Nadie salva el mural de Renau en Valencia

El único mural de Renau en Valencia se encuentra en el techo de un edificio de la calle Caballeros./Irene Marsilla
El único mural de Renau en Valencia se encuentra en el techo de un edificio de la calle Caballeros. / Irene Marsilla

El edificio donde se encuentra la obra, el único fresco del artista en la ciudad, está a punto de venderse

NOELIA CAMACHO VALENCIA

Es una pieza excepcional. Es el único mural del valenciano Josep Renau (Valencia, 1907-Berlín, 1982) en la ciudad del que se tiene constancia. Su atribución fue mérito de Manuel García, experto en la producción pictórica del artista. El fresco, que se encuentra en el techo del baño de un edificio de la calle Caballeros, es muy colorido y refleja numerosos animales (peces, culebras, aves) y siluetas humanas (mujeres desnudas y arqueros). El mural es de la década de los 30 y fue un encargo de los propietarios del inmueble a Renau para personalizar la dependencia de la casa. Además, en esta pieza se observan algunos de los elementos que el pintor desarrollaría posteriormente.

Nada ha servido para salvar una obra única y necesaria para el patrimonio cultural de Valencia. La creación podría a estar a punto de desaparecer o perderse. El edificio en el que se encuentra salió a la venta en 2014 y, en apenas dos semanas, se cerrará la compra. No hay más tiempo para que las Administraciones públicas logren conservar una creación tan característica que, sin embargo, puede caer en el olvido. A finales de marzo se aceptará una de las ofertas realizadas por el edificio, cuyo precio ronda los 550.000 euros.

Durante casi cuatro años, según ha podido saber LAS PROVINCIAS, representantes tanto de la Generalitat como del Consistorio han visitado el inmueble. A los responsables políticos se les pidió que protegieran la obra para salvaguardarla. La declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) hubiera bastado para que el tapiz no peligre. Incluso, según apuntan estas mismas fuentes, se hubieran dado todas las facilidades para que se comprara la tercera planta del edificio, el lugar donde se ubica este tapiz, y que podría haber sido adquirido por menos de 200.000 euros.

Pero el tiempo se acaba. Pocas opciones quedarán una vez que el administrador concursal haga efectiva la adquisición del inmueble a los compradores. Durante cuatro años las organizaciones públicas no han movido ficha. En marzo el inmueble tendrá dueños y el mural de Renau les pertenecerá.

«No se puede desvincular el mural del edificio», insistieron en su momento desde la Conselleria de Cultura cuando salió a la luz la existencia de la obra. En aquel momento se destacó que el inmueble gozaba de protección patrimonial y, por tanto, el fresco de su interior también. Era una posición clara que, tras varios años y un cambio de gestores públicos en las instituciones valencianas, no ha variado. La preocupación por este hecho llegó incluso al Consell Valencià de Cultura. En septiembre de 2014, el CVC mostró su preocupación por el mural. Desde la comisión de las artes se remitió una carta a la Dirección General de Patrimonio para conocer cuáles eran los planes de la Conselleria de Cultura respecto al mural de Renau. Tampoco sirvió de nada y la pieza sigue sin trasladarse a un lugar seguro.

De Renau se conoce su faceta como cartelista, pero no como muralista. Ni en Valencia ni en el resto de España se tiene conocimiento de otro fresco de Renau. El artista valenciano destacó por su faceta como cartelista y fue uno de los artistas plásticos más prestigiosos de la cultura internacional. En 1931 se afilió al Partido Comunista de España y fundó la Unión de Escritores y Artistas Proletarios en 1932 y la revista 'Nueva Cultura', la cual tiene vida entre 1935 y 1937. Durante la guerra civil realizó carteles de propaganda a favor de la República. En 1936 es director general de Bellas Artes, presidente del Consejo Español del Teatro y director de propaganda gráfica del Comisariado General del Estado Mayor Central.

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