Las Provincias

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Lkan en el Trueno Rayo Fest / Aurora García

Un TruenoRayo Fest que crece a golpe de calidad

  • La tercera edición del festival pone de relieve la importancia de una cita que gana en cuanto a organización y presencia de bandas.

De las tres ediciones esta, de momento, será recordada como aquella en la que los poderes de Zeus y Thor fueron invocados para bañar, que no ahogar, las primeras horas del pasado viernes en el Casal Jove del Puerto de Sagunto (Valencia). Tercer TruenoRayo Fest que repite emplazamiento y sigue fiel (aleluya) a sus principios iniciáticos: el do it yourself, la presencia de mujeres sobre (y tras) el escenario, y el huir, cual infección parasitaria, de algunas las propuestas que nos anestesian cada temporada en la ciudad. Tres factores con los que no es fácil luchar y hacerse un hueco llevándolos como emblemas, pero con los que sí que se pueden llevar a cabo propuestas culturales como esta. Extraperlo, Violeta Vil, Me and the Bees, Aries,… son solo algunos de los nombres de un cartel que dejaba a muchos con la boca abierta: “¿gratis? ¿Y vienen El Último Vecino! No podía perdérmelo”.

June's Kaleidoscope en el Trueno Rayo Fest

June's Kaleidoscope en el Trueno Rayo Fest / Aurora Garcí

Musicalmente este año el TruenoRayo Fest se ha dejado seducir por el pop en sus versiones synth (Salfumán) o electro (Lkan) y las reminiscencias ochenteras (Extraperlo, El Último Vecino). A cada actuación una nueva sorpresa, tanto para los que no conocían a esta o aquella banda, como para los que no podían dejar de sonreir en los conciertos de Aries o Violeta Vil.

Sandra Rapulp, Salfumán, fue la que tuvo que enfrentarse a ese horror vacui del primer concierto el primer día. Estrenaba esta tercera entrega con la elegancia instrumental de su propuesta. Sintetizador, loops interminables y un marcado beat para hacer mover los pies de los presentes.

Volantazo acertado con June’s Kaleidoscope y con la sensibilidad sobre el escenario de su proyecto. Al frente y al teclado Arantxa Iranzo, acompañada de María (violín), Paula (cello) y Laia (coros), dejó uno de los momentos más emotivos del festival. Repaso por “Soon you will see” pero también por los nuevos temas de “Brave journey into the English sea”. Una compositora que musicalmente juega en una liga completamente distinta a la que estamos acostumbrados a asomarnos por estos lares. Más cerca de nombres como Rachael Yamagata o Sara Bareilles, la valenciana rezuma el atractivo de las canciones bien hechas. Y sobre el escenario, arropada de sus “kaleidoscopes”, solo emana buen rollo y magia. Aries, que seguiría a la formación local, o pudo evitarlo: “jo, qué bonito es escuchar a músicos de verdad como en June’s Kaleidoscope”.

Isabel Fernández llegaba al TruenoRayo con “Adieu or die”, un trabajo que rompe en esencia con gran parte de lo que Aries nos había dejado. Pop electrónico que fantasea con la psicodelia y con los loops imposibles y evocadores. La profundidad de Aries no solo se sustenta en un potente trabajo de investigación sonora, sino también en la composición de sus letras (“cuánto tiempo tardarán las lágrimas de dentro en disolverse y ser sal”). Proyecciones que acompañaban su viaje a través de “La fuerza del sonido”, “Eclipse total” o “Memorias”. Lejos de aquellas formaciones en las que militó (Electrobikinis oCharades), los recovecos electro-emocionales por los que se deja guiar Aries también dejan ver la intensidad de la bilbaína a la hora de interpretar sus temas. Uno de los alicientes del cartel de este año que firmó, también, uno de los conciertos para recordar del festival.

Extraperlo en el Trueno Rayo Fest

Extraperlo en el Trueno Rayo Fest / Aurora García

Con Perralobo llegó la hora del primer akelarre. Stella (voz), Toni (batería), Carre (sintes), Metal (bajo) y Olaf (guitarra, coros) han rodado en los últimos meses “Grita cuando te quemes”, primer trabajo de los valencianos con arraigo punk y post-punk. La presencia vocal de Stella quedó algo escondida en esta ocasión (temas de sonido) y prácticamente era imposible seguir las letras de “Rítmico amarillo” o “Habrá sangre”. Ácidos y descarnados y bebiendo del punk ochentero patrio más oscuro.

Irreverencia, ironía, (auto)crítica, incorrección, disfraces, caretas,… ¿faltaba algo para que Lkan se marcaran el show más divertido del festival? Siempre nos encanta recuperar la historia de cómo surgió Lkan, tras la composición de la banda sonora para la versión teatral de “Clerks”, obra en la que Belén Chanes y Olav Fernández también trabajaban como actores. No podían ser otros más que ellos los que se pusieran ante el micro (y el baúl) de Lkan. En la retaguardia, los sintes, guitarra y bajo de Luis García Morais y Javier Marugán. “Aburrida de estar salida”, “Rata de dos patas” (con rata bípeda incluida, claro), “Al mundo no lo va a salvar una manzana”, “¿Qué pasó con los dinosaurios” o “Señora”. Da igual qué incluyeran en su setlist porque iban a acertar de pleno a base de esa visión sarcástica de todo lo que nos rodea. Caretas de Rita Barberá, Carmen Lomana o Esperanza Aguirre todavía seguían paseándose por el recinto del festival un día después…

Pacífico en el Trueno Rayo Fest

Pacífico en el Trueno Rayo Fest / Aurora García

El sábado serían Pacífico los que retomarían el escenario del Casal Jove. “Muévete” es el primer largo que firman Miguel Rojas (guitarra, voz), Toni Amaya (teclado), Óscar Huerta (guitarra, coros), Jordi Llobet (batería) y Pablo Garrido (bajo) desde tierras catalanas. Abanderados de un pop-rock ochentero con temas como “Muévete”, “La casa del lago” o “Rosario”, consiguieron llamar la atención de los aletargados que todavía se arremolinaban en el patio adquiriendo vinilos. Frescos y correctos sobre el escenario.

Me and the Bees y su “Mundo fatal” siempre dejan la sensación de habérselo pasado genial en sus conciertos. “Scene”, “Like we were Young”, “Hugo”,… Guille Caballero (batería), Carlotto (guitarra) y Esther (voz, bajo) enarbolan un pop-rock noventero con guitarras sucias y una destacable base rítmica. No os estamos desvelando nada nuevo, la verdad. Certeros y con un setlist que picoteaba sus dos trabajos, no hacían más que acelerar la progresión de este segundo día del festival.

Caliza en el Trueno Rayo Fest

Caliza en el Trueno Rayo Fest / Aurora García

Desde Madrid subía al escenario el synthpop de Caliza. Acababan de editar un split con “Break free” y “La torre”, y junto a él, los temas “Madrid”, “Verano no” o “Apuesta”. Elisa Pérez volvía al TruenoRayo pero dejaba las baquetas de Cosmen Adelaida (en su paso por la primera edición del festival) por los sintetizadores. Hipnóticas bases bailables con poso.

Lo de Violeta Vil en directo solo puede describirse como éxtasis reivindicativo. “Mujeres Ulaga”, su último trabajo, ya deja claro por dónde iba a discurrir su show. Pero por mucho que hayamos escuchado a la banda desde luego no tiene nada que ver con la energía incandescente sobre el escenario. Herederas de Ana Curra y de ese oscurantismo necesario, fueron las protagonistas del segundo, y definitivo, akelarre del TruenoRayo. Y para protagonistas, las dos mujeres/brujas de la banda: Mónica Di (voz, teclado) y Yanara Espinoza (guitarra). Junto a ellas, Gabi Armenztoy (batería) y Miguel Aguas (bajo). “Martillo criminal” era el tema con el que participaron en el volumen 2 del recopilatorio “Hits with Tits” (que podéis repasar aquí mismo) , así que era cuestión de tiempo (y de agendas) que pudieran pasarse por el festival. Sin duda, la formación que más sorprendió a los presentes: “No las conocía, pero desde luego que son lo más”. Mujeres poderosas que reivindican no solo con su empoderamiento sobre el escenario sino a través de sus composiciones.

Me and the Bees en el Trueno Rayo Fest

Me and the Bees en el Trueno Rayo Fest / Aurora García

Extraperlo editaban “Chill aquí”, uno de los discos más deliciosos de la temporada. Soft rock ochentero en las manos de Alba Blasi (teclados), Aleix Clavera, Borja Rosal, Cacho Salvador y Pau Riutort. Aunque este último trabajo ha hecho que de repente se conviertan en “sensación”, la verdad es que el trabajo de esta formación viene desde mucho antes. Incluso tuvieron tiempo de darse un respiro y emprender caminos por separado. “La Celosa”, “Algo distinto”, “Ciudad oasis”,… La voz de Borja Rosal nos remite instantáneamente a la de Germán Coppini en Golpes Bajos. Pero nada de homenajes, al contrario. La propuesta de los catalanes en directo es efectiva y resolutiva, y el increscendo en su setlist marcaba el discurrir de su fiesta. Si en Violeta Vil la presencia de público ya iba siendo notable, con Extraperlo los asistentes ya habían decidido entregarse… pero habría que esperar un poco más.

El último vecino en el Trueno Rayo Fest

El último vecino en el Trueno Rayo Fest / Aurora García

Parece que este TruenoRayo haya buscado la línea argumental en las reminiscencias ochenteras, y así cerraría su tercera edición. Sufriendo los inconvenientes del jet lag, El Último Vecino volvía de su gira por México y Costa Rica con “Voces”. Segundo trabajo de los de Gerard Alegre (voz): Pol Valls (sintetizadores), Bernat Castells (guitarra) y Manuel Leal (batería) terminaron de desbaratar el orden de Zeus y Thor“Antes de conocerme”, “La noche interminable”, “Una especie de costumbre”,… Los presentes estaban decididos a dejarse seducir por el carisma de talle alto de Gerard y a saltarse las barreras para poder subir al escenario o para compartir la entrega casi en trance sumidos en la sexualidad inherente de El Último Vecino. Como os comentábamos anteriormente, un festival que iba increscendo a medida que iban subiéndose al escenario las bandas. Y acabar por todo lo alto.

Mención necesaria a la organización que este año ha conseguido brillar y sacar lustre, además de pecho, con un trabajo bien realizado. Ada Díez y Lu Sanz, junto a su proyecto Hits with Tits, han tirado de colaboradores y, sobre todo, de mujeres que han estado al frente del backstage, de la producción y coordinación de bandas y, en definitiva, de que todos los presentes, público y músicos estuvieran a gusto que es de lo que se trata: disfrutar y compartir la música. El trabajo de Diego Escriche por primer año en el festival como técnico de sonido ha ayudado a que las bandas se bajaran del escenario sonado como querían sonar (salvo ese ukelele mudo de June’s Kaleidoscope) y aportando ese plus de calidad que el festival ya reclamaba. Desde luego que las ganas de todo el equipo del TruenoRayo Fest han demostrado que si se quiere se puede, que las excusas están de más y que es posible visibilizar a las mujeres sobre el escenario pero también en lodos los puestos técnicos que un festival requiere.

Porque no se trata solo de dar relevancia a las mujeres que luchan en sus bandas por conseguir abrirse paso en una industria eminentemente masculina, sino también de visibilizar un sector, el técnico, en el que las mujeres están más olvidadas: es más sencillo esconder lo que no se ve, ¿no es así?. Esa lucha desde la normalidad y sin alardes de ningún tipo quizás sea lo que estigmatice al festival frente a otras propuestas que parece que brillen más pero que en realidad rebotan una luz halógena nada favorecedora. Una propuesta pequeña pero ambiciosa en esencia: conseguir poner en escena el leit-motiv de Hits with Tits.

Y si el cartel era lo suficientemente atractivo para movilizar a un público venido desde otras localidades, ¿qué es lo que le pasa a Valencia? Sin duda ha sido la edición que más público ha congregado, siempre en las últimas citas de cada jornada dicho sea de paso (y luchando contra una jornada inaugural pasada por el diluvio); sin embargo esa sorpresa también extrañaba a los presentes. Así nos lo comentaba uno de los componentes del dúo Los Koplowitz, que llegaba desde Alicante solo por el cartel: “tenía que decidir entre We are not brothers o el TruenoRayo y visto el cartel lo tenía clarísimo. Si hasta me saqué la entrada por si acaso esto estaba imposible de gente. Pero no entiendo qué os pasa a los valencianos”. La desapacible noche del viernes en cuanto a meteorología y la localización del festival no son factores que faciliten una respuesta del público que concuerde con el cartel… sin embargo, si hay que desplazarse la misma distancia (o más), pagar 40 euros mínimo y ver a las bandas residentes de los festivales “pinchar” sus canciones en directo una y otra vez, pues se hace. Esta es la cultura de festival, la cultura musical que se impone y la que en realidad fomenta iniciativas como el TruenoRayo Fest: la lucha contra el dogmatismo musical de ese mainstream.

Así que, si lo pensamos bien, este festival no es uno más. Quizás en cuanto a negocio no vaya a crecer ni despegar a corto plazo, pero sí por lo que a propuesta cultural se refiere. Y estos dos elementos parece que no pueden compartir escenario juntos… ¿O sí?. Esperaremos a la cuarta edición, a ver qué es lo que nos depararán truenos y rayos y quizás vientos huracanados. Porque las medias tintas no valen de nada, porque desde la militancia sincera con nuestros principios es desde donde se ponen en funcionamiento las ideas, porque en este caso, sí es posible.