El mundo del arte reclama salvar el mural de Renau

La pieza se
 encuentra en el 
techo de la tercera
 planta de un 
edificio de la calle
 Caballeros. / i. MARSILLA
La pieza se encuentra en el techo de la tercera planta de un edificio de la calle Caballeros. / i. MARSILLA

La Academia de San Carlos, el Consell de Cultura y el Círculo de Bellas Artes piden a la Administración que preserve la obra Los expertos exigen soluciones para que no desaparezca el único fresco del artista en Valencia

NOELIA CAMACHO VALENCIA.

El valor patrimonial del único mural de Josep Renau (Valencia, 1907-Berlín, 1982) es tan indiscutible que las entidades culturales valencianas comienzan a exigir a las administraciones públicas de la ciudad que busquen soluciones para evitar que la inminente vente del edificio de la calle Caballeros que alberga esta obra única acabe con toda esperanza de que la pieza se conserve.

No hay que olvidar que la problemática no es nueva, lleva años sin solución. Pero el tiempo se agota y, en menos de diez días, se aceptará una de las ofertas por el palacete. Desde el Consell Valencià de Cultura (CVC), la primera entidad en alertar hace unos años del peligro que corre la obra si no se cataloga y se le declara Bien de Interés Cultural (BIC) insistieron ayer a este periódico que es necesario que «se tomen medidas». «Valencia no está sobrada de obras de Renau», aseguró a LAS PROVINCIAS el secretario del CVC, Jesús Huguet. El ente autonómico ya avisó en un informe en 2015 de la urgencia de «instar al Ayuntamiento de Valencia para que reconozca en su catálogo de bienes de objetos de protección patrimonial, la existencia de pinturas murales de Josep Renau en el Palacio de Santángel». «Estamos muy preocupados» por el futuro de la pieza, argumentó Huguet.

En este sentido, el presidente de la Academia de Bellas Artes de San Carlos, Manuel Muñoz, también vio «fundamental que las autoridades competentes intervengan inmediatamente para proteger el mural». Muñoz, que conoció al propio Renau, consideró que el edificio en el que se ubica el fresco «se va a enriquecer si se mantiene a salvo la pieza» y aseguró que los 200.000 euros que costaría comprar la planta donde está ubicada la creación, no es una cantidad «carísima». La urgencia también pasa, según Muñoz, por imponer a «los nuevos propietarios que el mantenimiento de la obra tiene que ser una condición».

«Estamos muy preocupados por la pieza», aseguran desde el Consell de Cultura

Con él coincide el presidente del Círculo de Bellas Artes de Valencia, Gerardo Stübing, quien afirma que la conservación de la pieza «ha de hacerse a toda costa». Insta a «buscar soluciones imaginativas». «No todo es dinero, pero es necesario mediar para que la pieza no desaparezca», asevera. «Debería de darse una negociación en la que intervenga la Administración», manifiesta.

Todos ellos, además, insisten en que hubiera bastado con la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) para que el tapiz no peligre. Incluso, su incursión en el catálogo de bienes patrimoniales del Ayuntamiento de Valencia hubiera garantizado que los técnicos municipales estuvieran pendientes de la obra de su conservación que, por cierto, no es la mejor. El mural del artista valenciano ha sido repintado, sufre desconchones y grietas y requiere de unas manos expertas que le devuelvan el esplendor.

Sin embargo, los lamentos por la posible desaparición de la singular creación llegan a falta de pocos días para que el inmueble se venda. Lleva desde 2014 en el mercado y son varias las ofertas que quieren adquirirlo. No obstante, la Generalitat ha sido la única interesada, hasta el momento, en intentar salvar la obra. Lo ha hecho 'in extremis', antes de que se venda al mejor postor.

De Renau se conoce su faceta como cartelista, pero no como muralista. Ni en Valencia ni en el resto de España se tiene constancia de otro fresco de Renau. Su atribución fue mérito de Manuel García, experto en el artista valenciano. El fresco, que se encuentra en el techo del baño, es muy colorido y refleja numerosos animales (peces, culebras, aves) y siluetas humanas (mujeres desnudas y arqueros). El mural es de la década de los 30 y fue un encargo de los propietarios a Renau para personalizar la dependencia de la casa.

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