La reparación del Ágora obliga a cambiar buena parte del trencadís de la cubierta

Hasta 40 operarios trabajan cada día en el Ágora, que está rodeado de 30.000 metros de andamios. / Damián Torres
Hasta 40 operarios trabajan cada día en el Ágora, que está rodeado de 30.000 metros de andamios. / Damián Torres

Las obras en el edificio, rodeado de 30.000 metros de andamios, concluirán el próximo verano con vistas a acoger el CaixaForum

CÉSAR CAMPOY VALENCIA.

A media tarde, la vista del imponente andamiaje acariciando la mejilla del Ágora impresiona. Son más de 30.000 metros de estructura cuya colocación comenzó el pasado 20 de mayo. Su objetivo: las obras de actuación sobre la fachada de la magna construcción, que obligan a cambiar buena parte del trencadís de la fachada. La colocación de los primeros andamios auxiliares se realizó en el exterior del extremo norte y el 15 de junio ya estaba finalizada. El último de los montajes, en el cuadrante suroeste, se dio por acabado hace apenas dos semanas, el 13 de octubre.

En estos precisos momentos, las obras de reparación de uno de los pilares principales de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, prácticamente se encuentran en su ecuador ya que, según fuentes del Gobierno valenciano, los plazos establecidos -un año- se están cumpliendo. Como avanzó LAS PROVINCIAS, el Ágora estará terminada en verano de 2018. Además, como ya ocurrió con el Palau de Les Arts, la ejecución se está centrando en la reparación del trencadís dañado de su cubierta. A simple vista, el visitante puede apreciar la ausencia de material cerámico de la fachada. Fuentes de la Generalitat indicaron ayer que «se está retirando el trencadís original dañado», a diferencia de lo que ocurrió en Les Arts -las empresa de la UTE del coliseo lírico no son las mismas que construyeron el Ágora-, donde se tuvo que eliminar todo el revestimiento. No obstante, no precisaron qué cantidad de trencadís se va a cambiar aunque las fotografías evidencian que es gran parte de la fachada.

Las primeras actuaciones están consistiendo en el desmontaje de los elementos provisionales y el saneamiento de todo lo deteriorado. En la segunda fase, se procederá a instalar el sistema de cubierta fija. Se trata de unos trabajos cuyo objetivo es el de arreglar los desperfectos del edificio y cerrar la cubierta, en los cuales participan en torno a 40 operarios. Todos estos trabajos costarán 4,6 millones de euros que serán abonados por Cacsa, un cifra que contrastaba con los más de 20 millones previstos en el proyecto inicial y que, según el presidente Ximo Puig, suponían una inversión «inasumible». En los mismos términos se expresó, hace seis meses, Enrique Vidal, el director general de Cacsa, que confirmó que el proyecto se llevaría a cabo en colaboración con el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, encargado de la redacción el nuevo proyecto para cerrar las obras, después de que el consejo de administración de la sociedad considerara imposible finalizar las obras en los términos previstos inicialmente.

Las primeras actuaciones consistían en desmontar los elementos provisionales y sanear los elementos deteriorados. En la segunda fase, se debía proceder a instalar el sistema de cubierta fija.

El ágora estará terminado en el verano de 2018.
El ágora estará terminado en el verano de 2018. / D. Torres

A día de hoy, y como se apuntaba, los trabajos discurren a buen ritmo. Entre las actuaciones principales, se ha procedido a la reparación y acabado de detalles de la estructura portante de la chapa metálica de los extremos norte y sur, motivo por el cual, según responsables de las obras, ha sido necesaria la instalación de un andamio interior no previsto inicialmente en el proyecto. Además, los operarios han tenido que retirar el revestimiento de varios puntos del Ágora, y han procedido a preparar toda la zona de cara a la próxima instalación del definitivo.

En relación con la reparación de las juntas de la fachada, otra de las asignaturas pendientes del proceso, la actuación también ha estado basada en la retirada del trencadís, y la fijación de las chapas metálicas con pletinas de unión, con el objetivo de minimizar los movimientos. A día de hoy, se han abierto más de 800 metros de juntas, de los cuales se han finalizado en torno a 120, y se ha procedido a la preparación de las muestras para los ensayos en laboratorio del procedimiento de reparación de dichas juntas.

Los equipos también se encuentran inmersos en la elaboración de un nuevo proyecto para el sistema de evacuación de humos del Ágora, atendidas las modificaciones en las partes practicables de la cubierta fija, así como en la retirada de la chapa de acabado de la cubierta original, y la instalación de la primera de las capas del nuevo sistema de cobertura, basado en lámina de barrera de vapor. Además, también está en marcha la preparación del apoyo para la instalación de las piezas protectoras de los anclajes superiores de los tornapuntas. Con la realización de este proyecto se daría, por fin, salida a un edificio inacabado, sin uso definido y con un alto coste de mantenimiento, predestinado a convertirse en la sede en Valencia del CaixaForum.

Con la vista en 2020

La fecha de apertura del CaixaForum es 2020. El Consell no cobrará ningún canon a la entidad por utilizar un edificio público, porque da por bueno como pago la voluntad de invertir los 5 millones al año en actividades. El de Valencia será el primer CaixaForum construido en un edificio que no pertenece a la firma bancaria. La mayoría están ubicados en inmuebles de nueva construcción. Uno de los últimos, el de Zaragoza, está instalado en terrenos que eran de la comunidad de Aragón pero que la entidad adquirió. Para el Consell era una prioridad buscar un uso para el Ágora y por ello se conforma con el interés de la Fundación la Caixa de dotarlo de contenido y renuncia a cualquier tasa.

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