la sociedad y que no las hemos diseñado nosotras, las han diseñado los hombres. Porque son los que han ostentado el poder, y eso nos perjudica.

-¿Se modificará esto dentro de poco?

-No. Mujeres que empezaron a pedir cosas en nuestro nombre para que hoy tengamos todos los derechos y libertades igual que los hombres, se han aburrido de reclamar y de querer transformar las cosas, pero las nuevas generaciones tenemos la responsabilidad de seguir haciéndolo. El deber de no renunciar, porque es una tentación para la mujer renunciar, ya que nos cuesta el doble llegar al mismo sitio y porque los hombres jamás imaginarían los esfuerzos que nos conlleva querer hacerlo todo.

-¿Quienes lean esta historia valorarán el esfuerzo de mujeres como Carmen Trilla por hacer de esta una sociedad más igualitaria?

-Este tipo de historias sirven para saber de dónde venimos y quiénes han contribuido a que seamos cómo somos hoy. El ejemplo de Carmen Trilla probablemente servirá a muchas mujeres que sienten dentro de ellas la necesidad de rebelarse y no lo terminan de hacer. Ella tenía ese poso de valentía y de ganas de hacerlo.

-En la novela se habla de los inicios del conflicto soberanista catalán, ¿la relación entre Cataluña y España se puede comparar al amor tormentoso que viven Carmen y Federico?

-Sí, bueno (ríe). Cataluña y España han tenido y tienen una historia de amor de idas y venidas. De acumulación de descontentos como en todas las parejas, de afectos, de desafectos. En cierto modo podría decirse que sí.

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