Carlos Vives rompe las caderas de Viveros

Carlos Vives, anoche en Viveros.
Carlos Vives, anoche en Viveros. / J. M.

El cantante colombiano cierra la Feria de Julio ante 2.500 personas que vibran con su ‘vallenato'

JOAN MOLANO VALENCIA

Sombreros ‘vueltiaos’, camisetas de la selección de fútbol, ruanas, banderas del país… El concierto de Carlos Vives en Viveros fue una fiesta colombiana de principio a fin. La gente seguía bailando incluso después de que el rey del ‘vallenato’ despidiera hasta el próximo año la Feria de Julio en los Jardines del Real. La colonia cafetera en la capital del Turia se hizo notar al son de uno de sus artistas más internacionales.

Las puertas del parque urbano abrieron a las siete y media de la tarde. El aforo fue llenándose hasta alcanzar las 2.500 personas, según la organización del evento. Algún que otro invitado de excepción tampoco quiso perderse la cita. Como la actriz Paola Dominguín, que compartió unos minutos con la estrella de la noche en el ‘backstage’ antes de que comenzara el ‘show’. El compositor declinó entrevistas los días previos a su actuación y cualquier encuentro con la prensa entre bambalinas, quizá para blindarse después de la polémica que se originó durante su concierto en Canadá el pasado día 18. Una fan, que más tarde resultó ser periodista, burló la seguridad y le robó un apasionado beso al cantante.

Carlos Vives apareció en el escenario como un ciclón, con movimientos pugilísticos y simulando jugar al fútbol con un balón imaginario. Así contagió su energía a un público entregado desde el primer segundo. Con ‘El hijo del vallenato’ quiso dejar patente una vez más que el ritmo musical típico de la costa caribeña colombiana fue, es y seguirá siendo su enseña. Siempre de la mano del acordeonista Egidio Cuadrado. Los dos son los culpables, después de 25 años juntos, de que el folklore de su tierra se conozca en todo el planeta.

Ambos artistas comenzaron la actuación en Viveros pasadas las diez de la noche compartiendo gestos cómplices. Vives, que no paró de moverse en la tarima durante la hora y media que duró su espectáculo, arrancó muy pronto los aplausos de los asistentes, quienes ya explotaron con la tercera canción: ‘La gota fría’. Un himno incluso para aquellos a los que todavía les cuesta reconocer el nombre del artista de Santa Marta. La grada supletoria colocada en la parte trasera del recinto se puso en pie en ese momento para no sentarse más. Era imposible evitar mover las caderas. El cantante no dio pie al respiro.

Menciones a Valencia y dedicatoria a su hija

Tras ‘Déjame entrar’, Vives, el primer artista colombiano en lograr un Grammy, introdujo al público en la historia del país, en su cultura, rememorando los tiempos de El Dorado y mostrando instrumentos musicales típicos como la gaita colombiana. El compositor cantó también la mítica ‘Fruta fresca’. Le hizo un guiño a sus compatriotas del grupo ‘Chocquibtown’ con ‘El mar de sus ojos’, continuó con ‘La foto de los dos’, que llenó de luz el lugar con las linternas de los teléfonos móviles. ‘Nota de amor’, ‘Volví a nacer’, ‘Carito’… Brindó gran parte de su repertorio más conocido con algunas menciones a Valencia. Entre medias, una dedicatoria muy especial a su hija Elena, que cumplió ayer nueve años. La pequeña, que estaba tomando fotos sentada en uno de los lados del decorado, se acercó a su padre y, con una gran sonrisa en la boca, vio como el auditorio le cantaba el ‘happy birthday’. Después, Vives le dedicó 'Volví a nacer' junto a su otro pequeño, Pedro.

El concierto llegó a su fin con ‘La fantástica’, un tema dedicado a Cartagena de Indias. El broche lo puso ‘La bicicleta’, sin Shakira, pero con las referencias a Piqué y Barcelona. Se echó en falta entonces un guiño a la capital del Turia, mientras pedaleaba por el escenario en una bici vestido de corto. Sí hubo recuerdos para Venezuela, Bolivia, Costa Rica y España. El colombiano dijo adiós lanzando besos al aire, sintiéndose "como James" por la cantidad de elásticas del combinado nacional que llenaron Viveros de color. Incluso firmó un libro. La gente siguió bailando ya sin música en directo. “¡No he dejado de moverme!”, se escuchó de camino a la salida del parque.

Carlos Vives se despedirá de España el próximo 5 de agosto en Tenerife. Hoy actúa en Vigo, el próximo día 31 en Marbella y el 4 de agosto en Las Palmas de Gran Canaria.

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