La segunda unidad aprieta a las figuras

Dos 'R' para renovar, Roca y Román. / APLAUSOS
Dos 'R' para renovar, Roca y Román. / APLAUSOS

Una generación de toreros jóvenes, encabezada por Roca Rey, Román y Marín entre otros, aspira a ser base de las ferias

JOSÉ LUIS BENLLOCH

También en el toreo como en el deporte se podría hablar de la segunda unidad, los jóvenes llamados a sustituir a las grandes figuras o al menos a hacerse un hueco entre ellas. En ese estatus el primero es Roca Rey que acaba de cumplir su segundo año consecutivo en ese papel y anda cada vez más cerca de que se le pueda considerar primera unidad, que son aquellos que por sí solos argumentan un cartel y sostienen las ferias. La temporada que comienza será especialmente dura y clave para sus objetivos. El tercer año es el tiempo en el que los aficionados comienzan a exigir a los jóvenes tanto como a los consagrados sin que estén definitivamente hechos y eso no siempre es fácil de superar.

Están también Ginés Marín, que pasó con nota alta una temporada en la que compareció en las principales ferias. Triunfos tan contundentes como los de Madrid o Zaragoza le dan mucho crédito. Creció mucho Román, que venía de atrás y mediada la temporada triunfó con reiteración en ferias de máximo compromiso. Su armas siguen siendo el valor y la frescura. Nunca retrocedió, afronta su año clave. José Garrido es otro de los que ha resistido, resistir es avanzar en estos casos, mantiene el cartel de futurible. A López Simón pareció pesarle mucho la temporada agobiado por sus cuitas administrativas que por fin parece haber resuelto a la vera del maestro Curro Vázquez. Álvaro Lorenzo, uno de los mejores capotes del momento, es otro de los jóvenes que ralentizó su trayectoria lo que no quiere decir que perdiese crédito. El cambio de apoderamiento, ahora está con Nemesio Matías, le debe servir como estímulo para confirmar lo mucho que se espera de él. El francés Juan Leal es otro nuevo valor de cocción lenta que en una sola tarde, la miurada de Bilbao, avanzó lo que no había avanzado hasta entonces.

Veteranos y novedades

Y hay casos singulares, toreros que sin ser tan jóvenes como los citados han crecido mucho y aparecen en esa posición de asalto a los cielos taurinos. Sería el caso de Paco Ureña, veterano pero poco visto lo que le permite mantener el halo de la novedad en muchas plazas. En 2017 acumuló triunfos de mucho peso en corridas de las llamadas duras y también en otras de las que no apetecen a los de la primera unidad. Muy cuajado técnicamente y muy seguro, mantiene la mentalidad de apuesta y la ambición necesaria para dar el salto definitivo. A poco que le respeten los toros tiene sitio en lo más alto.

Un caso parecido vivió el año anterior Antonio Ferrera y no defraudó. En 2017 obtuvo triunfos memorables como el de Sevilla o los de El Puerto, Bilbao, Madrid... y sólo la cornada de Albacete, que le impidió estar en ferias de final de temporada como Madrid, Sevilla o Zaragoza... frenaron su integración definitiva en el grupo de los de más arriba. En su caso la falta de novedad que se desprendía de sus muchos años de matador la compensó sobradamente con una transformación artística deslumbrante que le permitió transitar de un estatus de torero atlético al de un torero de templanza y muy creativo, del populismo al clasicismo. Es un ejemplo para los luchadores, siempre se está a tiempo para asaltar los palacios.

Hubo más nombres a los que se les adivinan cualidades para aspirar al ascenso. Emilio de Justo asomó desde las plazas francesas y con las corridas duras, camino que últimamente se ha demostrado que conduce en la buena dirección. Joaquín Galdós es otro que ni retrocede ni conviene olvidar, peruano, sin el colmillo de su compatriota Roca Rey pero con un estilo más depurado, sería el complemento perfecto para consolidar la fiebre taurina que se ha despertado en su país. El menor de los Adame es otro en el que han depositado muchas esperanzas. Y podríamos seguir dando nombres: Rubén Pinar, Fortes, Juan del Álamo... Afortunadamente en el toreo siempre hay lugar para la sorpresa y los pronósticos son muy quebradizos, de tal manera que las novedades del año que viene pueden ser los nominados o cualquier otro que encuentre la fórmula para emocionar e interesar. Si hablamos desde la óptica valenciana pondría a Jesús Duque y Alberto Gómez, al fin y al cabo soñar no está prohibido.

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