Mujeres y ficción

J. V. PEIRÓ

valencia. A casi cien años de la publicación del ensayo 'Una habitación propia' (1929), de Virginia Woolf, conviene recordar el pasado donde la mujer era invisible, su ausencia de las historias de la literatura y la música, o su exclusión del derecho a voto en Gran Bretaña hasta 1918.

La dramaturgia de esta obra cumbre de la literatura feminista de María Ruiz es ejemplar. Adecua la sustancia de las ciento noventa y dos páginas del libro a setenta minutos de monólogo, disponiendo en primer plano un tono irónico y punzante para una narración que golpea con potencia y sensibilidad al patriarcado y a la educación recibida desde su inicio, cuando expresa que una mujer sólo necesita dinero y una habitación propia para dedicarse a la literatura. Remarca como ejemplo del sacrificio femenino a lo largo de la historia, sobre todo artístico, el relato de Judit, la supuesta hermana de Shakespeare, que figura en el libro de Woolf.

Mención aparte merece la actriz Clara Sanchis. Sencillamente impresionante, marcando bien los giros del monólogo conferencia sobre «mujeres y ficción», y delicada en la transmisión, con simpática retranca hacia las opiniones machistas de autores importantes. Matiza y suaviza con una expresión atractiva. Incluso fue capaz de detener su monólogo al sonar un impertinente móvil, y reiniciarlo con la misma fuerza. Y la música y adaptaciones de Bach que interpreta al piano de espaldas son suyas.

Hay que ser un hombre femenino o una mujer masculina. Es una de las muchas frases geniales de esta obra necesaria.

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