Los negocios no prosperan en el IVAM

Una mujer pasea por el hall del IVAM. / TXEMA rODRÍGUEZ
Una mujer pasea por el hall del IVAM. / TXEMA rODRÍGUEZ

El museo descarta abrir otra librería y busca firmas para el restaurante tras quedar desierto el concurso

NOELIA CAMACHO VALENCIA.

Primero fue el restaurante. Después ha sido la librería. Parece que los negocios no prosperan en el IVAM. Quien se acerque estos días por el museo de arte contemporáneo valenciano será testigo de como la librería está recogiendo y ultimando su cierre. Dadá, tal y como adelantó ayer LAS PROVINCIAS, ha decidido bajar la persiana. Los números no alcanzan para mantener un espacio que, por contra, sí funciona en el MuVIM -la responsable de ambos establecimientos era la misma persona-.

Ante este hecho, como ha podido confirmar este diario, la dirección de la pinacoteca ha decidido que no abrirá de nuevo la librería. Se descarta un concurso para encontrar a otros responsables del espacio. El IVAM se reserva este enclave para darle un uso dentro del propio museo. Según fuentes del centro cultural, está repensando la utilidad que darán al enclave. «Sabido es que el IVAM siempre tiene necesidades de espacio. No se va a mantener cerrado», afirmaron ayer a este diario.

No ha sido un negocio rentable. Los números no han cuadrado y, tras dos años y medio de actividad cultural, la librería abandona el centro. Ya no habrá un espacio de estas características en la pinacoteca. Desde el museo aseguran que, pese al futuro cierre, se podrán seguir adquiriendo los catálogos de las exposiciones, tanto los actuales como los históricos, en el museo. No es la primera vez que esta librería es clausurada. Ocurrió en 2012, cuando la empresa que la gestionaba dejó de hacerlo. A los pocos meses, volvió a abrir sus puertas. Pero pasados unos años, también se clausuró. Hasta que en 2015 volvió a reabrise de la mano de Dadá.

La misma suerte corrió el restaurante que gestiona la empresa Eurest Colectividades. El pasado mes de octubre comunicó a los responsables del museo que cancelaba el contrato con la pinacoteca, al que accedió por concurso en abril de 2016. Su adiós ha llegado antes de que se cumplieran los cuatro años que tenían estipulados. No obstante, se comprometieron con el centro de arte a seguir ofreciendo el servicio hasta que otra firma se hiciera cargo de la explotación del espacio, que volvió a salir a concurso aunque no recibió ninguna propuesta.

Sin embargo, el IVAM guardaun as bajo la manga. Tiene la potestad de invitar a tres empresas a que opten a otro concurso para la gestión del espacio. Ya las tiene y están a la espera de que se resuelvan unos trámites administrativos para que el procedimiento vuelva a estar abierto. Desde el museo calculan que en un mes puede estar todo resuelto. De esta forma, las tres firmas invitadas deberán presentar un proyecto para la cafetería, un espacio primordial para el día a día del museo.

La cafetería del IVAM fue adjudicada al grupo Eurest Colectividades, S.L., una de las empresas de referencia en el sector de restauración social en España donde está presente desde hace 50 años. Con una plantilla de más de 12.000 personas, la compañía operaba en el IVAM a través de su marca comercial Vilaplana Catering que ya gestiona los restaurantes del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) y de los CaixaForum de Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca y Zaragoza. El IVAM adjudicó a Eurest Colectividades el servicio con un canon anual de 50.820 euros con IVA (42.000 euros más 8.820 euros de impuestos). La firma fue la única candidata que presentó proyecto. Ahora, el futuro hostelero de la cafetería se debatirá entre la mejor propuesta de las tres empresas invitadas.

Les Arts y el Bellas Artes

El IVAM no ha sido el único centro cultural que ha visto como la librería instalada en el museo se cerraba. El Bellas Artes también vio como un espacio de estas mismas características bajaba la persiana el 26 de noviembre de 2016. Además de cuadernos con imágenes de lienzos de Sorolla, libros sobre Velázquez y camisetas y mochilas con el dibujo del edificio de la pinacoteca, se comercializaba arroz bomba de la D.O. de Valencia, tazas con la imagen de Audrey Hepburn y un largo etcétera de objetos curiosos y piezas imaginativas. La propietaria, que la gestionó gracias a la externalización del servicio, abrió perfil en Facebook para ganar mayor visibilidad.

Pero no fue suficiente. La tienda del Museo de Bellas Artes desapareció. Y no era la primera vez que el centro se queda sin tienda-librería. En la primavera de 2012, el establecimiento de souvenirs y catálogos de la pinacoteca también echó el cierro. Dos años estuvo el museo sin un establecimiento de este tipo hasta que la tienda reabrió en febrero de 2014. Tampoco en la segunda etapa funcionó. Como en el caso de la librería del IVAM, la falta de rentabilidad estaba detrás de la clausura. Asimismo, sacar a convocatoria la explotación el espacio, según fuentes de la institución artística, sigue sin estar entre las prioridades del museo.

Pero tampoco hubo suerte para la tienda de souvenirs en el Palau de les Arts. El último intento del coliseo de ópera por abrir un establecimiento de estas característica no llegó a buen término. El coliseo tenía todo pensado: en julio del año pasado tenía previsto adjudicar el servicio para que en diciembre de 2017 se abriera el negocio. Los pronósticos saltaron por los aires. Los trámites programados no continuaron adelante. En el último momento, la empresa interesada se echó atrás y la iniciativa no prosperó. No era tampoco la primera vez que se intentaba poner en marcha un espacio donde adquirir merchandising y material relacionado con la actividad de Les Arts. Ya en 2016, el auditorio abrió una convocatoria pública, bajo la fórmula de «diálogo competitivo», para contratar «la instalación, montaje y explotación de la tienda». El plazo concluyó y ninguna empresa se postuló.

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