«Las páginas de sucesos son mis favoritas»

La escritora valenciana Marina Sanmartín. / luis gaspar
La escritora valenciana Marina Sanmartín. / luis gaspar

La escritora valenciana Marina Sanmartín, especializada en novela negra, acaba de publicar su cuarto libro, 'El jardín de los sospechosos'

N. CAMACHO VALENCIA.

Confiesa que siempre le ha interesado el género negro y en su cuarta novela, 'El jardín de los sospechosos' (Principal de libros) sigue desarrollando una literatura oscura y que desvela la parte más terrible del alma humana. La escritora valenciana Marina Sanmartín regresa a las librerías como una autora consagrada. Su escritura comienza a compararse con la de Agatha Christie o Alicia Giménez Bartlett.

-¿Se le puede considerar ya una maestra de la novela negra?

-Estoy a años luz (ríe). Aunque las etiquetas nunca deben despreciarse, siempre ayudan y las agradezco. Pero no huyo de la comparación porque, afortunadamente, son autoras a las que admiro.

-¿El género negro lo ha elegido usted o es el 'noir' quien la ha elegido?

-Yo creo que es un camino de doble dirección. Dos trenes chocando. Soy bastante morbosa, tiendo a informarme sobre crímenes y las páginas de sucesos son mis favoritas. Es un gusto personal.

-Esta es su cuarta novela, tras 'La clave está en Turgueniev', 'El amor que nos vuelve malvados' e 'Informe sobre la víctima. ¿Qué va a encontrar el lector en 'El jardín de los sospechosos'?

-Sigue la estela de las novelas anteriores porque vuelve a centrarse en un crimen. Pero se desarrolla en el entorno cerrado de un colegio que tiene una clase especial con niños de altas capacidades. La estructura del libro es muy clásica. Narra una investigación criminal a lo Agatha Christie.

-El crimen del que habla la novela es el de una niña. ¿Sirve el texto para reflexionar sobre la violencia contra la mujer?

-Por supuesto. Es un tema que siempre ha estado ahí aunque ahora se está hablando más. Cualquier material que reflexione sobre la violencia es necesario. Pero, en este caso, yo tenía mucho interés también en hablar de lo que considero los dos tipos de muerte. La primera, la cotidiana, de cuando fallece alguien cercano. Aunque hay otra muy diferente, imprevista e injusta, que se ve reflejada en esa niña de siete años.

-Pese a ser a iniciarse con un suceso tan oscuro, el texto va avanzando en una trama que invita al lector a sumergirse en un viaje en el que no se puede parar de leer...

-Siempre intento conciliar la reflexión con el entretenimiento. Las grandes obras de la literatura lo hacen. La novela es un acto de comunicación y, a veces, presenta lo que vemos sin ver. Si lo combinas, puedes llegar a conseguir una obra redonda.

-¿Qué queda en un escritor cuando navega por las perversiones del ser humano?

-Yo he hecho el mismo viaje que el protagonista, Martín, fundamentado en dos pilares: el crimen y la fotografía. Eso es algo que yo he podido explotar. Y, a la vez, es el mismo viaje que hará el lector. Aprenderá que el dolor es algo cotidiano. Y el crimen también. Muchos desconocemos lo que seríamos capaces de hacer en según que circunstancias. No lo podemos saber.

-Como autora y también periodista cultural, ¿le duelen los bajos índices de lectura en la actualidad?

-Me duele como autora, porque se lee poco. Desde las instituciones se podrían hacer más cosas. Pero no me quedo sólo con esa parte del discurso. Debemos plantearnos cómo hacemos para fomentar la cultura y cómo la vendemos. ¿Por qué mucha gente se gasta el dinero en ir al fútbol? Porque se vende mejor. El sector cultural debe seguir reivindicándose y luchando, pero también tiene que mirarse al espejo y preguntarse qué más se puede hacer. Yo doy clases de comunicación editorial y siempre pongo un ejemplo: la mayoría de libros que se compran no se leen. Lo que hay que hacer es intentar que la gente los lea.

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