Paraíso de papel en la era digital

Pósters de la Valencia antigua/Damián Torres
Pósters de la Valencia antigua / Damián Torres

Obras del siglo XVII, tebeos de los 50 y títulos de Blasco Ibáñez, atractivos de la Feria del Libro Antiguo

Marta Ballester
MARTA BALLESTERValencia

«Sobrevivimos y estamos aquí para acercar joyas literarias a todo el mundo». El presidente del Gremio de Libreros Lance de la Comunitat Valenciana, José Luis Boado, lo tiene claro, «la era digital no va a conseguir tapar el libro de papel», expresó ayer a LAS PROVINCIAS en la inauguración de la 41º edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, ubicada en la Gran Vía Marqués del Turia.

Consciente de que la cifra de negocio ha descendido mucho y que han tenido que bajar los precios para ser competitivos ante las nuevas tecnologías, Boado reivindicó «el valor histórico» de las obras expuestas y lamenta «la falta de nuevos coleccionistas». «La gente joven ya no lee y eso se debería cambiar con urgencia desde la educación», apuntó.

Pero esta edición está de enhorabuena. Cuenta con 30 casetas, una más que el año pasado, y como novedad, ha acogido a librerías de fuera de la Comunitat para impulsar la vente y aumentar la oferta de antigüedades y curiosidades.

La cita cultural, que acoge por primera vez librerías de fuera de la Comunitat, busca combatir el descenso de lectores

Cada puesto tiene su «joya de la corona». El protagonista de muchos puestos es Blasco Ibáñez, en honor a su 150 aniversario. La librería Ruzafa contiene la primera edición de ‘La Catedral’ impresa por ‘El Pueblo’ por fascículos o la historia de la Revolución Francesa traducida por este mismo, una faceta que muchos desconocen del autor.

La librería El Cárabo presume de un cuaderno con un estudio demográfico de la España de 1787, del Conde Florida Blanca. «Está de mírame y no me toques pero es curioso ver cómo clasificaban a la población de la época», explicó su dueño Miguel Sanz. Pero no a todas las antigüedades literarias le pesan los años. La librería Torres cuenta con la obra completa de dos volúmenes de ‘Valencia. Sus monumentos y artes’, de Teodoro Llorente, editada en 1887, en un estado «perfecto». Además esta obra cuenta con una dedicatoria firmada por el mismo Llorente.

Los apasionados de la lectura pueden pasar del siglo XVII al pasado más reciente en la misma caseta. La librería Dante destaca cómo las obras que hablan de la mujer se han convertido en reclamos estos últimos años. «Aunque están escritas hace décadas se han convertido en piezas de estudio», alegó su propietario Roberto Araujo. Las que también tienen años pero están más de actualidad que nunca son las viñetas. Las Forges ocupan un lugar privilegiado en algunas librerías como la de Torres. «Tenemos desde el primer número de ‘Los Historiociclos de Forges’, obras únicas que se han revalorizado», explicó su dueño.

Precisamente las viñetas y los cómics suelen ser los más vendidos, desde los clásicos ‘Mortadelo y Filemón’ hasta ejemplares de ‘TBO’ de los años 50. «Significan la infancia de muchos. Vienen numerosos padres con sus hijos a comprarlos y trasmitirlos de una generación a otra», manifestaron desde la librería Laia.

Libros de lujo, reliquias filosóficas, revistas de la época, cancioneros, históricos valencianos, postales y pósters de la ciudad e incluso fotografías de famosas de los 60 firmadas son algunos de los objetos que el público podrá encontrar. «La gente pregunta por cosas muy raras y en esta feria las tenemos todas», declaró Araujo.

Hay quien desde primera hora de ayer pasea por todas las casetas en busca de «algún tesoro». Es el caso de Tadeo Fullana, amante del teatro valenciano que colecciona todos los archivos editados sobre el tema. «Tengo más de 1.871 obras y cada año tengo la misma ilusión por conservar alguna pieza más, pero se me complica la búsqueda de tanto que tengo», confiesó.

Clientes como Fullana son los que echan de menos los libreros que lamentan que «cada día es más complicado montar este tipo de ferias», no sólo por la «bofetada que la era digital nos ha dado», afirmó Socorro García de la librería Rodríguez, sino también porque tanto en Valencia como en otras ciudades existen problemas burocráticos que «provocan excesivos costes a los libreros», alegó Boado.

Hasta el día 19 de marzo el paraíso del papel estará abierto al público valenciano y sus turistas. «Quedamos pocos bibliógrafos que atiendan de manera tan personal. Que lo aprovechen, porque es una experiencia única que se está perdiendo con internet», concluyó Torres.

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