Los festivales de música, en el punto de mira

Los 'meduseros' se han instalado en la zona de acampada tras el vendaval del primer día. / daniel vázquez
Los 'meduseros' se han instalado en la zona de acampada tras el vendaval del primer día. / daniel vázquez

El arranque del Medusa de Cullera se retrasa dos horas para reparar los desperfectos causados por la lluvia | Problemas con el exceso de público, la ubicación y la seguridad empañan los macroconciertos estivales

A. TALAVERA/REDACCIÓN CULLERA.

El exceso de aforo en el primer día de Arenal Sound de Burriana obligó a cancelar tres conciertos. Además, la Guardia Civil detuvo el pasado miércoles a tres vigilantes de seguridad empleados en el festival por presuntos delitos de detención ilegal, lesiones y robo con violencia. Pese a las denuncias por ruido de ediciones anteriores, el Arenal volvió a su emplazamiento original. La cita de Burriana no es la única a la que la ubicación le ha supuesto un quebradero de cabeza. El Marenostrum Xperience, que el año pasado se anuló un día antes de su celebración en Alboraya, encontró acomodo en la Marina de Valencia tras superar las dificultades de otros emplazamientos el pasado julio.

Los festivales, que combinan asistencias multitudinarias en localidades turísticas con la música como reclamo, no han dado con la fórmula que satisfaga a todos (organización, vecinos e instituciones) para su celebración. Los problemas de los macroconciertos que se celebran estos días en la Comunitat no cesan. El último caso: el Medusa.

La meteorología y el festival de Cullera no se llevan bien. Si el año pasado el festival de Cullera comenzaba con la evacuación de los campistas por las lluvias, este año ha sido el viento el que ha 'aguado' el primer día. En la noche del miércoles, las fuertes rachas de viento que azotaron el litoral valenciano produjeron algunos desperfectos en la zona de acampada del festival. Algunos toldos se volaron y la organización decidió tumbar la estructura de un escenario secundario para evitar su caída. «No había gente, no se corría riesgo, y se decidió tumbarlo», aseguraron a Europa Press desde la organización en relación a la estructura del miniescenario, de unos ocho metros.

En la primera noche del Medusa asistieron unas 8.000 personas que, ante el mal tiempo, algunas optaron por salir en busca de cobijo. «El viento no nos dejaba ni andar y nos fuimos al apartamento de unos amigos», explica Noemí, una de las asistentes. Cuando volvieron comprobaron que su tienda de campaña estaba intacta y que se estaban reponiendo los toldos de la zona.

Los que optaron por quedarse en el recinto junto a la playa, continuaron con la fiesta resguardados en la zona de comedor ya que la actuación de DJs noveles prevista para esa noche se tuvo que suspender.

Los desperfectos provocados por el viento se estuvieron arreglando durante la jornada de ayer para que el festival, que se inauguraba de forma oficial por la tarde, comenzara sin problemas.

El único inconveniente fue el retraso de dos horas del inicio del Medusa ya que debido a los trabajos en el camping los operarios no pudieron finalizar a tiempo los últimos preparativos del escenario principal.

El Medusa se ha preparado este año para evitar situaciones como las de la pasada edición causadas por las lluvias. Para ello se han mejorado los canales de evacuación, se han instalado terraplenes para frenar el agua y se ha determinado un protocolo de actuación para poder evacuar a los 13.000 campistas en el mínimo tiempo posible.

Y no solo se han puesto en marcha medidas de seguridad contra riadas sino que el recinto cuenta con varias cubas de agua con 11.000 litros detrás de cada uno de los cuatro escenarios para utilizar en caso de incendio. Sin embargo, en esta ocasión ha sido el viento el que ha alterado en su estreno el normal funcionamiento del festival.

El Medusa Sunbeach se celebra hasta el domingo. Días más tarde el relevo de la música electronica lo tomará el Benicàssim Electronic Festival, que se celebrará del 25 y 26 de agosto. Ellen Allien, Hidrogenesse, Marc Piñol o Edu Imbernon figuran en el cartel.

Fuera de la Comunitat

Los imprevistos siempre sorprende a los organizadores de los festivales, pero sucede tanto en las citas de la Comunitat como en las que se celebran en el resto de país. El pasado julio un incendio en el escenario del festival de música electrónica Tomorrowland obligó a desalojar a alrededor de 20.000 personas del parque de Can Zam de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona). Pero el peor suceso ocurrido durante este temporada festivalera se registró en Madrid cuando un acróbata falleció al caer desde una gran altura cuando realizaba una performance en el Mad Cool de Madrid.

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