Leo Bassi: «Los nuevos cómicos se venden al sistema y es un insulto a la profesión»

Leo Bassi, en su última visita a Valencia en 2010. / damian Torres
Leo Bassi, en su última visita a Valencia en 2010. / damian Torres

El humorista italiano Leo Bassi llega a Valencia el domingo con su obra 'El último bufón' para «celebrar la vida circense que ya pocos mantienen»

MARTA BALLESTERVALENCIA.

El humorista Leo Bassi vuelve a Valencia para clausurar el domingo 'Contorsions', el Festival Internacional de Circo de la ciudad que comenzó ayer por primera vez. Llega con su espectáculo 'El último bufón', donde repasa sus cuatro décadas de trayectoria artística rindiendo homenaje a la última generación circense a la que pertenece. Por eso el montaje parte de un extraordinario descubrimiento por su hermana en los archivos de la Fundación Lumière, en Lyon: una grabación realizada por los célebres hermanos en 1896, en la que aparecen el bisabuelo de Bassi, Giuseppe, y su tío Giorgio cuando ambos trabajaban en el Circo Rancy.

-En 'El último bufón' repasa sus 40 años de trayectoria teatral. ¿Era necesario para usted volver y reivindicar los orígenes del bufón?

-Soy el séptimo de una generación de bufones y eso pesa mucho. Tengo la responsabilidad de representar no sólo una profesión, sino un estilo de vida que he vivido durante toda mi infancia. Es una misión a la que tenía que ser fiel. En este espectáculo celebro con orgullo haber mantenido la esencia circense y haber dado salto a la actualidad, llevando el humor de un auténtico bufón a la televisión e internet.

«En Valencia durante años había una censura real sobre mis espectáculos por parte del PP», alega

-¿Ha cambiado mucho la profesión de humorista desde entonces?

-Es sorprendente la censura que existe en 2018 donde muchos cómicos son llevados a los tribunales, pero antes era mucho peor, que se lo digan a mi padre con los nazis o a mi mismo que hace 10 años me pusieron una bomba. Cada generación se encuentra un poder al que se debe enfrentar arriesgando. La crítica da fuerzas al bufón que no entiende de cobardía. Por eso en la obra critico a las generaciones de jóvenes. Los nuevos cómicos se venden al sistema y es un insulto a la profesión. Fui a ver un espectáculo de monologuistas y uno sacó una lata de cerveza haciendo publicidad de la marca. Si convives con el poder estás traicionando la misión del bufón: equilibrar el poder.

-¿Es por ello que se considera el último bufón?

-Las cosas que han cambiado y los artistas están menos acostumbrados a luchar. Tenemos un compromiso con la gente de la calle y yo lo he demostrado en mi vida. Tenemos que resistir a no ser pateados, pero muy pocos intentan ya llevar una vida en roulot y carpas. Nadie puede vivir de esta manera porque ya no existe este mundo. Soy como un dinosaurio en un mundo de 'youtubers'.

-¿Qué le parecen iniciativas como la creación del Festival Internacional de Circo de Valencia?

-Son súper importantes y necesarias, porque el circo ya no es sólo una cosa de familias, sino que ha entrado en una dimensión política de solidaridad, humanismo, lucha contra el racismo y reivindicación de lo físico frente a lo digital. El nuevo circo lucha contra la dictadura de la pantalla con la idea de internacionalismo. Por ello hacen falta festivales así para mostrar los nuevos valores que al final comparten la filosofía de los verdaderos bufones: ser la voz de la calle y los más pobres. Además me gusta especialmente volver a la ciudad porque en Valencia durante muchos años había una censura real sobre mis espectáculos por parte del Partido Popular que me puso un muro y me hizo la cruz».

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