Susana Lloret: «Cuando tienes algo que puedes dar tienes la responsabilidad de hacerlo llegar de la mejor manera posible»

 Además de centro de arte Bombas Gens acogerá un centro de coordinación del Equipo Wilson y otro social .
Además de centro de arte Bombas Gens acogerá un centro de coordinación del Equipo Wilson y otro social . / Txema Rodríguez

Susana Lloret, directora general de la Fundació Per Amor a l'Art, es una de las impulsoras de la reapertura de Bombas Gens, sede de un proyecto «familiar» desde el que acometen labores culturales y sociales

MIKEL LABASTIDA VALENCIA.

Detrás del resurgir de Bombas Gens están Susana Lloret y José Luis Soler, propietarios de Ubesol, empresa de productos de higiene. Ambos han impulsado la Fundació Per Amor a l'Art, promotora del nuevo centro de arte y social, desde donde centralizarán una labor que llevan años desarrollando. «Tenemos suerte de poder dar», afirma Lloret, cara visible ante los medios -es la directora general- de un proyecto que define como «familiar». «Además de mi marido, están mis cuñadas y ciertos amigos como patronos. Todos están de una manera altruista y cada uno aporta lo que puede y aquello en lo que son expertos», aclara.

-¿Cuándo y cómo surge la Fundació Per Amor a l'Art?

-Oficialmente en 2014 porque se constituye como tal, pero fue un paso más de un camino que ya habíamos empezado a andar hace años. Comenzamos ayudando a personas necesitadas después de que un amigo nos llevó a conocer un centro de personas sin techo. En cuanto a la enfermedad de Wilson surgió porque uno de los miembros de mi familia tiene esta enfermedad. A veces no importa cuánto tengas porque la solución llega de otra manera y en este caso pasaba por fomentar la investigación.

-¿Y cómo se articulan los diferentes ejes de acción?

-Cada uno tienen unos objetivos aunque les une un sentir común, todo surge de la idea de compartir parte de lo que nosotros tenemos la suerte de tener y lo empleamos para mejorar el entorno. Por distintas razones nos han movido estas áreas, las que te he descrito y el arte.

-Y lo hacen de una manera completamente altruista.

-Tenemos suerte de poder dar, dar en un sentido muy amplio, porque cada uno da lo que puede. Todos podemos dar tiempo, por ejemplo, que a veces es lo que más cuesta porque eso no vuelve nunca. Cuando tienes algo que puedes dar tienes la responsabilidad de hacerlo llegar de la mejor manera posible. Nosotros asumimos esa responsabilidad porque disponemos de unos recursos.

-A veces el altruismo genera dudas o incluso críticas. Mire la donación económica de Amancio Ortega...

-No me pongo a pensar en esas cosas porque si no no nos moveríamos de la silla. Cuando haces algo público todo el mundo tiene derecho a opinar. Lo único que pido es que antes de hacerlo que la gente se informe. Hay prejuicios y estereotipos que pesan en la opinión pública, pero nada de eso va a parar este proyecto. Tenemos claro que lo nuestro es un gesto de compromiso. Si tú vieras la cara de satisfacción que se le quedó a Carlos Gens cuando yo vine a contarle que la fábrica no se iba a derribar y que íbamos a reconstruirla para convertirla en un centro de arte a mí eso me paga las críticas...

-¿No van a recibir ninguna ayuda?

-La financiación es 100% privada. Tenemos previstas colaboraciones con organismos, pero no en término económicos sino para intercambiar fondos, mover exposiciones...

-La sede ya está abierta, ¿es un sueño o una meta?

-Es la materialización de una ilusión, un paso más en el proceso en el que trabajamos. Lo importante es mantenerlo vivo y que llegue a la gente.

-Ha tenido que dejar la Universitat de València donde impartía clases de Psicometría.

-No te voy a decir que lo echo de menos porque este proyecto me apasionad pero me alegra haber pasado esa etapa de mi vida y creo que me servirá para lo que hago. Aprendí mucho. La Psicometría, entre otras cosas, me ha valido para entender para qué sirven las matemáticas...

-En esta etapa podrá aplicar sus conocimientos de Psicología...

-Vamos a trabajar con chavales del barrio. Cuando hablas con ellos te das cuenta de lo fundamental que es la autoestima. Hay que trabajar para que se den cuenta de su capacidad de hacer algo que sea útil para los demás. Cuando fracasas en los estudios, si no tienes a alguien que te echa una mano, es una manera muy abrupta de salir del sistema.

-¿Cuál será su labor en el centro?

-Coordinar desde la dirección general todas las áreas. Crear sinergias entre ellas.

-La cultura aplicada a la acción social puede dar interesantes resultados.

-Nada te motiva más que cuando uno te cuenta su propia historia. Quiero que los artistas que pasen por aquí les den un taller o una charla a los chavales. Muchos artistas han pasado por situaciones de ruptura o transgresión. Se puede dar la vuelta a la rebeldía y al inconformismo para usarlo de otra manera.

-¿Cree que su caso puede animar a otras personas con recursos a destinarlos a cultura y acción social?

-En Valencia está habiendo un movimiento amplio, tenemos ejemplos a seguir. Cuantos más seamos mejor, por supuesto.

-Está el caso de Hortensia Herrero y Juan Roig, con quienes les unen además lazos laborales. ¿Han seguido de cerca el proyecto?

-Sí, han visitado el centro durante su proceso de construcción y les parece una iniciativa estupenda.

-¿Les ha dado muchos quebraderos de cabeza la rehabilitación?

-Nos ha pasado de todo y de todos los colores. Fíjate. teníamos todos los permisos para derribar el edificio y no para mantenerlo, es un contrasentido pero es así. A eso añade que aparecen cosas de valor y que cada una requiere sus licencias. Pero bueno, no contábamos con la parte patrimonial y eso hará que públicos que quizá no se hubiesen acercado ahora lo vean interesante.

-¿En qué momento cree que está Valencia?

-Hay un resurgir cultural. Mira la exposición de Valdés en la Ciudad de las Ciencias o la rehabilitaciones de edificios emblemáticos.

-Cuentan con una colección de 1.800 obras, ¿cómo se formó?

-La colección tiene mucho de nuestra personalidad y gustos. Vicent Todolí nos ha asesorado. Es una relación a dos bandas: unas veces somos nosotros los que nos fijamos en una obra desde nuestra intuición e impulsos, y le consultamos si encajaría en la colección. Otras veces, es él el que nos propone desde su experiencia y visión la incorporación de una pieza.

-¿Es difícil pero podría destacar alguna pieza?

-Me gusta mucho 'Fuga a seis voces, Nácar' de Cristina Iglesias por lo que evoca. Entras en un jardín y te pierdes en él. Quien quiera ver la pieza la encontrará expuesta. Y también 'Cristales líquidos' de Jean Pinlevé. Es una explosión donde el color brota como la vida. Me resulta muy misteriosa esta obra.

-¿Qué otras inquietudes culturales tienen?

-La música. No sabríamos vivir sin ella. Al igual que la pintura, nos emociona y transporta. Siempre que tenemos ocasión acudimos a algún concierto en vivo. Sin ir más lejos, esta semana hemos estado en el de Sabina.

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