Davide Livermore: «Les Arts está sufriendo muchísimo. Se nota que lleva cinco meses sin intendente»

Davide Livermore renunció a la intendencia de Les Arts en diciembre de 2017. /J. Signes
Davide Livermore renunció a la intendencia de Les Arts en diciembre de 2017. / J. Signes

«No seré una sombra para el Palau», asegura el exdirector artístico, quien da por cerrada su etapa en el coliseo

CARMEN VELASCOVALENCIA.

Davide Livermore (Turín, 1966) cierra una etapa profesional en Valencia. El exintendente del Palau de les Arts dimitió el pasado diciembre de su cargo, que ocupó desde enero de 2014 hasta principios de diciembre de 2017. Su abrupta salida levantó polvareda en el terreno político y cultural. Meses después de su marcha, él echa la vista atrás con el talante más templado por el tiempo y la distancia. Livermore aborda con LAS PROVINCIAS los últimos acontecimientos registrados en Les Arts y opina sobre el presente del auditorio, pero evita valorar el futuro del teatro: «Estoy fuera del coliseo. No quiero ser una sombra para el Palau ni lo voy a ser».

Por Valencia pasa su vida personal: «Aquí está mi casa, mis amigos, mi amor y mi gente». No tiene planes de mudarse, pero su mañana laboral tiene numerosos destinos. Sus proyectos como director de escena transcurren por Europa, Asia y América. «Tras la salida del Palau he aceptado más contratos de los que podía realizar mientras era intendente, porque antes tenía que pasar mucho tiempo en Valencia», admite. Livermore firma la dirección de escena de 'Tosca', que se representa hasta el 21 de mayo en Les Arts, pero sus próximos trabajos ya no pasan por Valencia, sino por Milán, Omán, Barcelona, Astana, Los Ángeles, Sidney y su «amado teatro de Baretti de Turín».

-¿Cómo fue la première de 'Tosca' en el Palau de les Arts, que justó se estrenó hace una semana?

-Muy bien. Para mí regresar a Les Arts supone encontrarme con la estima de todo un equipo. Sentí que el público me devolvió el cariño.

-¿Volverá a trabajar en Les Arts?

-No lo sé. Dependerá de quién ocupe la dirección artística.

-Pero de Valencia ¿se muda?

-No, aquí está mi casa, mis amigos, mi amor y mi gente. Continuaré viviendo en El Saler. No hay ningún motivo profesional que me una a Valencia pero esta ciudad representó un momento importante de mi vida y con un proyecto esencial. Me gusta la calidad de vida de Valencia y despertarme viendo la playa del Saler, observar el sol que levanta o cómo cae la tarde es una bendición.

-Desde Valencia organizará sus proyectos futuros...

-Sí, tengo muchísimos encargos como director de escena y continúo con la gerencia del teatro Baretti de Turín. Además, en octubre se publicará mi primer libro. Es un thriller histórico musical que se titulará '1791 Mozart y el violín de Lucifero'. Es una saga escrita a cuatro manos con Rosa Mogliasso. Es una historia que viaja entre el presente y el pasado con mucho enigma, amor, sexo, venganza y odio. Es un poco como los libretos de la ópera serie del siglo XVIII junto a los falsos históricos de las películas de Tarantino. La historia gira en torno a un violín, por eso que uno de los protagonistas es un director de orquesta.

-Menciona a un director de orquesta y a un violinista, un perfil que recuerda a Fabio Biondi. El maestro italiano dimitió el pasado mes. ¿Cómo se encuentra Biondi?

-No puedo hablar por él. Biondi es un hombre de ética y de educación infinitas. Un director con su generosidad y calidad artística no puede mezclarse con una situación de mentiras y una encuesta que nunca existió. Desconozco quién ha ganado con este lío, pero sé que Valencia ha perdido a uno de los directores más grandes del mundo, a nivel artístico y moral.

-La encuesta fue realizada por los músicos y la Conselleria de Cultura admitió su existencia. El secretario autonómico de Cultura, Albert Girona, reconoció públicamente tener conocimiento de la misma...

-Una encuesta para ser validada necesita un acuerdo entre intendencia y comisión artística de la orquesta. No tiene valor legal. Yo sé que el teatro preparó un comunicado en este sentido, pero fue parado por Conselleria y no sé porqué.

«No sé quién ha ganado con el lío de la encuesta. Biondi se marcha porque no consiente que se manche su nombre»

-Algunas personas consideran que la salida de Biondi, a dos meses de concluir la temporada, fue una irresponsabilidad. ¿Lo fue?

-La irresponsabilidad fue de las personas que han generado la marcha de Biondi. Repito: la encuesta no existió.

-Si, según usted, la encuesta no fue tal. No había motivo para que se marchara Biondi ¿Por qué renunció?

-El maestro se marcha porque tiene un alma sensible de artista y no consiente que se manche su nombre ni su profesionalidad.

-Sobre su dimisión producida en diciembre de 2017, ¿ha hecho autocrítica?

-Todo lo que hice fue correcto. Hablé claro. Dije que en el Palau de les Arts había una falta de gobierno que aún existe. Se me atacó de narcisista y egocéntrico, ¿qué ataque es ese? Quizá tuve falta de control en alguna entrevista, pero todo el mundo conoce mi respeto por Valencia y su cultura.

«Les Arts está sufriendo muchísimo. Se nota que lleva cinco meses sin intendente»

-Cuando usted dimitió dijo que no quería ser cómplice del cierre de Les Arts. ¿Peligra el coliseo?

-No lo sé. Fue una acción muy fuerte todo lo que dije, pero me basaba en los hechos. Aquel 5 de diciembre afirmé que no sabía si había un deseo voluntario o no para que Les Arts dejara de ser lo que es. En el siglo XVI cuando una persona tenía fiebre los médicos no le daban agua ni comida. Con esta metáfora lo que quiero decir es que a veces se quiere hacer las cosas bien pero no se tiene la visión o la competencia para hacerlo.

-Hay quienes piensan que su salida dañó al coliseo...

-No, mi dimisión no dañó a Les Arts. Mi dimisión mostró la situación del Palau, mostró su realidad. Las reglas para la contratación de los artistas son absurdas, como el techo salarial de la orquesta. Y yo no podía admitir que mi nombre se asociara a un conflicto de intereses. El coliseo exige una excepcionalidad. No se puede tener el Palau de les Arts al mismo nivel que otra empresa pública. Mi dimisión no fue contra Marzà, sino contra el sistema que impide tener un buen gobierno del teatro.

-Desde entonces, ¿ha hablado con el conseller o el secretario autonómico de Cultura?

-No, no he hablado con Albert Girona ni con Vicent Marzà. Hace un mes el patronato me envió una carta de agradecimiento por mi trabajo como intendente-director artístico, firmada por Marzà. La agradezco. He trabajado muy duramente para ser un buen intendente a todos los niveles: he dado visibilidad a Les Arts, he gestionado bien la economía, he ofrecido un gran nivel artístico con el presupuesto más bajo de la historia del Palau, y he hecho divulgación de la ópera y en la lengua valenciana, como Les Arts Volant. El trabajo al frente del coliseo ha sido estupendo, pero no sólo es responsabilidad mía, sino de todo el equipo de Les Arts.

«No me une a Valencia ningún motivo profesional, pero me gusta la calidad de vida de la ciudad»

-Había una hoja de ruta para Les Arts por la cual usted se mantendría en el cargo hasta verano, momento en que se convocaría el concurso para elegir a su sustituto. ¿Rompió el pacto?

-¿Acuerdo? No, hemos hablado siempre de manera informal y genérica, pero yo no podía ver mi nombre y el trabajo de Les Arts cuestionado por la Intervención de la Generalitat.

-¿Cómo ha encontrado el Palau?

-Se nota que lleva cinco meses sin intendente. Está sufriendo muchísimo. Existe una regla no escrita que dice que quien conoce el teatro lo puede gestionar y quien no, no. El teatro es un lugar para ser gobernado, necesita competencias y hechos, no palabras vacías. Ahora sólo puedo hablar de Les Arts como ciudadano y como espectador. La política debe servir para desbloquear las situaciones. Una semana después de la destitución de Helga Schmidt, me nombraron a mí. Yo no creo en los concursos para elegir a un director artístico, porque en ellos la política descarga su responsabilidad.

-¿Cómo ve el futuro de Les Arts?

-No lo sé. No sé si ya está el borrador del concurso para elegir la dirección artística, no sé nada. Ya no estoy involucrado, ya estoy fuera del teatro. Por respeto a los trabajadores del Palau y a su capacidad profesional, no quiero ser una sombra para Les Arts ni lo voy a ser.

«Mi salida no hizo daño a Les Arts, mostró la situación del Palau. No fue una dimisión contra Marzà, sino contra el sistema que impide tener un buen gobierno del coliseo»

-De los planes de Cultura para Les Arts se conocen pocos detalles, pero Marzà ha dado a entender que sí cuenta con Plácido Domingo...

-Yo he hablado con Plácido Domingo. Él me ha pedido que forme parte del jurado para seleccionar a los artistas del Centre de Perfeccionament el próximo 17 de mayo. Es una gran suerte que Plácido Domingo tenga ese amor por Valencia. Domingo es una buena estrella para Les Arts y puede ayudar en la buena dirección del coliseo. Es una persona extraordinaria y es un lujo trabajar con él.

-¿Regresará entonces al Centre de Perfeccionament?

-No depende de mí, sino de muchas otras decisiones que no me competen.

-¿Qué requisitos ha de tener la persona que ocupe la dirección artística?

-Ha de ser una persona de teatro, con gran experiencia, con contactos, con conocimiento a nivel internacional... Una persona que cuando entre a un teatro lo conozcan y reconozcan su labor. Schmidt impuso un nivel artístico extraordinario y tenía un proyecto para Les Arts. Yo he continuado con la calidad de mi antecesora y me reconocen como artistas internacional. Me vinculan con Valencia y he abierto el teatro a los valencianos.

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