Patricio Pron: «La figura del escritor es una mala interpretación, somos una suma de prejuicios»

El escritor argentino Patricio Pron. / Juan M. Espinosa / EFE
El escritor argentino Patricio Pron. / Juan M. Espinosa / EFE

El autor argentino vuelve al relato breve con 'Lo que está y no se usa nos fulminará', donde describe los problemas de la literatura actual

MARTA BALLESTERVALENCIA.

Patricio Pron presenta su libro más contemporáneo escrito hasta el momento. 'Lo que está y no se usa nos fulminará' (Random House) es una serie de cuentos protagonizados por su álter ego donde banaliza la profesión del escritor y describe algunos problemas actuales del mundo literario al que pertenece y del que muchas veces le gustaría «desaparecer y ser sustituido por otra persona». Precisamente eso hará su personaje protagonista, ser reemplazado por un puñado de actores para que hagan de él mismo en diferentes situaciones, como las giras promocionales de los libros.

-¿Qué le llevó a hablar de su mundo, a través de su álter ego en su retorno al relato breve?

-El disparador de este libro fueron las condiciones específicas que como escritor he vivido en los últimos dos años donde he tenido que viajar mucho, y no he podido escribir novelas. Pero, no escribí los cuentos de forma programática, cuando me senté a reunirlos encontré que tenían una rara unidad. Es el libro más contemporáneo que he hecho, donde describo problemas que nos ocupan estos días. Si no usaba esos cuentos me iban a fulminar porque era egoísta quedármelos. Era el momento de dárselos a los lectores y contribuir con ellos a conversaciones, que es la finalidad última de un escritor.

-¿Por qué presentar los problemas literarios a través de relatos con formas poco convencionales?

-A los lectores les sorprenden que los relatos sean formularios, notas a pie de página, paréntesis dentro de paréntesis, algunos adoptan la forma de un borrador para un perfil en Tinder, otro la forma de formulario para ingresar en EEUU. Es una forma de reivindicar estas formas que muchas veces se consideran menores dentro de la literatura. No son formas artísticas, pero este mundo siempre se ha estado apropiando de nuevas formas, y en ese sentido ha ido avanzando y hay un impulso experimental y de apropiación de formas que merodean la literatura.

-¿Es fácil dedicarse al cuento en español?

-El cuento contemporáneo en español no estaba encarnado en los últimos tiempos. La creciente atención con la que se reciben los libros de relatos, es una cosa que debemos celebrar, porque durante años fue considerado un género menor. Se necesitaba un libro como este, que tiende a desconcertar al lector para luego asomarle a un juego del que no sabe las reglas. Tiene tanto de reflexión como de juego.

-En el libro habla de la comercialización de la literatura. ¿En la industria actual gana lo que vende o lo que merece la pena ?

-A estas alturas son dos negocios separados. Hubo un momento en el que parecía posible que un libro escrito para ser vendido además tuviese un interés literario. Esto ya no sucede por más que las editoriales se aferren a esta convicción y nos lo quieran hacer creer a través de las listas de los más vendidos que a veces ni se corresponden con la realidad. Esa clase de cosas tortura a muchos escritores. A mí no, porque nunca he aspirado a ser multiventas, sino a mantener un diálogo con mis lectores. Y eso sólo se puede hacer a pequeña escala. Por ello aquellos que quieren abrazar la popularidad están, o bien enajenando su capacidad crítica, o bien convirtiéndose en un cínico.

-A pesar de los hechos trágicos que les ocurren a los personajes, estos acaban abrazando la vida, ¿se identifica con ellos cuando en esta profesión las cosas no van bien?

-Los personajes de este libro se encuentran en alguna encrucijada y a pesar de ello acaban reconciliándose con la vida. Yo lo hago narrando la banalidad de nuestra profesión muchas veces mitificada por el cine.

Nuestra vida es tan banal como la del resto de personas.

-¿Quién es el verdadero Pron, el hombre que dice llamarse como usted en el cuento o usted mismo?

-La figura del escritor es una mala interpretación, somos una especie de suma de prejuicios. Patricio no es una persona en sí, sino una voz en los relatos, en la prensa o en las presentaciones. Es un fantasma al que a veces le gustaría ser reemplazado. A mí sólo me importa lo que sobreviva de la lectura de mis textos. Hay autores que escriben con la finalidad de dar cuenta de su vida. Yo no quiero exhibirla, sino encontrar en la suma de hechos banales, también de mi vida propia, un lenguaje para narrar.

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