«Siempre ha habido miedo a la cultura, en la derecha y en la izquierda»

Marisa Paredes, ayer en Valencia. / mice/j. cuéllar
Marisa Paredes, ayer en Valencia. / mice/j. cuéllar

Marisa Paredes, premiada recientemente con el Goya de Honor, visita Valencia para amadrinar la Mostra de Cinema Educatiu

N. CAMACHOVALENCIA.

Habla sin parar y repasa su vida sin ningún pudor. Lleva la gran parte de ella sobre las tablas de un escenario o frente al objetivo de una cámara. Marisa Paredes (Madrid, 1946) visitó ayer Valencia para amadrinar la inauguración de la Mostra de Cinema Educatiu (MICE), un certamen que se desarrollará hasta el próximo 24 de febrero.

«Para mí la educación es básica. No sólo para el cine, sino en todos los ámbitos. Sirve para hacer personas libres, críticas, con sentido del humor y, sobre todo, para que la gente piense. Todo es tan obvio. Yo quiero que me den otra forma de ver las cosas. Este es un país en el que no se discute, se grita. Por eso acepté venir al certamen», confiesa a LAS PROVINCIAS antes de inaugurar la gala de apertura. Recala en Valencia apenas una semana después de recibir el Goya de Honor por su carrera. «Lo miro mucho. Lo tengo en una estantería. De vez en cuando, lo veo. Tiene gracia. Es verdaderamente un 'cabezón'. Me recuerda a una hucha», afirma entre risas. En ese discurso, cuando recibió el galardón, recordó que volvería a recitar el 'No a la guerra' que copó su discurso como presidenta de la Academia en el año 2003. En él aseguraba que no había que tener miedo a la cultura ni al cine, y sí a la ignorancia. Pero para ella, no han cambiado las cosas en 2018. «Siempre se ha tenido miedo a la cultura, los de derechas y los de izquierdas. Ni Dios han ido al teatro. Hasta los que podrían ser más cercanos por ideas, no han tenido interés. A Felipe González, él lo decía, no le interesaba el teatro. Yo lo entiendo porque el teatro es algo vivo. Pero lo que nosotros hacemos no es como el fútbol. Lo nuestro no se puede transmitir por televisión», asegura la intérprete madrileña.

Manifiesta que nunca pensó que podría vivir de la actuación ni llevar décadas y décadas sobre los escenarios. «Pero siempre supe que tenía algo que iba a conmover», afirma. Por ello, cuenta que comenzó con apenas 14 años cuando Conchita Montes le dio su segunda oportunidad. «Yo soy hija de una portera, que trabajaba en la plaza de Santa Ana de Madrid. Mi madre siempre fue mi gran cómplice», dice. No tanto su progenitor, quien le espetó «¿Tú te crees que eres Lola Flores?» cuando ella insinuó que quería dedicarse al teatro. Él se lo impidió y por eso tuvo que esperar hasta que Montes le dio trabajo. «Es que me daba igual de qué. Hasta clavar clavos. Quería entrar en ese mundo. Veía a los actores y a las actrices y sabía que era lo que quería hacer. Yo me iba a las puertas de los teatros, quería vivir aquello», narra cuando echa la vista atrás.

«Éste es un país en el que no se discute, sino en el que se grita», asegura Paredes «¿Tú te crees que eres Lola Flores?», cuenta que le dijo su padre cuando le confesó que quería ser actriz

La filmografía de Paredes es tan extensa que recordar sólo una película parece imposible. Leva más de 75 rodajes tras de sí y está pendiente de estrenar 'Petra', de Jaime Rosales. Es una muestra de que sí se escriben papeles para mujeres maduras. «Claro que hay personajes femeninos. Yo nunca he tenido ese problema, afortunadamente», confiesa.

Es como Sharon Stone, quien respondió cuando le preguntaron sobre los abusos sexuales en Hollywood que ella, en cuarenta años de profesión, lo había visto todo. «Y yo también. Llevo toda la vida», dice.

La interpreté participó en la cinta italiana 'La vida es bella', de Roberto Benigni. La pregunta parece inevitable. ¿Ha tenido una vida bella? «Intensa, ha sido muy intensa», asegura mientras insiste en que no va a dejar de trabajar.

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