La resistencia de los libreros

Basura alrededor de las casetas de la Feria del Libro Antiguo. / lp
Basura alrededor de las casetas de la Feria del Libro Antiguo. / lp

La Feria de Libro Antiguo cierra con ventas similares a ediciones anteriores y lamenta el vandalismo contra las casetas

C. VELASCO VALENCIA.

Es difícil resistirse a los actuales mandatos de la época de lo fácil, lo rápido y lo superficial, justo los valores contrarios que entraña la literatura. Por eso, leer es en sí mismo un ejercicio de rebeldía e incluso un acto de resiliencia. Hay libros de usar y tirar, pero otros son objeto de deseo. Los coleccionistas de papel se han acercado estos días a la Gran Vía, donde ayer concluyó la 41 Feria de Libro Antiguo y de Ocasión de Valencia. José Luis Boado, presidente de del Gremio de Libreros de Lance de la Comunitat Valenciana, aseguró ayer que «las ventas han sido similares a las de años anteriores». Los libreros han mantenido el tipo.

Desde hace unos años, añadió, el público se decanta por los tebeos antiguos, los carteleres, los planos y las fotografías de Valencia. La bibliofilia pierde terreno. «Los bibliófilos desaparecen y apenas aparecen nuevo coleccionistas», explicó Boado, quien lamentó el vandalismo que sufren las casetas. Los puestos de los libreros soportan petardos, golpes y basura

Boado explicó que las fechas, próximas a Fallas, son correctas, pero censuró el comportamiento incívico que se registra por la noche como consecuencia de los actos vinculados a la fiestas josefinas, como las verbenas o el botellón.

La 41 Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Valencia se inauguró el 23 de febrero con 30 casetas, una más que en 2017. Durante más de 20 días ha sido foco de atracción para los aficionados a la cultura en papel.

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