Valencia se examina en música

Promotores, empresarios y músicos muestran las debilidades y los puntos fuertes de la escena local

Ferran Palau, en su actuación en el festival Pops Marítims.
Ferran Palau, en su actuación en el festival Pops Marítims. / Á.G.D.
Álvaro G. Devís
ÁLVARO G. DEVÍSValencia

Hoy se celebra el Día de la Música en todo el mundo, una fecha en la que se remarca la función social y diversidad de esta, además de reivindicar a los autores y a su industria. En la Comunitat Valenciana, a la larga tradición de las bandas de música se le ha sumado estos últimos años una escena popular que recaudó en un año más de 30 millones de euros y que reunió a un millón de espectadores aproximadamente, según los datos recogido en el último informe de la SGAE.

Los macrofestivales organizados en distintos puntos cuentan con un mayor impacto económico y mediático. En la Comunitat, según indica el último anuario de la SGAE, en los últimos años se han incorporado cuatro festivales que lograron muy buenas cifras, a los que hay que unir los que ya están consolidados, como el FIB, el Arenal Sound o el Rototom Soundsplash. El informe desvela que la Comunitat Valenciana ha alcanzado la primera posición del total del país en número de conciertos y la segunda en asistencia.

Fuera de los festivales cabe destacar una escena de electrónica y salas de música en directo ya destacables. Y mientras tanto, el número de grupos y géneros se multiplican, acorde con la realidad nacional e internacional.

Diferentes agentes culturales (artistas, empresarios y público) de la región evalúan para LAS PROVINCIAS la situación actual de la música en Valencia.

Su diagnóstico dibuja una sensación de mejoría postcrisis, muchos reconocen la calidad de las propuestas que se hacen desde lo local, pero de sus declaraciones surge una duda recurrente: ¿tiene la escena valenciana suficiente salud como para considerarse industria?

En el espectro de esta radiografía encontramos a autores que, a pesar del aumento de actividad, se quejan porque siguen sin poder vivir de la música, y a un montón de empresas que luchan por sobrevivir «por amor a la música».

Como telón de fondo, las promesas de los distintos gobiernos de aumentar el apoyo económico e institucional provoca opiniones contrarias.

Entre las iniciativas destaca la aspiración de Valencia de entrar en la red de Music Cities y la creación de la marca Musix por parte de la Agencia Valenciana de Turismo para dar apoyo legislativo y logístico a los festivales que se realizan en toda la Comunitat.

Quique Medina - Promotor musical «Al público le pido que consuma música también en invierno»

«Quiero y soy positivo», así empieza su respuesta Quique Medina (festival Deleste, socio del George Best). El promotor se esfuerza en resaltar la cantidad y la calidad de grupos que últimamente están surgiendo de la escena local. Pero también desea que los agentes culturales «sean más profesionales y rigurosos». Por una parte, quiere que en las instituciones «haya voluntad de colaboración en temas como la cesión de espacios», y le da especial importancia a que se fomente la formación profesional para aquellos que quieran vivir de la música. De paso, le pide al público que, «tras los grandes festivales de verano, continúe consumiendo música en invierno».

Carme Laguarda i Ripoll - Mésdemil «No se puede llegar más lejos si los autores no cobran»

Mésdemil es una de las discográficas que más referencias locales publica a día de hoy. En 2016 fueron 22, este 2017 llevan 12. Sin embargo, Laguarda confiesa que la discográfica actualmente es «deficitaria» y sobrevive de «servicios paralelos como el estudio o el diseño de páginas web».

«Ante una escena local que se ha despolitizado y ha diversificado su oferta para llegar a todos los públicos, los artistas siguen sin tener fondos suficientes para que sus trabajos tengan el recorrido que merecen», según comenta. «Desde la discográfica se les ofrece apoyo legal, promoción y otras muchas cosas, que son deseables pero a las que no llegan porque no tienen fondos para ello. Perdemos grandes canciones y trabajos porque no se puede llegar más lejos si los autores no cobran lo que toca de los conciertos que hacen», explica.

Pide a las instituciones proyección de los grupos al extranjero y ayudas a la producción.

Pepe de Rueda - Sala 16 Toneladas «El público va respondiendo»

«Desde hace años, en Valencia hay una oferta muy grande y el público va respondiendo». Este es el diagnóstico del responsable de una de las salas más relevantes en la escena local. De Rueda pone el acento en el equilibrio entre los riesgos de traer a un grupo internacional potente y las ofertas «más cercanas al ocio y al puro entretenimiento». Recuerda que antes de Sona La Dipu existía un circuito de rock continuado por salas y reclama a las instituciones que en vez de competencia, aprovechen la oferta local y «den vidilla a las salas». También rechaza frontalmente las subvenciones: «Cuando hay dinero, es fácil caer en amiguismos».

Festival de Les Arts y Arenal Sound «Queremos seguir creciendo»

Desde la promotora del Festival de les Arts y el Arenal Sound no pueden estar más agradecidos con la respuesta del público: el pasado fin de semana pasaron por la Ciudad de las Artes y las Ciencias 40.000 personas. Según la organización, «todo un éxito».

Destacan el apoyo de la marca Musix y demandan más espacio, ya que se les empiezan «a quedar cortos» los recintos: «Queremos seguir creciendo en calidad y en público».

Vicente Martínez - Songsforever «Dejemos que la música suceda»

Vicente Martínez lleva quince años viviendo de la música. Algo que, según él, no pueden decir la mayoría de los que se mueven en la escena local: «Hay microempresas con personas que se dedican a otras cosas que complementan con la música, pero la industria musical valenciana no existe aún». Sin embargo, reconoce que «se están dando los pasos adecuados».

Su empresa, Songsforever, se encarga de gestionar los derechos musicales de grupos como Gener, que ha adquirido relevancia nacional.

Su demanda es «que la Administración escuche a los profesionales» (según él, ya se está haciendo) y que lleve a cabo las políticas que se les sugiere. «Que confíen, y que la música suceda con normalidad»

Xus Arcas - Música y público habitual «La escena necesita amor por lo que se hace»

Xus Arcas pasa el tiempo que le permiten su trabajo y sus estudios dedicado a la música, ya sea como espectador de conciertos, como bajista de La Biére Ganchosa o pinchando.

Su petición es la más abstracta de todas: «A los que están empezando les pediría que sientan, que experimenten y se conozcan musicalmente». La calidad de la escena pasa, según él, por una interiorización personal y por amar lo que se hace.

David López 'Pinup' - DJ y promotor de Oven (La3) «Hay gente de aquí muy buena que acaba pinchando en 'afters'»

La escena de electrónica está viviendo uno de sus mejores momentos en Valencia, según David López, promotor de una de las fiestas más exitosas de la ciudad, Oven, en la sala La 3. «Hay negocio y artistas de calidad. Las empresas ganan dinero y eso es bueno para la ciudad», opina.

López observa las iniciativas que se están dando en Valencia (tanto las públicas como los grandes festivales) con entusiasmo.

Sin embargo, cree que citas como el Marenostrum Xperience o Electrosplash (que este año se traslada a la Marina de Valencia) deberían dar más protagonismo a los productores locales: «Hay gente de aquí muy buena, pero acaban pinchando solo en 'postparties' y 'afters'. Los festivales son una oportunidad para que los artistas se den a conocer en espacios tan grandes», argumenta.

Sergio Devece - Estudios Stardust «Existe un gran vacío institucional»

Valencia siempre ha sido, para Sergio Devece, una realidad dual: ante una creatividad efervescente se encuentra una industria precaria. Su estudio «funciona y tiene trabajo», pero se nota, dice él, «un gran vacío institucional».

«Se actuaba y se sigue actuando con sectarismo. Pudiendo hacer las cosas bien, no se hacen: se ayuda de forma desigual y mal», sentencia. Lamenta que la regulación de los autónomos sea tan hiriente: «no dan los números, las empresas aguantamos por amor a la música».

Pide una regulación concreta y coherente para los músicos y que las ayudas públicas se distribuyan justamente por todos los estilos y manifestaciones musicales

Miquel Àngel Landete - Autor y activista «Seguimos igual de mal»

Miquel Àngel Landete lleva más de diez años conociendo el negocio de la música con Senior i el Cor Brutal, además de ser uno de los impulsores de un sindicato de músicos que nacerá próximamente.

Según él, «la situación no ha mejorado, continuamos igual de mal». «Siempre ha habido grandes músicos pero las condiciones siguen siendo penosas», sentencia. «La mejoría es tan lenta que desespera», en contraste con el panorama dibujado por el resto de profesionales.

Su petición es transversal y concreta: «Que cualquier persona que contrate a un músico le resuelva el alta y la baja de la Seguridad Social». Lo que puede parecer una petición menor es uno de los símbolos más claros de la precariedad en la que viven los autores y uno de los obstáculos mayores para vivir de la música.

Esta situación es la que ha propiciado que algunos artistas organizaran, durante el año pasado, varias asambleas para constituir un sindicato que evite «estar haciendo apaños» para regularizar su actividad. La medida implica a instituciones públicas pero también a empresas privadas, como los festivales.

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