La restauración de 'Yo soy el pan de la vida', un cuidadoso trabajo de más de 12 meses

Una empresa de Altea recupera la pieza del pintor valenciano que se expondrá en el centro de la plaza de Tetuán

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

Hace un año, con la compra por parte del fondo PHI Industrial de la famosa y reconocida firma de porcelana, justo en el mismo momento que los nuevos propietarios de la empresa se adentraban en las instalaciones de la localidad de Tavernes Blanques, el cuadro 'Yo soy el pan de la vida', de Joaquín Sorolla, era descolgado de las paredes de la sede de Lladró para mandarse al municipio alicantino de Altea para restaurarse.

La obra, una de las más singulares del maestro de la luz, ha sido recuperada por las manos expertas de dos profesionales que ya se habían encargado de rehabilitar otras piezas de la colección. Como reconocen los propietarios de los fondos, la azarosa vida de la pintura, que hasta que llegó a manos de los Lladró había estado instalada en la hacienda del empresario chileno Rafael Errazuriz -quien encargó en 1896 la pintura a Sorolla- y su posterior instalación en un restaurante en Italia hacían necesaria una restauración. Los responsables del conjunto de casi 200 obras aseguran a este diario que han corrido con los gastos de la restauración de la pieza, aunque no detallaron la cantidad destinada al proceso. «Es necesario invertir en la rehabilitación de una obra de estas características. Nosotros lo vemos así», manifiestan.

Han sido doce meses de unos cuidadosos trabajos que han ido centímetro por centímetro en una de las piezas de mayor tamaño que fueron pintadas por Sorolla. Casi veinte metros cuadrados de un cuadro que exhibe a Cristo situado en una barca «y con una poderosa vela» tripulada por tres ancianos y en la que también se pueden apreciar niños. La obra está envuelta como si de una especie de pórtico fingido se tratara en el que se puede leer las palabras del Evangelio «yo soy el pan de la vida». En la parte inferior, también es apreciable la inscripción «D. Rafael Errazuriz encargó esta pintura en el año 1896».

La cesión de 'Yo soy el pan de la vida' se fraguó tras la exhibición de la colección Lladró en Bancaja entre 2015 y 2016. Esta obra de gran formato no pudo mostrarse en la exhibición pero ambas entidades acordaron colaborar en el futuro. De ahí que la creación, que actualmente sigue en Altea, vaya a viajar próximamente a la capital del Turia para convertirse en la pieza central de la exposición que recorrerá el arte sacro de Sorolla de la fundación de la extinta entidad bancaria.

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