El regreso del Sorolla incautado

El cuadro 'Castillo de Málaga', pintado por Joaquín Sorolla en 1910. Al lado, fotografía de la misma época. / SUR / Fondo Thomas. archivo IEFC
El cuadro 'Castillo de Málaga', pintado por Joaquín Sorolla en 1910. Al lado, fotografía de la misma época. / SUR / Fondo Thomas. archivo IEFC

El cuadro 'Castillo de Málaga', requisado por Fidel Castro, vuelve a la familia de origen español y afincada en Miami que lo reclamaba

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Es una obra de mediano formato. Con la luz mediterránea atrapada a brochazos impresionistas que arrancan desde el azul del mar, trepan por las casas blancas hacia la fortaleza de Gibralfaro que da título al cuadro: 'Castillo de Málaga' (1910). Un óleo con la firma de Joaquín Sorolla que se puede considerar la obra más disputada del pintor valenciano. Su trepidante historia incluye a una acaudalada familia de coleccionistas, la incautación por el Gobierno castrista, una venta irregular, una disputa legal que implicó a una célebre casa de subastas y hasta una denuncia internacional. Una historia que ha tenido un final feliz con el regreso de la pieza a sus dueños.

La noticia la confirma Blanca Pons-Sorolla, bisnieta del artista y máxima experta en la obra del pintor valenciano. «Ha vuelto con los descendientes de sus propietarios originales, que son los que valoran la obra y la van a cuidar», asegura. Todo se remonta a los años 30, momento en el que el óleo fue adquirido por el coleccionista José Gómez Mena, un empresario cubano de origen burgalés al que le gustaba decorar su casa con piezas de grandes maestros españoles. La hija del industrial, Lilian Gómez Mena, se casó con Alfonso Fanjul, descendiente de otro cubano de origen español, en este caso asturiano. La unión dio lugar al tercer grupo más influyente del mundo en producción de caña de azúcar. Un emporio que tuvo que mudar su sede central a Miami cuando la revolución de Fidel Castro triunfó y nacionalizó las plantaciones en 1959. El Gobierno cubano requisó a la familia todas sus residencias y la mansión habanera del barrio de El Vedado, donde atesoraban los cuadros. Muchos de ellos pasaron a formar parte del Museo Nacional de Bellas Artes. Entre ellos, el 'Castillo de Málaga'.

Esta obra de madurez, pintada en la capital malagueña entre finales de febrero y comienzos de marzo de 1910, fue vendida por el Gobierno de Castro, pero su salida de la isla no fue transparente. En 1995, el cuadro apareció en una subasta Sotheby's. Al saberlo, los Fanjul reclamaron su devolución y pedieron que el Gobierno de EE UU que investigara a la firma británica por la violación de la Ley Helms-Burton de comercio con Cuba. El resultado fue que la casa de subastas se desentendió de la obra, cuya pista volvió a difuminarse.

A mediados de la década pasada se reactivó la lucha de los propietarios originales por recuperar la obra que, según estimaciones de entonces, su cotización podría situarse en medio millón de euros.

Nada se volvió a saber hasta ahora de la disputada obra de Sorolla. Según ha podido confirmar este periódico, los descendientes de los propietarios originales han vuelto a colgar la obra en la galería familiar, aunque en este regreso ha mediado una recompra que, a sus actuales dueños y pese al desembolso, ha tenido sabor a victoria. Un final feliz para una obra emblemática de la colección Fanjul que ha estado más de medio siglo fuera de casa.

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