«Los DJ tienen hoy el papel de las estrellas del rock antes»

Avicci, durante un concierto en Nueva York. /Eduardo Muñoz (Reuters)
Avicci, durante un concierto en Nueva York. / Eduardo Muñoz (Reuters)

El periodista Javier Blánquez repasa la historia de la música electrónica en el siglo XXI en su libro 'Loops 2'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

En el siglo XXI, toda la música es electrónica, desde la sintonía de cualquier anuncio hasta la última canción pop, un estilo que ya sería casi mejor calificar como 'pop-electrónico', de manera que «la creación de música a través de la tecnología», que es básicamente la definición del género, ha pasado de estar denostada a convertirse en hegemónica. «Aquellas primeras reticencias entroncaban con el ludismo, con el pensamiento de que lo natural era que las personas hicieran música. Pero las máquinas no hacen nada que una mano humana no les indique que hagan, son una herramienta más, y todos esos prejuicios se han ido venciendo de una manera natural», sostiene el periodista y escritor Javier Blánquez (Barcelona, 1975), que ha recopilado la historia de la música electrónica del siglo XXI en su monumental 'Loops 2' (Reservoir Narrativa), una continuación del volumen anterior, 'Loops 1', también reeditado ahora, en el que hace lo propio con la música electrónica del siglo XX.

«Las herramientas se han popularizado y ahora para muchos chavales jóvenes, lo más fácil es coger el ordenador en lugar de comprarse un piano, una guitarra o una flauta», cuenta Blánquez para explicar el desarrollo de una música que se ha convertido en tan predominante que ha atraído a hijos de tonadilleras y millonarias americanas que pinchan discos en un chiringuito de verano en la playa. «Pero eso demuestra su popularidad: es capaz de atraer a gente de todo tipo porque ya se considera respetable», destaca el autor.

A juicio de Blánquez, los DJ son «los sumos sacerdotes» de la música electrónica. De ser una figura que estaba en la sombra pasó, en los primeros años 90, a ser «el centro de la fiesta». «Es quien crea esa narración, esa articulación sonora, algo que perciben pronto los promotores, que lanzan el primer 'star system'. La tendencia sigue al alza hasta llegar al momento cumbre, en el que estamos ahora, en el que los DJ están a la altura de los actores más populares de Hollywood, de las 'top models'... Son figuras veneradas», sostiene Blánquez, aunque, personalmente, los DJ más exitosos, como Calvin Harris o David Ghetta, no sean sus preferidos.

«Son muy comerciales y algunos discos de David Ghetta son horrorosos, pero en el house comercial también hay cosas buenas». Igual que sucede con el recientemente fallecido Avicii. «Su música nunca me ha interesado, pero culturalmente, ha sido un ejemplo para muchos chavales jóvenes. Muchos chavales de 18 a 23 años ya no te dirán que su ídolo es una estrella de rock. Te dirán que es Avicii. DJ como estos juegan el papel que antes jugaban las estrellas de rock», asevera Blánquez.

Conexión cerebral

«Es absurdo negar» el vínculo entre la música electrónica y la droga, «pero ha sido utilizado para desacreditar a este género», destaca el autor de 'Loops'. «La droga y la fiesta siempre han ido unidas, desde el hombre de las cavernas hasta hoy, incluido el jazz, el rock o el flamenco». Ocurre que, de la mano de la música electrónica, explotó el uso de las drogas sintéticas. «El consumo de éxtasis encajaba con la conexión cerebral que produce la música electrónica de baile. Es una rémora, porque siempre que aparecen las drogas, aparece la moralina. Lo que no me parece justo es utilizar un concepto moral carca para desacreditar una música que sólo ha tenido un contacto con las drogas por su sentido festivo, igual que en el siglo XIX había droga en el Carnaval de Venecia».

En la historia de la música electrónica Blánquez destaca dos nombres que trascienden por encima de todo. El primero, el grupo alemán Kraftwerk, «que crea la música electrónica moderna y la vincula a la idea de un futuro tecnológico, en una época en la que destacan Jean-Michael Jarre o Vangelis. Son el equivalente a los Beatles». Y con posterioridad, prosigue, «Aphex Twin, que consiguen que la música más compleja, la más extraña, cale entre públicos muy diversos».

En el contexto europeo de la música electrónica, España ha jugado un papel cada vez más importante, opina Blánquez. «Llegamos tarde porque la Guerra Civil rompió todas las vanguardias y a causa del franquismo, ya no se hicieron cosas interesantes hasta los años 70. Llegar con décadas de retraso es fatal, hubo que ponerse al día, pero eso lo conseguimos en los 90 gracias a que aquí teníamos algo muy propio, las fiestas. Las discotecas españolas, desde el norte de Cataluña hasta Murcia y por supuesto, Baleares, eran mejores que las de Reino Unido y Francia. Los británicos copiaron el estilo de las discotecas, a los DJ de Ibiza, las fiestas de Valencia y el éxtasis. Aquí reinventamos la fiesta y luego los británicos la copiaron».

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