Presidencia intercede ante la falta de respuesta de Patrimonio y del Ayuntamiento

N. CAMACHO VALENCIA.

Parece que la esperanza es lo último que se pierde en relación al único fresco de Renau en Valencia. Tal y como adelantó ayer LAS PROVINCIAS, la Generalitat se ha interesado por el precio y la superficie de la obra apenas diez días antes de que el inmueble en el que está instalado se venda. Concretamente, lo ha hecho Presidencia, un estamento que ha intercedido ante la falta de interés tanto de la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura como del Consistorio.

Es más, como ha podido saber este periódico, la Dirección General ya recibió en 2016 un informe en el que se le alertaba del peligro de desaparición de la pieza. En ese momento, la contestación del departamento que tutela Carmen Amoraga fue la de «solicitar al Ayuntamiento de Valencia a que proceda a realizar las anotaciones oportunas en la correspondiente ficha del catálogo del inmueble, a efectos de velar por su adecuadaca conservación».

No obstante, ahí quedó la notificación. Porque el Consistorio no inició ningún tipo de trámite. Es más, fuentes municipales aseguraron ayer a preguntas de este diario que se va a «instar a que se proteja el mural» a la concejalía de Patrimonio.

Sólo Presidencia ha movido ficha para interesarse por un edificio que podría venderse por partes. Es más, con un precio de medio millón de euros, podría segregarse la tercera planta y por unos 200.000 euros se podría adquirir sólo el espacio donde se salvaguarda la obra.

De momento, sólo se han intersado por el precio y la superficie. No hay ninguna oferta en firme y el proceso por el que el palacete será vendido sigue su curso. Si nadie lo remedia, acabará en unas manos que podrán hacer lo que quieran con él.

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